miércoles, 25 de agosto de 2010

Cuando los alcauciles vienen marchando…





           Los primeros alcauciles que aparecen en el mercado – grandes, redondos, “ñatos”-si bien son una delicia, generalmente revientan los bolsillos. Pero apenas las verdulerías se saturan de ellos, dejan de ser tentación. Ese es el momento en que usted tiene que tener a mano unas buenas recetas para darse una panzada que le dure todo el año… ¡o atraparlos en un frasco para pasar el invierno! Esta semana le sugiero dos fórmulas: una para envasar los mejores corazones que consiga (“alcauciles Norma”). Y otra, para no desperdiciar ni un poquito así de pulpa y lograr que un kilo de alcauciles deje satisfechos a todos (“strudel de alcauciles”). “El yo es insaciable…” (Pascal).



  • Alcauciles Norma

1)      Quítele el corazón a 3 kilos de alcauciles y límpielos bien, quitándole la pelusita del centro (estambres… ¡bah!).
2)      Frótelos con limón y colóquelos en una cacerola.
3)      Agrégueles ½ litro de “vinagre blanco” y 1 y ½ litro de agua.
4)      Hágalos hervir hasta que estén tiernos.
5)      Escúrralos y apóyelos sobre repasadores para que absorban el exceso de líquido.
6)      Cuando los corazones de alcaucil estén bien sequitos, colóquelos en frascos esterilizados.
7)      Espolvoréelos con un poquito de sal y agregue en cada frasco los condimentos que desee: un pedacito de laurel, otro poquito de orégano, ají molido, algún diente de ajo, pimienta en grano… etc.
8)      Cúbralos con aceite, tape y estacione en lugar oscuro y fresco todo el tiempo que… ¡la dejen!