sábado, 20 de diciembre de 2014
Carré de cerdo con cerezas
En vísperas de Nochebuena, la cocinera de Viva propone una clásica tentación agridulce.
Cuando era chica, la víspera de Navidad me encontraba escribiendo cartas larguísimas a Papá Noel pidiéndole los juguetes que entonces me deslumbraban: una muñeca Marilú, un “malcriado” de Burlando hermanos, un triciclo con canastita… ¡Y me sentía feliz de hacerlo, aunque después recibiera sólo un jueguito de té litografiado! Había descubierto el encanto de soñar, manía que todavía conservo. Después de todo… ¡era divertido tomar el té en tacitas liliputienses!
Pasó volando casi un siglo. ¡Cómo me gustaría retroceder en el tiempo, rescatar la inocencia de entonces, creer nuevamente en un Papá Noel que lo puede todo y pedirle lo que ansío! No para mí, sino para mis nietos y bisnietos: regalame un país donde no haya un solo chico abandonado, deambulando por las calles, donde no haya que hacer cola en los hospitales desde la madrugada para conseguir un número. Un país donde vuelvan a ondular los campos de trigo, de lino, de girasoles. Donde la cultura y la educación sean prioridad. Donde todos tengan acceso a la capacitación para poder acceder a un trabajo digno. Un país donde la paz reine en todos los corazones. Anuncia el Evangelio: “Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá”… ¡Que esta Nochebuena sea, para todo el mundo, una noche de paz!
Y ahora pasemos, como siempre, a la cocina. Dicen que sobre gustos no hay nada escrito. Yo creo lo contrario. Cada cual tiene sus gustos preferidos. A mí me encanta la comida agridulce. Si a usted también, la receta de hoy le va a encantar.
Carré de cerdo con cerezas
1. Frote un carré de cerdo de 1 kilo y 1/2 con coñac y sazónelo con sal y pimienta.
2. Abralo como si fuese un matambre para rellenarlo.
3. Aparte mezcle 1 taza de jamón cocido picado con 1 taza de cerezas al marrasquino escurridas, 1 taza de queso “de máquina” picado, 1 cucharada de queso crema, perejil picado y 1 huevo.
4. Ligue todo, rellene y enrolle el carré.
5. Atelo y cocínelo, bañándolo con jugo de naranjas y el líquido de las cerezas hasta que esté cocido y glaseado. Sirva frío.
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viernes, 19 de diciembre de 2014
Pan dulce con secreto
En la cocina,
como en la Vida, (¡perdón, románticos del mundo entero!), es imposible hacer
dos veces la misma cosa y encontrarle el mismo sabor. Pero aunque la noticia le
llegue con retraso, le aseguro que el sabor de este pan dulce, producción 1974,
usted podrá reeditarlo hasta el año 2000. Siempre, claro está, que tenga a mano
un ingeniero agrónomo suficientemente influyente como para que le consiga una
cucharadita de cardamomo. ¿Qué de qué se trata? Vaya, como yo, a una buena
enciclopedia y jamás se enterará: “fruto
de plantas de la familia de las cingiberáceas y género Amomum”… (!) ¿Para mí?
Un condimento que bien podría venderse en cualquier perfumería con aroma
oriental. Por si alguna vez tiene la suerte de encontrarse en la vida con un
ingeniero agrónomo como el que le conté, ahí va la receta. Eso sí: olvídese
para siempre que en Europa, allá por 1888, cuando se comía pan dulce de verdad
sólo se preparaba con harina traída de Hungría. “El tiempo es como un gran velo suspendido delante de la eternidad,
como para ocultárnosla”. (TERTULIANO). Bata 200 gramos de manteca con ½
taza de azúcar y, cuando esté hecha una crema, agréguele 1 huevo entero y 1
yema, batidos, y 1 cucharadita de cardamomo. Aparte, disuelva 30 gramos de
levadura de cerveza en ½ taza de leche y 1/3 de taza de azúcar. Y cuando la
superficie parezca hidrófoba, mézclela al batido de manteca alternando con la
harina cualunque que absorba, hasta formar una masa blanda y elástica, que no
se pegue ni a las manos ni al bol. ¿Listo? Vuélquela entonces sobre la mesada y
castíguela sin piedad con los puños, hasta que haga globitos y parezca una masa
de pan dulce de verdad. (“La verdad es
la estrella sin la cual el alma humana no es
más que noche”. HUGO). Ahora proceda como cualquier receta: tape el
bol y deje levar en lugar templado por lo menos 3 horas, hasta que doble su
volumen. Luego amase con la fruta seca y abrillantada que se le antoje (¿½ taza
de cada una?), después divida en dos bollos, deles forma redonda, hágales en la
superficie un tajo en forma de triángulo (con hojita de afeitar cero kilometro)
y vuelva a dejar levar sobre placas enmantecadas y enharinadas. Final feliz:
pintar suavemente con yema batida y hornear con fuego suave primero y caliente
después, hasta que realmente parezca un pan dulce de confitería del siglo pasado.
