jueves, 5 de diciembre de 2013

Un trago y un bocadito para brindar





Un trago y un bocadito para brindar

                Todos los fines de año nace en nosotros la esperanza de un próspero y feliz Año Nuevo. Brindar con optimismo, es lo mismo que creer en el futuro con alegría. ¿Y quiere una definición de “optimismo” más acertada que esta que nos dejara Amado Nervo? “Mejor es ponerse en ridículo que acertar en los horóscopos sombríos. El optimismo es una fuerza incalculable. ¿Quién puede decir hasta qué punto influye en los sucesos?”

·         Ponche para todos

1)      Ponga en una ponchera tres trozos de hielo así de grandes (para acertar la medida imagine el gesto de un pescador deportivo…) y acueste sobre ellos la fruta de la estación más rica y olorosa que encuentre, cortada en trocitos: damasco, duraznos, ananás, frutillas, cerezas, frambuesas… ¡Eh! Tanta, no…
2)      Espolvoree la fruta con azúcar (no demasiado) y rocíela con 1 botella de Jerez y otra de vino blanco bueno (¿San Felipe? ¿Navarro Correa?).
3)      Justo en el momento de servir, revuelva y agregue 1 botella de champagne bien helado (¿Henri Piper? ¿M. Chandon? ¡El que pueda!).
4)      Antes de que se escapen las burbujas distribuya un poco de las frutas en el fondo de copas altas y complete con la mezcla bien helada.
5)      ¿Qué esperamos para chocar las copas y desearnos con todas las ganas ¡¡¡ ¡UN FELIZ AÑO NUEVO!!!? “La alegría, mientras más se gasta, más queda” (Emerson). ¡Hic!