viernes, 22 de abril de 2011

Roscas trenzadas


INGREDIENTES


(para dos roscas normales, ¡o una así de graaaaande!)

Levadura prensada, 30 gramos
Leche tibia, ½ taza
Harina, ½ kilo y 1 cucharada extra
Azúcar, 150 gramos y 1 cucharadita extra
Manteca derretida, 100 gramos
Ralladura de 1 limón
Huevos, 2
Sal, un poquitito así

VARIOS

Fruta abrillantada surtida, cortada en trocitos requetechiquitos, 150 gramos
Muñequito (que no sea de plástico) envuelto en un trocito de papel para cocinar, 1
Leche, para pintar
Azúcar molida, para espolvorear



PREPARACION

  1. Disuelva la levadura prensada en la leche tibia, junto con la cucharada de harina y la cucharadita de azúcar.
  2. Bata bien con un tenedor hasta que se formen globitos en la superficie.
  3. Tape y espere a que todo fermente y parezca espuma de afeitar (¡qué antigüedad!).
  4. Ponga el medio kilo de harina sobre la mesa y hágale un hueco en el centro.
  5. Coloque allí la ralladura de limón, el azúcar, la sal, la manteca derretida, los huevos y la levadura fermentada.
  6. Una todo en un bollo. Castíguelo levantándolo contra la mesa, hasta que sus articulaciones digan ¡BASTAAA! y la masa se haya puesto “lisita” y “elástica”.
  7. Agréguele apenitas de harina (para que no se pegotee), déle forma de bollo, colóquela en un bol, tápela con un polietileno y déjela en sitio tibio hasta que haya crecido el doble. Como lleva mucha manteca tardará un poco para llegar a ese punto. No se impaciente y espere. “El tiempo descubre la verdad”.
  8. Una vez leudada la masa (recuerde que se dice “leudar” y no “levar”. Pero a una cocinera que hable bien… ¿quién la entiende?) vuélquela sobre la mesa, espolvoréela con las frutas picaditas (si odia las frutas abrillantadas póngale en su lugar las nueces, almendras y piñones que quiera), amase con fuerza para que se distribuyan bien y divida en 6 partes.
  9. Amase cada porción de masa en forma cilíndrica, dándoles a todas la misma extensión: cuanto más largas pueda hacerlas, mejor (¡eh…! ¡Tanto, no!)

ARMADO Y COCCION

  1. Sujete en un extremo 3 tiras de masa (presiónelas con fuerza) y tréncelas de la siguiente manera: cruce una tira del costado sobre la tira central; cruce ahora la tira del otro costado sobre la anterior, que se habrá convertido en central; vuelva a cruzar la tira del otro costado sobre la que ahora está en el centro. Así, en forma alternada, el trenzado le saldrá perfecto. Atención: ¡no crea que está en la peluquería! La trenza debe resultar bien floja (¡no exageremos!) para que la masa pueda leudar libremente.
  2. Una vez hecha la “trenza” una los extremos presionando bien para armar la “rosca”. Levántela con cuidado y acomódela sobre una placa enmantecada y enharinada. Manoséela lo necesario como para que mantenga dignamente su forma de rosca.
  3. Proceda en idéntica forma (o, si encuentra otro estilo, mejor) con el resto de las tiras.
  4. Haga un tajito en la base de las roscas, entierre allí el muñequito sorpresa envuelto en “papel para cocinar” y presione la herida para que nadie descubra donde está.
  5. Tape las roscas y déjelas en sitio tibio hasta que estén bien hinchaditas.
  6. Píntelas con leche y espolvoréelas con azúcar molida.
  7. Cocínelas en horno caliente, hasta que estén bien doraditas.
  8. Déjelas enfriar en la placa antes de despegarlas. Pruébelas cuando estén bien frías. ¿Vio que miga más rica, digna de tener en cuenta la próxima vez que hagamos pan dulce?

Nota: Si quiere, en lugar de pintar las roscas con leche y espolvorearlas con azúcar, decórelas tradicionalmente: con tiras de crema pastelera, tiras de naranja abrillantada, yema batida y azúcar partida.