viernes, 2 de julio de 2010

De carne son...



Albóndigas que se disfrazan

            Pensar en “albóndigas”… ¡es pensar solamente en “albóndigas”! Usted me entiende… Estas, creo que son una excepción. Si no fuera así, que se cumpla este legendario proverbio oriental: “La primera vez que tu me engañes, será culpa tuya; pero la segunda vez, será culpa mía”… ¡Se va la primera!

PREPARACION

PASTA DE CARNE

  1. Mezcle en un bol 300 gramos de carne de cerdo y 300 gramos de nalga (o jamón cocido), ambas bien desgrasadas y picadas.
  2. Agrégueles 1 morrón picadito y 2 cebollas picadísimas, previamente asados en la sartén, sin ningún agregado; simplemente para “matar” el gusto fuerte y enternecerlos.
  3. Una a todo esto 2 cucharadas de queso crema, 100 gramos de nueces molidas, 2 cucharadas de queso rallado, 1 cucharada de perejil picadísimo y 2 ó 3 claras sin batir, para ligar todo en un “pasticchio” espeso.
  4. Sazone la mezcla con sal, pimienta y nuez moscada.


FORMA DE MOLDEAR Y RELLENAR LAS ALBONDIGAS

  1. Estire la pasta de carne humedeciendo con agua fría la mesa y el palote y dejándola de 1 cm de espesor. Con un cortapastas (o lata vacía… ¡bah!) córtela en discos. (Una los recortes para amasarlos y hacer otros discos).
  2. Coloque en el centro de la mitad de los discos, el relleno sorpresa que prefiera. Aquí le doy algunas sugerencias:

  • Una ciruela pasa rellena con queso mantecoso.
  • Un cubito de jamón cocido envuelto en ricotta.
  • Un trozo de ananás al natural (o durazno… ¡bah!) envuelto en una tirita de jamón cocido desgrasado.
  • Una aceituna rellena envuelta en puré.
  • ¡Siga imaginando usted!

  1. Tape el relleno con otro disco de carne, presione los bordes y moldee entre las palmas de las manos bien enharinadas, dándoles forma de albóndigas.

COCCION


  1. Pinte con “spray” o con aceite una plancha, caliéntela al máximo y ase las albóndigas (¡sin deformarlas!), hasta dorarlas bien.
  2. Aparte, vierta en una sartén 1 taza de caldo de verduras concentrado y desgrasado, 1 hoja de laurel, 4 granos de pimienta negra triturada, ½ taza de vino blanco y 2 puerros en rodajitas. Cuando rompa el hervor, agregue las albóndigas y deje hervir despacito hasta que la salsita esté bien reducida. Termínela con dos cabezazos de ketchup (de buena familia) y, si quiere, acompáñelas con puré de papas. ¡Glup!