miércoles, 18 de diciembre de 2013

Bizcochitos de miel




Esta receta no lleva ni un sólo huevo, ni un sólo gramo de azúcar. Resultado: unos bizcochitos crocantes, deliciosos, que si los aromatiza con cuanta especia tenga a mano, parecerán una exquisitez europea: y si no les agrega nada, igualmente tendrán personalidad. (“Ser uno mismo!... Pero ¿vale la pena?” PAUL VALERY.) Tamice 2 tazas y ¼ de harina junto con 1 cucharadita de polvo para hornear, un poco de sal, 2 cucharaditas de bicarbonato de soda y las especias que tenga o no tenga (clavo, canela, jengibre, nuez moscada…) “Lo nuevo es la sensibilidad del artista” (AZORIN.) Ponga a hervir un vaso de miel, retire del fuego y agréguele 100 gramos de manteca. Luego, cuando este tibia, agregue esta mezcla a los ingredientes secos, mientras bate enérgicamente hasta que la mezcla este lisa. ¿Sabe cómo queda? Blandita como mazapán. Pero… ¡nada de agregarle harina porque a usted se le ocurre que esta muy blanda! Esta receta debe hacerse al pie de la letra, o nada! “Oh, despotismo! Tu llenas una misión en la tierra: hacer mas amada la libertad.” (DIDEROT.) ¿Qué cómo se las arregla para estirar la masa? Déjela un buen rato en la heladera hasta que tome consistencia y luego decídase de una vez por todas.
Entonces sí: estírela finita sobre la mesa enharinada y córtela de la forma que quiera. Esta masa es ideal para recortar en forma de muñequitos o hacer construcciones, pues no se deforma al cocinar. La obra maestra se termina acomodando las galletitas en una placa de horno enmantecada y enharinada y cocinándolas hasta que toman el color de bizcochitos de miel: ni un minuto antes ni un minuto después, pues corren el riesgo de quedar blanditos o quemarse.