lunes, 20 de septiembre de 2010

Molinetes





 

Un regalo hecho dulce

Para disfrutar a la hora del té, o cuando quiera. Son riquísimos.

Ingredientes

Leche caliente, 1 taza
Azúcar, 4 cdas
Manteca, 2 cdas
Sal, un poco
Levadura prensada, 1 cda
Agua tibia, 1/3 de taza
Huevos batidos, 2
Harina, 3 tazas
Manteca derretida, c/n
Dulce de membrillo, c/n
Huevo batido, para pintar, c/n
Azúcar, para espolvorear

Preparación

1.       Agregue a la leche caliente las 4 cucharadas de azúcar, las 2 cucharadas de manteca y un poco de sal. Cuando la mezcla esté tibia, incorpórele la levadura prensada previamente disuelta en el agua tibia. Añada los huevos batidos y la harina, mientras bate a mano abierta hasta obtener un bollo. Vuelque la masa sobre la mesa y castíguela hasta que no se pegue más a las manos ni a nada (seguro que necesitará agregar un poco más de harina).
2.       Cuando la masa esté bien elástica, póngala en un recipiente hondo, píntela con la manteca derretida, tápela y déjela levar en lugar tibio hasta que duplique su volumen. ¿Ya duplicó? ¡Rápido! Estírela lo más fina posible, úntela con manteca derretida, espolvoree con harina, dóblela por la mitad, vuelva a untar y espolvorear hasta que no pueda doblarla más. Tape la masa flojamente y déjela leudar nuevamente en sitio tibio. ¿Otra vez la masa creció desmesuradamente? Estírela fina y córtela en cuadrados. Hágale a cada cuadrado un corte que vaya desde cada vértice hasta “casi” llegar al centro.
3.       Ponga en el centro de un cuadrado un poco de dulce de membrillo deshecho y apriete sobre el las puntas de cada cuadrado, alternadamente, para darles forma de molinete. Repita la misma operación con los demás cuadrados de masa. Levante con la ayuda de una espátula los molinetes y ubíquelos sobre placas enmantecadas y enharinadas.
4.       Déjelos leudar nuevamente, píntelos con huevo, espolvoréelos con azúcar y llévelos a horno caliente hasta que estén cocidos y dorados.


Dificultad:

Paciencia para dejar leudar.

Tip:

El horno debe estar caliente para que la cocción sea efectiva. ¡Pero ojo, que no se pasen de doraditos!