martes, 20 de julio de 2010

Al freír será… ¡el recordar con el corazón!




            Cuando éramos chicos – siempre vivimos en casonas enormes, tanto en La Pampa como en Quilmes – los días de lluvia eran de fiesta. Con Juan Ángel y Roberto nos entreteníamos en hacer barquitos de papel para echarlos a nadar en cuanto charquito encontrábamos… Mientras mamá, en la cocina, se disponía a hacer alguna fritura dulce. ¿La razón? ¡Contagio del repiqueteo de la lluvia en el crepitar del aceite! Pero esta vez la nostalgia corre por otros carriles. La receta de esta semana me la enseñó a hacer una amiga muy querida – Maria Angélica Ryan – que nos dejó de golpe como una golondrina que se hunde en el cielo. Y hoy retorna como ella – aunque no sea primavera – en el sabor nostálgico de una de tantas recetas fáciles y ricas que, como esta, me enseñó a hacer. ¿A ver si me salen como a vos, Negrita?...


·         Berlinesas ultrarrápidas (sin levadura)

1)      Corte con dos cuchillos 2 cucharadas panzonas de margarina o manteca junto con 2 cucharadas igualmente gordas de harina leudante, 2 cucharaditas de azúcar molido y la ralladura de 1 limón.
2)      Cuando la manteca esté hecha miguitas, ponga el granulado en un bol y mézclele 2 huevos batidos, mientras une rápidamente con un tenedor. Cuanta más velocidad ponga, mejor. La manteca debe quedar separada en “granitos” y la pasta, tan blanda como… como… ¡como un puré de papas duro!
3)      Tire la pasta en la mesa alfombrada con cantidades industriales de harina (¡eh!... ¡tanto, no!...), déle forma de rollo gordito, corte una rodaja, póngale un trocito de dulce de membrillo en el centro y cierre moldeando en forma de pelotita. De este modo moldee y rellene toda la masa.
4)      Una vez hechas las pelotitas, fríalas en abundante aceite caliente hasta dorarlas muy bien. Finalmente escúrralas y hágalas rodar por azúcar molido. Resultado: ¡Una barbaridad!