martes, 18 de enero de 2011

De pescado también se vive…





En materia de cocina, las costumbres se cambian no sobre la base de “convicciones” sino de “tentaciones”. ¡Por supuesto que la carne de pescado es más conveniente que las carnes rojas! Para alegría de todas las vacas (sin que medie ningún “chivo”) estoy empeñada  en convencerla de que comer pescado puede transformarse en una costumbre deliciosa… y demostrar así que Montesquieu esta “out”: “Cualquier pueblo defiende más sus costumbres que sus leyes”. ¿A que no?

  • Filetes plateados

1)      Sazone filetes de merluza con sal (la que pueda…) y rocíelos con jugo de limón. Déjelos en la heladera 1 hora.
2)      Coloque cada uno sobre un cuadrado grande de papel de aluminio.
3)      Unte la mitad de cada uno con una pasta hecha con cebollita de verdeo (o de la otra) picada, perejil, ajo picadito, miga de pan remojada, exprimida y picada, aceitunas negras picaditas y clara para ligar.
4)      Doble cada filete como si armara un sándwich.
5)      Rocíelos con jugo de limón y cúbralos con aros finitos de cebolla y rodajas bien finitas de tomate.
6)      Espolvoree sobre cada uno 1 cucharadita de sopa de cebollas.
7)      Cierre los paquetes sin apretar, dejándolos “flojos”.
8)      Acomódelos en una asadera que contenga 1 cm de agua y cocínelos al horno 20 minutos. Sirva sin desenvolver, ofreciendo aparte la siguiente salsa: 1 pote de yogur natural mezclado con 1 cucharada de alcaparras (o pepinitos pickle picaditos), 3 cucharadas de blanco de apio picado, 1 huevo duro tamizado y 1 cucharadita de cebolla rallada. Más sal y pimienta a gusto y un chorrito de salsa picante (si lo dejan…).