domingo, 26 de abril de 2015

Bombones con estuche y todo


La propuesta de esta semana es que los chicos le regalen a papá ¡una caja de bombones hecha y hechos por ellos! Unos forraran una cajita para ponerlos; otros dibujaran la tarjeta con un corazón así de grande y el mensaje que le quieran escribir, y entre todos ¡harán los bomboncitos mas ricos y fáciles que puedan imaginar! ¿Listos? Tomen nota… y ¡glup!



LO QUE LLEVAN
(para 4 docenas)

  • Chocolate cobertura oscuro, un paquete de 150 gramos
  • Pirotines de papel, bien chiquitos (de 2 cm centímetros), 4 docenas
  • Moldecitos redondos, chiquitos y lisos, para tarteletas (igual tamaño)
  • Dulce de leche de repostería, 3 ó 4 cucharaditas (más o menos…)
  • Almendras peladas, sin la piel marrón, 100 gramos (optativo).


  1. Corten el chocolate cobertura en trocitos, con un cuchillo, y colóquenlo en un tazón. Apoyen el tazón en la boca de una cacerolita que contenga agua hirviendo hasta la mitad (pero lejos del fuego). Este calor bastará para derretir el chocolate. Revuelva hasta que esté bien disuelto.
  2. Distribuyan dentro de cada moldecito un pirotín de papel. Reserven la cuarta parte del chocolate para hacer las tapitas y, con el resto, viertan una cucharadita (tamaño café) dentro de cada pirotín, y extiéndanlo con un cuchillo chico (de esos que se usan para la manteca o el que les parezca mejor), forrando totalmente el pirotín.
  3. Apoyen los pirotines en una bandeja y colóquenlos un ratito en el freezer, hasta que el chocolate se endurezca (un minuto). Retiren la bandeja del freezer y rellenen cada picotín con una cucharadita de dulce de leche de repostería, hasta llegar un poquitito más abajo del borde del pirotín. Alisen bien y vuelvan la bandeja al freezer un minuto más. Retiren nuevamente y cubran el dulce de leche con otra capa del chocolate cobertura reservado, tapándolo bien. Vuelvan a estacionar los bombones en el freezer (otro minutito), hasta que el chocolate este bien duro, ¿si?
  4. ¡Y llego la hora de desmoldar los bombones! Retírenlos cuidadosamente de los moldecitos; y, más cuidadosamente aún, despéguenle el pirotín que tiene pegado y que… ¡saldrá hecho añicos! Déjenlos boca abajo para que se les noten las rayitas que les quedarán en los costadosy péguenles en la superficie, usando siempre chocolate cobertura, media almendra blanqueada (sin la piel marrón), o un trocito de nuez o media cereza glasé… ¡y otra vez al freezer, para fijar el collage!

FINAL

Ahora, a ponerlos en pirotines de colores o envolverlos en papelitos brillantes y… ¡a la caja! ¿Vieron que es cierto cuando digo que la cocina es una fábrica interminable de mimos? Para papá, estos bombones tendrán impresos la marca más importante del mundo, que sólo puede leerse con el corazón de ustedes: amor. ¡Glup!