¡Y aguántese hasta que esté frío para probarlo! ¿Vio que valía la pena
encontrar el ingeniero y el cardamomo? (“Consuélate,
no me buscarías si no me hubieras hallado ya”. PASCAL)
jueves, 18 de diciembre de 2014
Galletitas así de duras…
Por lo general cuando entramos en la
cocina lo hacemos siempre con gran optimismo: queremos triunfar. “Los que se acuerdan del pasado están condenados
a repetirlo” (SANTA ANA). Esta vez ponga el pie en la cocina convencida de
que las galletitas que hará, si bien ricas de sabor, serán duras como piedra. Y
no corra a buscar los anteojos creyendo que ha leído mal. Fenelon me agradecería:
“Nunca encontré quien me amase lo
suficiente para desagradarme diciéndome la verdad desnuda”. ¿Sabe por qué
quiero darle la fórmula? Porque es bárbara para recortar en forma festiva,
decorar con glasé o azúcar coloreada (unas gotas de colorante vegetal sobre azúcar
molida, bien frotada entre las manos, obra el milagro), pegarles detrás (con glasé)
una cintita y colgar del árbol de Navidad o inventar con ellas un móvil comestible. “Para qué sirve un niño recién nacido?...
Pero llegará a ser un hombre…” Bata ½ taza de manteca con ½ taza de azúcar y,
cuando esté cremosa, mézclele: ½ taza de miel (o melaza oscura), ¼ de taza de
agua, 2 tazas y ½ de harina, ¾ de cucharadita de sal, ½ cucharadita de
bicarbonato de soda, un poco de jengibre, un poco de nuez moscada, un poco de
lo que quiera… Y no vuelva a buscar los anteojos porque la masa debe quedar así:
blanda, como si le faltase harina. ¿Cree o no cree en mí?... “Que todo es fácil si en la fe se fía…
(ARGENSOLA). Ahora abra la heladera, coloque la masa dentro y olvídese de ella por
2 ó 3 horas mientras se divierte buscando nuevas definiciones en el “Diccionario
del Diablo”, de Ambroise Bierce: sobre: “ataúd de un documento; vaina de una
factura; cascara de un giro; camisón de una carta de amor…” ¿Pasaron las 3
horas? Estire finito la masa sobre la mesa enharinada, enharinando el palote también,
y recórtela como quiera, con una sola condición: que lo haga ligero, tocando
apenas la masa, para evitar que el calor la ablande demasiado. Si esto
ocurriera… ¡a encerrarla en la heladera por otro rato! Si sólo quiere hacer
galletitas para guardar, a medida que las corta aplástelas sobre azúcar molida
y así, con la parte azucarada hacia arriba, cocínelas en horno bien caliente
hasta que estén sequitas. Si las va a decorar, cocínelas desnudas y luego haga
de las suyas con glasé real, chocolate cobertura y todo lo que su imaginación le
dicte. “La imaginación es un laboratorio
donde se fabrica todo a nuestro gusto”.
