sábado, 2 de julio de 2011

Ensaimadas




¿Quién quería que volviera a publicar la receta de las “ensaimadas”? Aquí la tiene. Y no proteste por la demora. ¿Sabe lo que me costó a mi encontrar una receta tan livianita como las que devorábamos cuando éramos chicos y llenábamos el piso – y la cara, y la pollera de mamá – con azúcar impalpable?

  1. Haga fermentar 1 cucharada gorda de levadura prensada junto con ½ cucharadita de azúcar y 1 cucharada de harina en ½ taza de agua tibia.
  2. Ponga en un bol 300 gramos de harina, hagale un hoyo y coloque allí la levadura fermentada, 100 gramos de azúcar y 2 huevos. Luego agréguele aproximadamente, 100 gramos de leche tibia, mientras bate con la mano abierta hasta obtener un bollo tierno que amasará con bronca sobre la mesa (agregandole más harina si fuese necesario) hasta obtener una masa lisa y elástica. Hágala leudar.
  3. Estire la masa en dos partes (para no enloquecerse) dándole forma rectangular y dejándola casi tan fina como papel. Unte los rectángulos con margarina blanda (100 gramos para cada rectángulo) y enróllelos por separado, como si armara larguisimos piononos o strudel.
  4. Corte los arrollados en secciones suficientemente largas como para arrollar en espiral. Acomode entonces las “ensaimadas” espaciadas entre sí en placas enmantecadas y déjelas leudar en sitio tibio. Entonces cocínelas 5 minutos en horno caliente, para que se inflen; y luego a fuego moderado, hasta que estén doraditas. PASO FINAL: Al sacarlas del horno, espolvoréelas con abundante azúcar impalpable tamizada. ¿Qué tal? “Nunca es tarde cuando la receta es buena…”