sábado, 25 de abril de 2015

Algo más que lechuga




            Creo que lo más terrible que puede sucederle a uno en la vida es nacer lechuga, crecer como lechuga y que todos le encuentren gusto a lechuga. Si las lechugas tuvieran cerebro, uno al menos podría repetirle alguna frase célebre convincente: “Resignarse es colocar a Dios entre el dolor y uno mismo”. Pero como las lechugas de las que le hablo sólo tienen hojas y corazón, voy a proponerle otro relleno. Ponga ojos de vegetariana autentica y pídale al verdulero las 3 lechugas más gordas de la zona. Una vez en casita lávelas, separe las hojas y, con la mitad de ellas forre una tortera desarmable, previamente enmantecada y espolvoreada con pan rallado. Entonces vaya a la heladera, saque ese pote de ricotta que siempre se compra con buenas intenciones y nunca se llega hasta el fondo, súmele cuantos recortes de fiambre encuentre a mano, 1 cebolla frita en manteca, 1 taza de queso rallado, otro poco de perejil picado, sal, pimienta y nuez moscada… ¡y basta! Ahora rellene con esto la tortera y tape con el resto de las hojas de lechuga, aplastando con las manos sin piedad, como si estuviera cerrando una valija de ida a Mar del Plata. Ahora bata 4 huevos con 1 taza de leche, sal, pimienta, etc. y ½ taza de queso rallado y vierta sobre la superficie de la torta, de modo que el excedente escurra hacia el fondo. Entonces póngala a cocinar a baño María en horno moderado hasta que la superficie esté doradita. Y mientras tanto, prepare una salsita de tomates con cebolla, ají picado, así de pimentón, un poco de conserva y todos los aromáticos que se le antojen de modo que, cuando la torta esté  hecha, pueda sacarle el aro externo, apoyarla en una fuente, y servir cada porción con una inundación de salsa. En cuanto la lleve a la mesa, los comensales y el canario Roller cantarán a coro, en perfecto inglés, al estilo de Byron: “A thousand years scarce serve to form a state an hour may lay in the dust”. Lo cual, traducido al estilo de mi abuela quiere decir algo así como: “¿Por qué no hiciste dos Estados en lugar de uno?”



viernes, 24 de abril de 2015

Morrones rellenos con carne y nueces





Ahora se los consigue grandes, gordos y del color que más le guste: rojos, verdes o amarillos. Elíjalos de modo que no estén retorcidos (algunos morrones se parecen a algunas personas…) así al partirlos por la mitad verticalmente, resultan perfectos para rellenar. El éxito será total cuanta más creatividad ponga al combinar los ingredientes. Yo le acerco mis ensayos; pero… ¿recuerda lo que decía Molière? “La improvisación es la verdadera piedra de toque del ingenio.” Abra la heladera, revise la despensa… y anímese con lo que allí encuentre! (O juéguese y ensaye los “morrones marineros”…) ¡Glup!

            Recomendación personal: Antes de rellenar los morrones, hiérvalos enteros, durante 3 minutos, en agua con sal. Entonces, sí: escúrralos y, sin quemarse los deditos, pártalos por la mitad verticalmente, quíteles las nervaduras internas, sazónelos con sal y póngalos a escurrir “boca abajo” en una asadera. ¡O haga como le enseñó su abuela!... “Por bien que uno hable, si habla en demasía, acabara diciendo alguna necedad…” (Dumas).

Morrones rellenos con carne y nueces

INGREDIENTES

Morrones grandes, 3 (precocidos como indicamos al principio)
Carne de cerdo, picada (sin nada de grasa), 200 gramos (o si es fanática de las vacas… carnaza de nalga)
Margarina o manteca, 2 cucharadas
Cebolla de verdeo, picadísima, 4 cucharadas gordas
Harina, 1 cucharada al ras
Crema de leche, 100 gramos
Queso rallado, 2 cucharadas
Sal, pimienta y nuez moscada, a gusto (¡que quede sabroso!)
Perejil, picadísimo, 1 cucharadita
Nueces trituradas con el palote (hágame caso aunque parezca obsoleta…), 100 gramos
Aceitunas verdes picaditas, 2 cucharadas
Huevo, 1 (tamaño gallina del Primer Mundo)
Puré de tomates, bien sazonado, 1 taza (optativo)

PREPARACIÓN

1.      Ponga en una sartén la cebollita de verdeo, la carne picada y la margarina (o manteca).
2.      Revuelva con un tenedor (o con lo que quiera) hasta que la carne cambie de color (color de carne cocida, se entiende…).
3.      Espolvoree el “pasticchio” con la harina, mezcle y agréguele de golpe la crema. Revuelva hasta que hierva y espese. Retire y sazone con el queso rallado, sal, pimienta y nuez moscada. Agregue las nueces, el huevo y las aceitunas.
4.      Coloque las mitades de morrones “boca arriba” en una asadera bien enmantecada y rellénelos con la mezcla anterior.
5.      Vierta en la asadera ½ taza de agua y cocínelos en horno caliente hasta que estén bien doraditos.

Nota: Si desea, sírvalos ofreciendo aparte puré de tomates bien espeso y sazonado a gusto.


