sábado, 21 de mayo de 2011

Torta Isabel



1)      Bata 6 yemas con 8 cucharadas de azúcar y 4 cucharadas de cacao amargo (al ras), hasta que estén bien esponjosas y creciditas.
2)      Ponga en el bol de la batidora 6 claras junto con 1 y ½ cucharadita de polvo para hornear y bata hasta que el merengue haga picos duros (usted me entiende…)
3)      Mézclele a este merengue, muy suavemente el batido de yemas que hicimos en el primer paso y, además: 150 gramos de nueces, igualmente molidas.
4)      Vierta en un molde de tamaño adecuado enmantecado y enharinado.
5)      Coloque en horno suave, hasta que la torta esté cocida, pero no seca.
6)      Desmolde directamente sobre la fuente donde la piensa servir y enfríe.
7)      Corte la torta en 3 capas.
8)      Rellénela y cobra con la siguiente crema: 400 gramos de chantilly mezclada con 1 clara batida a nieve y 3 cucharadas de cacao amargo. Decore a gusto.
9)      Mantenga en la heladera hasta el momento de servir.

viernes, 20 de mayo de 2011

Galletas transparentes







1)      Amase 1 taza de sémola junto con ½ taza de harina común, ½ cucharadita de sal, 50 gramos de manteca y los chorritos de soda que sean necesarios para obtener una masa tiernita que pueda estirarse con el palote.
2)      Tape el bollo y déjelo descansar sobre la mesa 10 minutos.
3)      Tome pequeñas porciones de masa (¿oyó bien? ¡¡¡Más chicas!!!) aplástelas una por una entre las manos enharinadas dándoles forma de tortitas bien chatas y, por si eso fuera poco… ¡siga estirándolas con el palote (o botella, o vaso… ¡bah!) hasta dejarlas transparentes!
4)      Recorte cada “galleta” con una tapa o cortapastas adecuado para que los bordes queden prolijos.
5)      Coloque las galletas sobre  una placa “limpia” y hornéelas hasta que estén sequitas y suavemente doradas.
6)      Al retirarlas del horno, píntelas con manteca o margarina derretida. Y si piensa servirlas para acompañar el vermouth… ¿qué tal si las espolvorea con pimienta negra? ¡Crunch! ¡Crunch! ¡Crunch!




jueves, 19 de mayo de 2011

Chicken pie








Pasteles de pollo ¡bah!

Ingredientes

2 discos para pascualina
6 presas de pollo, sin piel
caldo, c/n
2 latas de jardinera
1 latita de morrones al natural
1 y ½ tazas de jamón cocido
1 frasco de champiñones
2 cucharadas de perejil
2 cucharadas de manteca
2 cucharadas de harina
2 cucharadas de cebolla rallada
1 cucharadita de salsa inglesa


Preparación

·         Hierva en caldo las presas de pollo sin piel y deshuesadas. Escúrralas bien, córtelas en cubos y distribúyalas en 6 cazuelitas.
·         Agregue en cada cazuela una porción de jardinera de verduras (previamente escurrida).
·         Escurra los morrones, píquelos y distribúyalos formando una capa sobre la jardinera de verduras.
·         Forme otra capa de cubitos de jamón cocido y otra de champiñones escurridos y cortados en tajaditas (guarde el líquido de los champiñones). Reserve las cazuelitas.
·         Coloque la manteca en una sartén, derrítala y mézclele la harina hasta obtener una pasta.
·         Incorpore en la sartén 2 tazas de caldo, el perejil picado, la cebolla rallada, la salsa inglesa picante y el líquido de los champiñones.
·         Mezcle continuamente sobre el fuego hasta que la preparación hierva y espese.
·         Pruebe y rectifique a gusto el sazonamiento con sal y pimienta.
·         Termine de rellenar las 6 cazuelitas con esta preparación. Reserve.


Terminación

·         Estire los discos de pascualina por separado, dejándolos finos.
·         Recorte los discos de masa estirados en discos de un tamaño 2 cm más grandes que el diámetro de las cazuelitas.
·         Tape la boca de cada cazuelita con un disco de masa, presionando los bordes para formar un repulgue de picos.
·         Con un cuchillo filoso de punta haga 3 cortes en la panza de cada pastelito para que por allí se salga el vapor durante la cocción.
·         Coloque las cazuelitas en una placa y cocínelas en horno caliente hasta que la masa se note doradita y crujiente.






miércoles, 18 de mayo de 2011

Mostaza casera



Desde tiempos inmemoriales la mostaza ha sido utilizada tanto en medicina (de su nombre: “Sinapis” derivaron los “sinapismos”) como en la gastronomía. Según cuentan los que saben, fue la señora Clements de Durham (Inglaterra) a quien en 1760 se le ocurrió machacar semillitas de mostaza y fabricar un polvillo tentador para sazonar, sin duda, su “Yorkshire pudding” de todos los domingos… Las semillas de mostaza – insignificantes pero con grandeza bíblica – siempre me parecieron granos de pimienta del subdesarrollo… Las hay blancas o amarillitas, negras y rojizas. La industria internacional supo explotarlas reduciéndolas a polvo o preparándola en pasta con la adición de diversos líquidos y aromatizantes, dando lugar así a diferentes sabores: mostaza francesa (humectada con mosto de uva y aromatizada con hierbas y cúrcuma), mostaza inglesa (en polvo), mostaza de Dijon (con un aroma y sabor particular, especialidad de la Bourgogne)… Los granos enteros, también se utilizan para aromatizar pickles o diversos chutneys. Si usted quiere preparar su propia mostaza, le acerco esta receta: remoje 60 gramos de mostaza en polvo con apenitas de agua (si es muy picante use agua hirviendo) y luego mézclela con ½ cucharadita de sal, ½ cucharadita de azúcar (optativo) y agua o leche agregadas de a poquito, hasta obtener una pasta lisita y espesa. Para mayor suavidad puede usar crema. Aunque lo más común es diluirla con vinagre o mosto de uva. Si prefiere usar leche o crema prepare pequeñas porciones sólo para uso diario. Aunque, entre nosotras… ¿verdad que es más práctico entrar en un supermercado, calarse los anteojos de ver de cerca, leer las fórmulas de las distintas etiquetas y elegir la que más nos guste? Hoy le doy la razón a Eugenio D’Ors: “Basta mirar algo con atención, para que se vuelva interesante”. ¡Glup!

martes, 17 de mayo de 2011

Pizzetitas de berenjena





1)      Elija dos berenjenas grandes (quien dice dos, dice tres…), lávelas, quíteles el cabito y así, sin pelar, córtelas en rodajas de ½ cm de espesor.
2)      Sazónelas con sal y pimienta.
3)      Reboce las rodajas por harina, de ambos lados.
4)      Fríalas por tandas en aceite bien caliente, dándolas vuelta una vez para dorar de ambos lados.
5)      Escúrralas sobre papel absorbente.
6)      Distribuya las rodajas de berenjena en una asadera, sin encimar.
7)      Cúbrales el centro con salsa pomarola adicionada con ajo y reducida sobre el fuego hasta que esté bien espesa.
8)      Tape cada pizzetita con 3 tajaditas de aceituna verde.
9)      Colóqueles en el centro un trocito de queso fresco y gratine en el horno hasta que el queso se funda.