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viernes, 14 de abril de 2017
Perdices al whisky
Ingredientes
Perdices limpias, 8
Sal y pimienta, a gusto
Panceta ahumada magra (sin el cuerito), 8 tajadas gruesas (¡eh!... tanto, no)
Aceite, 4 cdas.
Manteca, 70g
Whisky, 2 medidas (60cc)
Perejil picado, 1 cda. (al ras)
Caldo de verduras, 1/2 cubito
Agua, 1/2 taza
Crema de leche, 100g
Perejil "plus", 1 cdita.
Preparación
1. Ate con piolín las perdices para sujetarles las alas y patitas.
2. Sazónelas con sal y pimienta.
3. Envuelva la pechuga de cada una con una tira de panceta.
4. Caliente el aceite y dore en él las perdices, dándolas vuelta para que el dorado sea total.
5. Escurra las perdices y deseche la fritura. Pero no lave la cacerola.
6. Coloque en la misma cacerola la manteca, derrítala y agregue las perdices.
7. Incorpore enseguida el whisky y raspe con la cuchara el fondo de cocción para aflojarlo.
8. Prenda fuego la salsa.
9. En cuanto las llamas se apaguen, agregue en la cacerola el perejil, el caldo de verduras (desmenuzado) y el agua.
10. Deje hervir despacito, agregando de vez en cuando chorritos de caldo o agua, hasta que las pechugas de las perdices se noten tiernas. (Recuerde que la carne es muy compacta).
11. Destape la cacerola y agregue la crema de leche.
12. Pruebe y rectifique (o no) el sazonamiento con sal y pimienta.
13. Escurra las perdices, quíteles las ataduras, acomódelas en una fuente sin sacarles la panceta, vierta sobre ellas la salsa bien caliente y sirva.
¡Gracias, Susana!
domingo, 22 de julio de 2012
Perdices en escabeche
PERDIZ (Ave gallinácea. Para pelarla, sumérjala
en agua hirviendo unos segundos y desplúmela. Límpiela como cualquier ave. Pero
tenga la precaución de extraer los perdigones que se hayan incrustado en la
carne).
Perdices en escabeche
Lo
que llevan:
Perdices
desplumadas, sin perdigones y limpitas, 6
Zanahorias,
½ kilo
Cebollas,
½ kilo
Laurel, 2
hojas
Pimienta
en grano, negra, 2 cucharadas
Sal y
pimienta, c /n
Aceite y
vinagre, c/n
Cómo se
hacen:
Lave y
sazone a gusto las perdices. Raspe las zanahorias y córtelas en rodajitas.
Colóquelas en una olla grande, formando un lecho Corte las cebollas en rodajas,
sepárelas en aros y distribúyalas sobre las zanahorias. Agregue el laurel y la
pimienta en grano. Salpimentar Ate las alas y patas de las aves con hilo de
algodón y acuéstelas sobre el lecho de verduras Vierta encima partes
iguales de aceite y de vinagre hasta alcanzar el nivel de las verduras.
Lleve al fuego y deje hervir hasta que las zanahorias estén tiernas Escurra las
perdices, quite los piolines y póngalas en una fuente. Cúbralas con el
escabeche y deje enfriar antes de servir.
sábado, 8 de enero de 2011
Y comíamos perdices…
Cuando vivíamos en La Pampa, allá lejos
y hace tiempo, papá nos metía a todos en su Dodge tipo Los Intocables y salíamos
al campo a cazar perdices y ser felices. (Antes, como ahora, las historias
terminaban así, con perdices…).
Nosotros – o sea, Roberto, mi hermano
mellizo, y yo – nos limitábamos a comer unas tortas negras así de grandes que
mamá compraba en una panadería de campo.
De más está decirlo: ¡esas tortitas eran todo un premio de la vida!
Laura se ponía a devorar sus novelas de
Delly.
A
Juan Ángel siempre le gustaba señalarle a papá – medio sordo – de dónde salía el
silbar de las perdices.
Y a mamá, a saborear por anticipado el escabeche que haría con ellas, y le mandaría
por comisionista a mi abuela Mamaía que vivía en la Capital.
Una aventura que sabíamos de memoria. Y,
que por otra parte, nos encantaba. Hay que decirlo.
Finalmente, el regreso a casa con dos o tres bolsas de
perdices (nadie controlaba nada en esa época) y, de yapa, más de una copetona y algún peludo…
Aquel escabeche que heredé de mamá y que actualmente, a
falta de perdices, aplico para escabechar carnes cocidas, pollos, pecetos…
¡Y hasta azotillo, cortado en cuadrados
y desgrasado!
Se hace simplemente hirviendo en iguales
cantidades de aceite y vinagre, zanahorias cortadas en rodajas, cebollas en
aros y condimentando luego todo con pimienta negra en grano, pimentón, sal,
laurel…
Y… ¡lo que se le ocurra!
Además de ser un recurso para aprovechar
los sobrantes de carne, sumergiéndolos en el escabeche, este plato tiene para
mi un gustito especial, un sabor a infancia feliz.
Porque no hay nada mas lindo que la infancia.
¿O no?
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