 

jueves, 23 de abril de 2015

Torta Manuelita


Ingredientes:

Huevo, 1
Harina leudante, 125 gramos... y algo más
Manteca fría (dura), 50 gramos
Azúcar, 50 gramos (y más para espolvorear)
Esencia de vainilla, 1 cucharadita
Huevo batido, 1 (para pintar)
Grana verde y florcitas de azúcar, para imitar el pastito y apoyar la tortuga...


1. Pongan sobre la mesa la harina y el azúcar y háganles un hueco en el centro. Allí coloquen el huevo, la  manteca cortada en trocitos y la esencia de vainilla y mezclen todo rápidamente, tratando de no derretir los trocitos de manteca, hasta obtener un bollo bastante durito (¡eh!... tanto, no). Si hiciera falta, agréguenle un poco más de harina para que no se pegotee.


2. Tomen 1/3 de la masa, divídanla en 3 porciones y amásenlas por separado en forma de choricitos largos: dos de la misma medida y el tercero más largo.


3. Enmantequen y enharinen una placa para horno, y acomoden los choricitos e masa en este orden: los dos más chicos a los costados, y el más largo en el centro, dejando un espacio pequeño entre ellos. A la tira más larga aplástenle un extremo para imitar la cabeza de la tortuga, y afínenle el otro, para imitar la colita. Las tiras de los costados serán las patitas: dóblenles un poquito las de adelante, y dejen estiraditas las de atrás. Entonces pinten los rollitos de masa con un poco de huevo batido (que hará las veces de goma de pegar).


4. Para hacer el caparazón: tomen el resto de la masa que prepararon y denle forma de pelota achatada. Píntenle la superficie con el resto del huevo batido y espolvoréenla bien con azúcar.


5. Luego tomen un cuchillo filoso, enharínenlo bien y háganle al “caparazón” cortes paralelos en un sentido, y luego en el otro, a fin de cuadricularlo.


6. El paso final parece arte de magia: levanten cuidadosamente la “media pelota” de masa y apóyenla sobre los choricitos que están en la placa, de modo que asomen por un lado, la cabeza y las patitas delanteras de Manuelita, y por el otro, las dos patitas y la cola.


7. Pongan a Manuelita en el horno caliente hasta que parezca una tortuga de verdad. Una vez cocida y fría, coloquen la torta-tortuga sobre una fuente cubierta con grana verde y florcitas de azúcar.



miércoles, 22 de abril de 2015

Berenjenas rellenas




No ponga esa cara pensando en las berenjenas. En la actualidad pecaríamos de “antiguas” si las espolvoreamos con sal para “que suelten el sabor amargo”. Los cultivos han ido perfeccionándose de tal modo que, para bien de nuestra política esperanzada, la amargura de las berenjenas ha pasado a la historia.
            Pues aquí tiene la propuesta de esta semana:

  • Berenjenas rellenas

(anticolesterol)

1)      Quítele el cabito a 4 berenjenas medianas, pártalas por la mitad a lo largo y póngalas a hervir en agua con sal hasta que la pulpa esté tierna. ¡Ojo, pues se cocinan enseguida!
2)      Escúrralas cuidadosamente para que no se les rompa la cáscara y déjelas enfriar.
3)      Una vez frías, quíteles la pulpa cuidadosamente con una cucharita (para no romperlas) dejándoles 1 cm adherido a la cáscara.
4)      Pique la pulpa de berenjenas y mézclele 1 cebolla cruda picadísima, 3 cucharadas del queso que le permita su dieta y 1 huevo.
5)      Sazone la mezcla con sal, pimienta, ají molido y orégano.
6)      Rellene con esto las berenjenas y acomódelas en una placa aceitada.
7)      Mezcle ahora en una cacerolita 1 taza de leche con 1 cucharada de harina o maicena y revuelva hasta que la harina o maicena se disuelvan.
8)      Bata continuamente sobre el fuego, hasta que la preparación hierva y espese.
9)      Retire y sazone a gusto con sal, nuez moscada y un chorrito de aceite.
10)  Cubra con esta salsa blanca dietética el relleno de las berenjenas, espolvoréelas con pan rallado y gratine en el horno.
11)  Una vez gratinadas, páselas a una fuente y decore el centro de cada una con 1 cucharada de puré de tomates bien caliente y bien sazonado.





martes, 21 de abril de 2015

Rehragout (guisote agridulce… ¡bah!)



