miércoles, 7 de septiembre de 2011

Guisote de lentejas





Ingredientes

½ kg de lentejas
1/3 de taza de aceite
2 cebollas picadas
2 dientes de ajo machacados
1 morrón cortado en cuadraditos
2 zanahorias cortadas en rodajitas
1 hoja de laurel
½ kg de panceta ahumada magra, cortada en tiritas
2 chorizos colorados
sal y pimienta, a gusto
1 cucharadita de orégano
1 cucharada de pimentón
1 lata grande (o 2 chicas) de tomates al natural picados y con todo su jugo
1 cucharadita panzona de conserva de tomates
c/n de caldo de verduras
triángulos de pan frito, frotados con ajo y condimentos a gusto (optativo)

Preparación

·         Ponga las lentejas en una cacerola.
·         Remójelas generosamente con agua y déjelas reposar así hasta el día siguiente.
·         Al día siguiente, hierva las lentejas en la misma agua del remojo.
·         Cuando las lentejas estén tiernas, escúrralas y reserve.
·         Vierta en una cacerola 1/3 de taza de aceite y llévela al fuego.
·         Cuando el aceite este caliente, rehogue ahí la cebolla picada, el ajo machacado, el morrón en cuadraditos y las zanahorias en rodajitas.
·         Agregue en la cacerola de las lentejas, la hoja de laurel y las tiritas de panceta ahumada magra.
·         Cuando la panceta esté traslucida, agregue en la cacerola los tomates al natural picados con todo su jugo.
·         Corte los chorizos colorados en rodajas.
·         Agregue las rodajas de chorizo en la cacerola.
·         Rehogue la preparación durante 1 minuto.
·         Incorpore en la cacerola las lentejas ya cocidas y vierta caldo en cantidad suficiente como para cubrirlas bien.
·         Deje hervir todo despacito, con la cacerola destapada, a fin de que el líquido se reduzca y forme una salsita espesa.
·         Si durante la cocción la preparación se secara demasiado, agregue chorritos de caldo para que se mantenga jugosa.
·         Una vez que el guiso esta espesito, sazónelo a gusto con sal, pimienta y orégano.
·         Añada el pimentón, previamente diluído en un poquito de agua fría.
·         Agregue en la cacerola también la conserva de tomates, igualmente diluída en un poquito de agua, pero esta vez caliente.
·         Deje hervir unos minutos más para que se concentren los sabores.
·         Pruebe para rectificar – o no – el sazonamiento.
·         Sirva el guiso bien caliente, distribuyéndolo en cazuelitas de barro, cerámica o lo que tenga.
·         Corone cada una de las cazuelas con triángulos de pan fritos en aceite o manteca y frotados con ajo.