Las abuelitas dicen que no hay nada mejor que las comiditas
que calientan por dentro. Este plato es más calentito que una camiseta peluda,
por eso lo nombramos… ¡plato que echa fuera al invierno! Se hace en minutos…
1. Primero se
prepara un picadillo de carne, que reemplazará al requeterrepetido tuco. Para
esto, calentar en una sartén 1 pocillo de aceite (tamaño café) y freír en el 1
cebolla grande picada finito, más 2 dientes de ajo (igualmente picados).
2. Cuando la
cebolla esté transparente y un poco amarillita, agregarle todo esto: ½ kilo de
carne picada, 1 morrón al natural picadito, 1 cucharadita de ají molido, 1
cucharadita de pimentón, 1 cucharadita de comino, 1 cucharadita de orégano, 1
hoja de laurel y 1 tomate sin semillas, bien picado. Colocar sobre el fuego y
cocinar durante 10 minutos, revolviendo de vez en cuando para que la carne se
cocine pareja. Sazonar con sal y pimienta.
3. Llenar una
cacerola con agua, agregarle 2 cucharadas de sal y poner a hervir. Cuando
hierva, agregarle ½ kilo de esos fideos largos como piolines. Para que entren
en la cacerola sin romperse, meterlos en el agua sosteniéndolos con una mano y,
apenas se ablanden, doblarlos y
empujarlos. Dejarlos hervir. A los 10 minutos…
4. … ¡llamar a
mamáaa! Ella sabrá si los fideos están cocidos o si hay que dejarlos más. Y
ella también ayudara a colarlos y agregarles 100 gramos de manteca, para que no
se peguen. (¡Gracias, mamá! Ahora seguimos nosotras).
5. Acomodar los
fideos en una fuente, calentar el picadillo y volcarlo en el centro. Llevar a
la mesa acompañando con queso rallado o el informe meteorológico: 1° bajo cero.
¡Brrrrrrrrrrrrrrrrr!
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