domingo, 24 de marzo de 2013

Bombositas







                Esta receta no la sabe hacer ni mamá. Son una especie de masitas que parecen tan finas y delicadas como bombones. Además, tan lindas como las de confitería, y tan fáciles… ¡que nadie va a creer que las hiciste tu solita!
Se procede así:


1.       Como siempre, poner en un bol 100 gramos de manteca (½ pan de los grandes) y batirla con 2 cucharadas colmadas de azúcar (¡nada más!) hasta que todo esté cremoso (como chocolatín olvidado en el bolsillo).
2.       Agregarle sin miedo 1 taza de nueces molidas (o licuadas, o aplastadas con el palote) y 1 taza (la misma cantidad) de harina. Amasar bien con las manos hasta formar un bollo liso.
3.       Tomar porciones chiquitas de la masa y, siempre con las manos limpias, darles forma de bolitas del tamaño de una nuez (así, chiquitas, quedan más delicadas).
4.       Colocar las bolitas sobre una placa enmantecada y enharinada (no hace falta ponerlas muy separadas, pues como no llevan polvo para hornear no crecen). Y aunque no lo creas, cocinarlas en horno muy suavecito durante 40 minutos (no deben dorarse, sino secarse, como bollitos vulgares).
5.       ¡Y ahora sí que viene el toque mágico que convertirá los bollitos en bombositas! Apenas pasen 40 minutos, sacarlos del horno y, así calientes (pero sin quemarse), tirarlos en una fuente honda donde haya azúcar impalpable. Revolcarlos sin miedo hasta que el azúcar se adhiera, formando una capita azucarada deliciosa. Eso sí: sólo cuando estén fríos probarlos y convidar. ¡Primero a mamá!


 
Una vez más… ¡GRACIAS, SUSANA!