viernes, 5 de octubre de 2012

Torta Osito Panda






1.       ¿Recuerdas la torta que hicimos la semana pasada, así de chatita, y que la transformamos en bizcochos? Haz otra igual; o si quieres, compra una caja de torta instantánea. Lo importante es cocinarla en un molde rectangular, de modo que salga chata. Una vez cocida y fría… ¡le daremos forma de osito Panda! Para esto recorta primero la torta en dos círculos iguales: A y B. El circulo A será la cabeza del osito; el circulo B, el cuerpo. ¡Pero no vayas a tirar o a comerte los recortes!
2.       De los recortes de la torta tendrás que sacar dos piezas para las orejas (1 y 2); 4 piezas iguales para las patitas (3, 4, 5 y 6) y dos piezas en forma de óvalos grandes para los ojos (7 y 8). ¡La nariz la haremos con cualquier miguita que quede!
3.       Quítale al circulo B un pequeño segmento en la parte superior, así podrás apoyar la cabeza sobre él. Coloca así, encimados, ambos círculos sobre la fuente donde armarás la torta. Úntalos con dulce de leche y cúbrelos totalmente con coco rallado. La piel de los ositos Panda es suave como el coco…
4.       Los ojos son, quizá, lo más importante: córtalos por la mitad, para que no resulten tan gordos; usa sólo la parte más lisa. Píntalos así: todo el borde externo grueso, con un poquito de chocolate cobertura disuelto sobre agua caliente (mamá sabe…) o cacao dulce común humedecido con un poquito de agua. La otra parte rellénala con glasé real blanco. La pupila del ojo hazla con maní al chocolate (o lo que se te ocurra). Y la nariz, con un trocito de torta, amasado en forma redonda y cubierto con glasé real tenido de rosado (también puede ser un caramelo o una pastilla).
5.       Las patitas y las orejas úntalas con dulce de leche y cúbrelas con grana de chocolate, así parecen peluditas.
6.       Una vez armado este verdadero rompecabezas de osito Panda, con glasé real rosado dibújale una sonrisa. Y con glasé blanco, las uñitas en su lugar. ¿Verdad que dá lástima comerlo? ¡Viva la conservación de las especies!