jueves, 13 de enero de 2011

Tiempos y bombas (incompleto)




Hay muchas amigas que escriben preguntando como se preparan las bombitas para que salgan bien huecas, hinchadas, y no se aplasten al enfriarse. Contesto. Como todos los menesteres domésticos, la cocina también reclama paciencia. Y la paciencia, tiempo. El necesario para que la cocción sea completa. La masa bomba es una preparación que requiere, en el horno, dos tiempos: uno, para crecer e hincharse (a fuego fuerte), y otro, para secarse y estabilizarse, así no se aplasta cuando se enfría (a fuego mínimo).
Aclaradas las cosas, ahí va mi receta: ponga a hervir 1 taza de agua con un poquitito de sal y 70 gramos de manteca. Apenas rompa el hervor, agréguele, de golpe, 1 taza de harina y revuelva sobre el fuego hasta obtener un engrudo bárbaro y duro, que se despegue fácilmente del fondo y paredes de la cacerola. ¿Listo? Entonces (¿le dije que esta receta es, además, contradictoria?) retírelo del fuego, deje entibiar y ocúpese ahora de ablandarlo agregándole huevos. ¿Cuántos? Tantos como sean necesarios para que la masa tenga una consistencia tal que, al levantarla con la cuchara, caiga por su propio peso (¡Bah!… consistencia de polenta espesa). Para la cantidad de ingredientes indicados use 3 ó 4 huevos enteros, agregándolos de a uno por vez y batiendo bien después de cada adición. (No se asuste al agregar el primero, pues la masa parecerá cortada)