            Cuando entablo amistad con alguna persona de ascendencia extranjera enseguida preparo mi mochila para cosechar alguna buena receta. Nada más auténtico y valioso que la receta heredada, transmitida de generación en generación. Y nada más sorprendente descubrir, como con elementos simples se pueden elaborar especialidades dignas de la mejor anfitriona…


  • Rehragout (guisote agridulce… ¡bah!)

INGREDIENTES

Carnaza de vaca, ½ kilo (sin grasa ni nervios)
Carnaza de cerdo, ½ kilo
Panceta ahumada magra, en tiritas, 200 gramos
Cebollas chiquitas, cortadas en cuartos, ½ kilo
Zanahorias tiernas, cortadas en cubitos, ¼ kilo
Puerros, picadísimos, ¼ kilo
Margarina, 50 gramos
Orejones de damascos, 200 gramos
Vino blanco seco, ¼ litro
Calditos de verduras, 2 cubitos
Clavos de olor, 2
Bayas de enebro, 3
Laurel, 1 hoja
Agua caliente, cantidad necesaria
Conserva de tomates, 1 cucharada


GUARNICION

Papitas hervidas


PREPARACION

  1. Remoje los orejones de damascos en el vino blanco.
  2. Corte en cubos las carnes de vaca y de cerdo. Sazónelas con sal y pimienta.
  3. Caliente en una cazuela o cacerola pesada y fría (sin ningún agregado) las tiritas de panceta, dándolas vuelta continuamente hasta que estén bien crocantes. Escúrralas.
  4. Agregue los cubos de carne en la grasita que quedó en la cacerola y saltéelos hasta que estén dorados.
  5. Agregue la margarina y, cuando se derrita, incorpore las cebollas y las zanahorias. Saltéelas hasta dorar un poco.
  6. Incorpore en la cacerola los puerros y rehogue unos instantes.
  7. Agregue los calditos de verdura desmenuzados, los clavos de olor, el enebro y el laurel.
  8. Incorpore los damascos con todo el vino del remojo y agua caliente como para cubrir apenas los ingredientes.
  9. Tape la cacerola y deje hervir despacito, añadiendo de vez en cuando chorritos de caldo (para mantener el volumen del líquido) hasta que las carnes se noten cocidas.
  10. Destape y agregue la panceta frita y la conserva de tomates diluída en ¼ de taza extra de vino. Deje hervir despacito, destapado, hasta que la salsita tome un aspecto aterciopelado y los orejones de damascos estén tiernos.
  11. Sirva ofreciendo aparte papitas al natural pasadas por manteca fresca y espolvoreadas con perejil picado.




lunes, 20 de abril de 2015

Salsa cremosa de jamón




INGREDIENTES

Aceite, 3 cucharadas
Jamón cocido, cortado en cubitos, 1 taza (200 gr aprox.)
Laurel, 2 hojas
Cebolla, picadísima, 3 cucharadas gordas
Morrón, picadito, 1 (grande)
Tomates al natural, picados, ½ taza
Vino blanco seco, ½ vaso
Hongos secos, remojados en agua tibia y picaditos, 2 cucharadas
Crema de leche, 3 cucharadas
Perejil picadísimo, 1 cucharada
Caldo de verduras, 1 cubito
Sal y pimienta, a gusto


PREPARACION

  1. Caliente el aceite y saltee en el los cubitos de jamón.
  2. Agregue la cebolla picada, las hojas de laurel y los morrones picados. Rehogue hasta que la cebolla se note traslúcida (como esas blusas de gasa que usan en los teleteatros venezolanos).
  3. Incorpore los tomates picaditos con todo su jugo, el cubito de caldo de verduras desmenuzado, el vino blanco y los hongos picaditos.
  4. Deje hervir despacito hasta que la salsa espese.
  5. A último momento agregue la crema de leche y el perejil picado.
  6. Pruebe y sazone a gusto con sal y pimienta.