miércoles, 17 de diciembre de 2014
Corazones de jengibre
Por más que insistamos en que las
Malvinas son argentinas, debemos reconocer que las mejores especialidades de la
repostería navideña que nos gusta saborear son inglesas, con toda su
reminiscencia de sabor a jengibre. ¿Comenzamos ya a preparar esos corazones
deliciosamente azucarados que, envueltos en celofán, duran justo hasta el
momento en que alguien los descubre? “No
se puede desear lo que no se conoce.” (VOLTAIRE). Bata ¾ de taza de azúcar
con 50 gramos de manteca hasta obtener una crema y agréguele, de a uno por vez,
4 huevos. Luego incorpórele todo esto: 1 cucharada de whisky, ½ taza de miel, 1
cucharadita y media de canela, 1 cucharadita de jengibre, ¼ de cucharadita de
clavo molido, 30 gramos de chocolate rallado, un poco de nueces picadas, otro
poco de cáscara de naranja abrillantada y picadita y… (¡ufa!) y por último: 1
taza y media de harina tamizada con 1 cucharadita y media de polvo para
hornear. ¿Qué le parecen demasiados ingredientes para una golosina? “El Yo es Insaciable” (PASCAL). Ahora
vuelque todo el pegote en una asadera enmantecada y enharinada, de modo que
quede una pasta de 1 cm y ½ de espesor, aproximadamente. Y cocine en horno
moderado hasta que toda la casa huela a Navidad. (La masa debe estar cocida
pero no seca). Entonces, sí: retire del horno, deje enfriar en la misma placa y
luego recorte en forma de corazones. (¡Los sobrantes para mí!) Paso final:
pincelarles la superficie con glasé real y luego pegarles alguna figurita
navideña; o – si no le gusta masticar papel – dejar secar y volver a decorar
con glasé más espeso coloreado, puesto en cartuchito de papel. (¿Puedo hablar
de “cartuchito” sin recordar todo lo que aprendí del maestro Cattarossi en
“Buenas tardes, mucho gusto”?) “Miserable
cosa es pensar ser maestro el que nunca fue discípulo.” (FERNANDO DE
ROJAS).
martes, 16 de diciembre de 2014
Peras sorpresa
El otro día abrí una lata de peras al natural de buena familia y puse cada una en cada compotera, “boca abajo”, escondiendo una buena porción de praliné de nueces, que siempre tengo de reserva. Luego en un periquete hice una salsa espesa de chocolate con 1 pote de crema (200 gramos), 3 cucharadas de azúcar y 150 gramos de chocolate cortado en trocitos. Y bañe cada “pera sorpresa” con un abrazo caliente de chocolate. Resultado: “Mañana hacemos régimen”, dijeron todos los comensales… ¡y se las devoraron en un segundo!
lunes, 15 de diciembre de 2014
Sabor a Fiestas
La mejor solución
para las fiestas de fin de año son las mesas con platos fríos para que cada
comensal se sirva a gusto. Este mes de diciembre me he propuesto ayudarla a
seleccionar recetas accesibles y rendidoras. ¿Comenzamos por algunos fiambres
fáciles?
Bizcochuelo
Ranelagh
Donde quiera que
vea una margarita gigante… ¡me he de acordar de mi querida Ranelagh! Porque
apenas uno va en camino y se acerca a esta encantadora población, una vieja
casona hundida en el fondo de un jardín muestra al viajero primerizo una
inequívoca señal: en el portón de entrada ¡una enorme margarita de madera
pintada, con pétalos gigantes! Por tal razón, todos los “guías de turismo”
improvisados no vacilan en orientar al caminante de este modo: “Desde ‘La margarita’ tantas cuadras para
aquí… o para allá…”. Desde la cocina, este es mi pequeño homenaje para
saborear su recuerdo.
