viernes, 12 de agosto de 2011

Salsa de berenjenas


            La próxima vez que invite a comer “pastas” haga de esta propuesta un plato único. Y esmérese en preparar 3 ó 4 salsas diferentes cuyo sabor vaya “in crescendo”: del más suave al más fuerte y picantito. Los spaghetti o tallarines puede tenerlos hervidos de antemano “al dente”, rociados con un hilito de aceite para que no se pegoteen y mantenidos calientes en un colador puesto en la boca de un recipiente que contenga agua hirviendo. El arte consiste en servir en los platos precalentados una porción de fideos casi miserable y, sobre esta, unas buenas cucharadas de la salsa que encabece la lista. El queso rallado se ofrecerá aparte, generosamente, para que cada comensal haga de las suyas. No le importe que en la primera rueda los comensales queden hambrientos, relamiéndose… Recuerde que “El deseo vale más que la saciedad” (Saadi). Al llegar a la tercera rueda… ¡apenas si tendrán fuerzas para aplaudir! Pero todos quedarán gratamente satisfechos. ¡Doy fe!

  • Salsa de berenjenas

INGREDIENTES

Dientes de ajo, gordos, 6
Albahaca seca, 1 cucharada
Berenjena, pelada y cortada en cuadraditos, 1 (mediana)
Aceite, 4 cucharadas
Tomates al natural, picaditos y con todo su jugo, ¾ de taza
Caldo de verduras, 1 cubito
Agua, cantidad necesaria
Sal y pimienta, a gusto
Ají molido, 1 cucharadita


PREPARACION

  1. Triture los ajos y saltéelos en el aceite caliente, pero sin que lleguen a ponerse “rubios”.
  2. Agregue los cuadraditos de berenjena crudos y espolvoree con la albahaca. Saltee sobre fuego fuerte, dando vuelta continuamente los ingredientes hasta impregnarlos bien.
  3. Incorpore el caldito desmenuzado, los tomates con todo su jugo y el ají molido.
  4. Deje hervir despacito, echando chorritos de agua caliente de vez en cuando, hasta que las berenjenas estén tiernas pero no deshechas.
  5. Sazone con sal y pimienta negra recién molida (o confórmese con la única que tenga en la despensa…).
  6. Sirva bien caliente, ofreciendo queso rallado aparte.