martes, 21 de mayo de 2013

Gran asado porteño






1.       Busca una maceta común, de barro (si tiene boca ancha, mejor) y cúbrele el fondo con piedras. (Esto se hace para que al encender el fuego la maceta no se rompa.)

2.       Haz un bollo con una hoja de papel de diario, empápalo en aceite y colócalo sobre las piedras, en el centro.

3.       Rodea el bollo de papel con trozos de carbón (unos chiquitos, otros más grandes) hasta hacer una corona. Entonces, ante todo,  colocar la maceta en un lugar donde no vaya a molestar el humo (podría ser en el balcón o en el patio). Entonces sí: enciende el papel con un fósforo.

4.       Inmediatamente apantalla el fuego con una revista o algo parecido, hasta que los carbones estén bien encendidos y, en lugar de negros, estén rojos. Pero mientras tanto (los carbones tardan un buen rato para transformarse en brasas), prepara la parrillada.

5.       Sumerge los chorizos en agua durante 10 minutos para que la piel se ablande y no se rompan al cocinar. En cuanto a los churrascos, pásales un trapito húmedo y luego sálalos como de costumbre (hay quienes salan con sal gruesa; otros con sal fina, y otros que salan después de cocida la carne… Es cuestión de gustos).

Último paso: Una vez bien encendidos los carbones, coloca sobre la maceta un trozo de alambre tejido o una rejilla en desuso. Cuando esté bien caliente coloca los chorizos y, a los 5 minutos, los churrascos. Darlos vuelta cuando estén bien dorados de un lado (10 minutos, aproximadamente), deja que se doren del otro lado… ¡y viva la patria, aunque tenga que festejarlo en el 8º piso!



¡Gracias, Susana  y Omarcitus por esta receta!