INGREDIENTES
BIZCOCHUELO SALADO
Huevos, 9
Sal y pimienta, a gusto
Harina, 9 cucharadas panzonas
RELLENOS
Hojas de lechuga, 6
Jamón cocido, 200 gramos
Paltas, peladas, frotadas con limón y cortadas en
tajaditas, 2
Huevos duros, tamizados, 2
Supremas de pollo, hervidas y cortadas en juliana, 2
Blanco de apio, picadito, ½ taza
Morrones al natural, escurridos y picaditos, 1 lata
chica
VARIOS
Mayonesa al limón, cantidad necesaria
Mostaza, cantidad necesaria
Mayonesa “gelée”,
para decorar
Crema de leche, batida espesa, 100 gramos
Curry (o azafrán), ½ cucharadita
Ramitos de perejil rizado
Juliana de lechuga, o ensalada de berros o frutas glasé
para decorar el borde de la fuente
Gajitos de huevo duro y tiritas de morrón verde,
para imitar las margaritas
PREPARACIÓN
BIZCOCHUELOS
1. Ponga en un bol 3 yemas, sazónelas con sal y
pimienta y bátalas hasta que estén espumosas.
2. Aparte, bata las 3 claras a punto de nieve.
3. Vierta las claras sobre las yemas, espolvoree
estas con 3 cucharadas de harina y mezcle todo de una sola vez, tratando de no
bajar el batido.
4. Vierta este batido en un molde circular de 24 cm
de diámetro, con el fondo forrado con un papel bien enmantecado (o en un molde
rectangular de medida similar). Extienda el batido con espátula en forma
pareja.
5. Cocine en horno caliente hasta que la preparación
esté suavemente dorada. Desmolde sobre un papel impermeable.
6. Del mismo modo – y de a uno por vez – haga con
los huevos y harina restantes, dos capas más de bizcochuelo salado.
ARMADO DE LA TORTA
1. Coloque una placa de bizcochuelo en una fuente, úntela
generosamente con mayonesa al limón.
2. Cubra con las hojas de lechuga.
3. Tape la lechuga con las tajadas de jamón.
4. Unte con mostaza la segunda placa de bizcochuelo
y apóyelo con la parte untada contra el jamón.
5. Unte la superficie de esta segunda capa con otro
poco de mayonesa.
6. Cubra con las tajadas de palta salpique con los
huevos duros tamizados.
7. Aparte mezcle la juliana de pollo con el apio y
ligue con mayonesa de modo de obtener un relleno húmedo. Extiéndalo sobre las
paltas.
8. Tape con el último disco de bizcochuelo.
DECORACIÓN
1. Bata la crema de leche hasta que espese (sin que
llegue a chantillí) y mézclela con partes iguales de mayonesa al limón. Pruebe
y sazone a gusto.
2. Unte con esta mezcla la torta.
3. Decórela con las tajaditas de huevo duro y
recortes de morrón, imitando margaritas.
4. Termine en forma prolija los bordes y centros de
las margaritas con la “mayonesa gelée” puesta en manga con boquilla rizada.
5. Mantenga en la heladera hasta el momento de
servir. Es preferible dejar estacionar este fiambre de un día para el otro.
6. Termine la decoración de la fuente como muestra
la fotografía (con rodajitas de aceitunas rellenas y ramitos de perejil rizado)
o como mejor le dicte su imaginación.
“MAYONESA GELÉE”
1. Remoje 1 cucharada de gelatina en polvo sin sabor
en un poco de agua fría. Deje que se esponje.
2. Derrítala a baño de María hasta que esté
transparente.
3. Agréguesela a 1 taza de mayonesa.
4. Ponga en la heladera hasta que tome consistencia.
5. Bátala un poco, ponga en manga con boquilla de
picos y decore. Una vez hecha la decoración coloque la fuente en la heladera
para que la mayonesa mantenga su consistencia.
domingo, 14 de diciembre de 2014
Cómo hacer los “papillotes”
- Corte rectángulos de papel común blanco (tipo “máquina”) de 15 cm de largo por 8 cm de ancho, aproximadamente.
- Doble cada rectángulo a lo largo, por la mitad, marcando bien el doblez.
- Sobre el doblez haga cortes paralelos de 2 cm de profundidad, espaciados entre sí 1 cm, aproximadamente.
- Abra el papel y dóblelo en sentido inverso, PERO ESTA VEZ NO MARQUE EL DOBLEZ. Los cortes se abrirán, arqueándose.
- Coloque el papel en forma horizontal y enrósquelo formando así el papillote. Sujete con algún adhesivo.
- Fije el papillote sobre el trocito de macarrón correspondiente, asegurándolo también con papel adhesivo.
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