sábado, 2 de enero de 2016

Torta vecina









                Si yo no tuviera la suerte de tener necesidad de hacer los mandados y aguantar las colas de la verdulería y del almacén y de la carnicería… ¿Cómo podría haber descubierto esta receta? Me la dio una vecina que, además de tener tres varones preciosos y la santa paciencia necesaria como para no enojarse conmigo cuando quemo papeles y el hollín se le incrusta en la ropa recién lavada… ¡cocina como los ángeles! Porque mucho de “torta ángel” le encontré yo a esta fabulosa torta básica. Los ingredientes, aparentemente, pueden ser los mismos de un bizcochuelo. Pero su autor (o autora) debe haber sido algún cocinero(a) rutinario que de pronto pudo haber pensado como Henry Miller: “Dejemos de trabajar y creemos. Pues la creación es un juego y el juego es divino”. Mire qué fácil es, en la cocina, cambiar la perspectiva de las cosas: ponga en la batidora 6 claras (reserve las yemas) y olvídese de ellas hasta que estén a punto de nieve bien firme. Entonces, coloque en una cacerolita 275 gramos de azúcar más 6 cucharadas de agua y deje hervir hasta que el azúcar se derrita y haga burbujas grandes (casi punto de bolita floja). Ponga entonces la batidora en funcionamiento y vierta sobre las claras el almíbar, en forma de hilo fino (como si preparase merengue italiano). Y deje que la maquina trabaje como una máquina, hasta que la mezcla esté espumosa y fría, mientras le agrega, de a una por vez, las 6 yemas. Paso final: verter el batido en un bol y mezclarle suavemente 150 gramos de harina tamizados con 50 gramos de maicena y 1 cucharadita de polvo para hornear. Ahora vierta todo en un molde enmantecado y enharinado (esta torta crece más que el pasto en primavera) y cocine exactamente con los mismos cuidados que pone al hacer una torta esponjosa.  Luego desmóldela sobre una rejilla y después haga con ella lo que quiera. ¿Vio qué miga exquisita? ¡Gracias, vecina! Sin amigos, me sería imposible escribir…



jueves, 31 de diciembre de 2015

Ensaladas de gala



Un toque de color en la mesa navideña

Esta semana la he dedicado a ofrecerle algunas sugerencias que usted podrá modificar a su gusto. ¿Me permite un consejo? Todas las veces que las mezclas lo admitan, una vez colocadas en la ensaladera o bol, alise su superficie, cúbralas con una capa finita de mayonesa o queso crema sazonado o el revoque que se le ocurra, ¡y decórelas con esmero, como si se tratara de tortas!


Ensalada de paltas, pollo y nueces


INGREDIENTES

Pechugas de pollo, hervidas con verduritas, 3
Nueces “mariposa”, 100 gramos
Paltas, 2
Jugo de limón
Aceitunas negras, enteras pero descarozadas, 200 gramos
Blanco de apio, cortado en tiritas, 1 taza
Lechuga, cortada en juliana, 2 tazas
Aceite, vinagre, sal y pimienta, a gusto

ADEREZO

Crema de leche, 200 gramos
Curry, 1 cucharadita al ras
Manzana rallada, 1
Kétchup, 4 cucharadas
Mayonesa, 2 cucharadas
Sal y pimienta, a gusto

PREPARACIÓN

1. Quítele a las pechugas los restos de grasita o tejido fibroso que tuvieran y córtelas en trozos identificables.
2. Póngalas en un bol junto con las aceitunas y el blanco de apio.
3. Sazónelas con sal, pimienta, aceite y vinagre. Mezcle bien y deje reposar en la heladera.
4. Pele las paltas, pártalas por la mitad a lo largo, sáqueles el carozo, frótelas con limón y corte en tajadas.
5. Cubra con las paltas la ensalada de pollo.
6. Salpique con las nueces.
7. Alrededor coloque la juliana de lechuga.
8. Lleve a la mesa así y recién mezcle en el momento de servir. Ofrezca aderezo.

ADEREZO

1. Ponga en la licuadora todos los ingredientes menos la sal y la pimienta.
2. Bata hasta que espese, pero no demasiado (que quede como una mayonesa).

3. Vuelque en un bol y sazone a gusto.




miércoles, 30 de diciembre de 2015

Sherbet de limón al champán


Primavera a la vista. Para empezar a despedir el invierno, un refrescante sherbet, un helado con champán.

Como no soy adivina, no sé si, cuando llegue esta nota a sus manos, septiembre habrá comenzado a darnos un anticipo del tibio calorcito primaveral. De todos modos, podemos brindar con un refrescante sorbete (¡qué antigüedad!), o mejor dicho, un sherbet, porque pronto comenzará la primavera. ¿Qué significa la palabra sherbet? Esta especie de “nieve azucarada” tiene su origen en Persia, hoy Irán, donde se la conoce con el nombre de sharbat. Los sherbets son, simplemente, helados de agua triturados. El más popular es el sherbet de limón, preparado con helado al agua de limón y champán. Hace ya varios años, en los restaurantes paquetes, se impuso la moda, después del primer plato, de ofrecer un sherbet liliputiense para degustar mejor el plato siguiente. Pero las modas sorprenden, pasan… y regresan. Hoy son estrella los smoothies (del inglés smooth, que quiere decir suave). Son parientes de los sherbets, pero resultan mucho más cremosos y aunque generalmente se mezclan con hielo o helado tienen como base un líquido (agua, leche, jugo de frutas, yogur). Pueden servirse combinando capas de distintos colores, decorándolos con frutas, ubicándolos en frascos, bols, en fin, dándole rienda suelta a la creatividad. Además de ser tendencia, resultan bebidas muy saludables ya que la mayoría contiene frutas frescas, jugos naturales, miel, semillas y otros ingredientes que aportan vitaminas. Claro que, aunque un smoothie resulte tentador, esta vez le ofrezco preparar un sherbet de limón al viejo estilo, para celebrar que pronto se irá el invierno.

Sherbet de limón

1. Caliente 2 tazas de agua con 3/4 de taza de azúcar y 1 cucharadita de ralladura de limón.
2. Hierva 10 minutos y retire del fuego. Agregue a este almíbar 2 cucharaditas de gelatina sin sabor previamente hidratada.
3. Cuele y deje enfriar. Incorpore 1/3 de taza de jugo de limón colado.
4. Lleve al freezer. Cuando haya endurecido primero, rómpalo en trozos y luego procéselo.
5. Llene 2/3 de copa de champán con este granizado y complete con champán bien frapé. ¡Hic!