viernes, 30 de agosto de 2019

Supremas a la naranja


Cuando llega fin de año, la frase más repetida es: “¡Año nuevo, vida nueva!” Pero cuando ya se ha visto pasar casi un siglo y la imagen que refleja el espejo (vista con los lentes de ver de cerca) nos actualiza el rostro… ¿Con qué alegría podemos sumar un año más en nuestra historia?

Sin embargo, estoy convencida de que hay una fórmula infalible para hacerle una trampa al tiempo: no bajar los brazos y seguir haciendo proyectos como si ignorásemos dónde nos han puesto la fecha de vencimiento. Sólo así podremos seguir festejando con alegría la llegada de un nuevo año. Y seguir haciendo proyectos. Y sentirnos felices de poder sumar un año más a nuestras vidas (¿quién habló de envejecer?).

Recibir al nuevo año que empieza con alegría es apostar a una esperanza: la de poder seguir compartiendo la vida con nuestros seres queridos.

Los poetas saben expresarlo mejor: “Si supiéramos celebrar a los vivos,/ llamarlos sin motivo, simplemente por verlos/ Por llenarlos de riquezas invisibles./ Si supiéramos festejar el azar/ de estar juntos, de tocarnos,/ aceptado habríamos la dádiva/ que significa un día” (Alberto Blasetti).

Es que muchas veces, en el trajín cotidiano y con las preocupaciones que solemos llevar a cuestas, no somos capaces de disfrutar de esos pequeños momentos deliciosos que nos llenan el alma. Respire tranquila y disfrute. Esta vez no le voy a dar un plato complicado para recibir el nuevo año, sino una receta de mi “cocina verdad”: sencilla, económica, pero riquísima. ¡Glup!

Supremas a la naranja

1. Quítele la piel a dos supremas de pollo (o más, calculando una por invitado).

2. Sazónelas con sal y pimienta y rebócelas por harina.

3. Dórelas muy bien de ambos lados en manteca (para 2 supremas se calculan 50 gramos).

4. Afloje el fondo de cocción con el jugo de dos naranjas, previamente colado.

5. Mueva la sartén como si estuviera haciendo omelette, hasta que la salsa esté espesita y aterciopelada (usted me entiende).

6. Sírvalas acompañadas con papas noisette o con la guarnición que más le guste.

Tarta de zapallitos



¡Estamos en 2019! ¿Usted cree que a esta altura yo puedo cambiar? ¡Claro que quisiera cambiar! No en mis principios, ni en mis manías, ni en mi humor, ni en mi modo de ser, sino en la adquisición de nuevos hábitos. Por ejemplo: obligarme a ir, por lo menos, una vez al mes a la peluquería.

Cuando una está saturada de lavandina, detergente, olor a cebolla y los dedos teñidos de tanto pelar zapallitos de la zona, porque son más baratos… ¿no le dan ganas de arrojar bien alto el panqueque de la rutina y darlo vuelta sin pensar cómo caerá?

Si alguna vez usted tiene uno de esos arranques, voy a contarle lo que me pasó cierto día: entré decidida en la peluquería y pedí cambiarme el peinado. Pero en cuanto llegué a casa me di cuenta de que por dentro siempre sería la misma, entre la familia, ollas, sartenes, computadora, libros, plantas… ¡y zapallitos tiernos de la zona!

Ya estamos en el 2019… ¿A quién puede ocurrírsele que, a esta altura de la vida, yo tenga ganas de cambiar de verdad? Dice Anatole France: “Todos los cambios, aun los más ansiados, llevan consigo cierta melancolía, porque aquello que dejamos es una parte de nosotros mismos: debemos morir una vida para entrar en otra”. Y yo no quiero salir de la mía así que… ¡a seguir pelando zapallitos!

Tarta de zapallitos ​

1. Rehogue 1 cebolla picadísima en aceite.

2. Añada 1 kilo de zapallitos redondos cortados en tajadas finas y 2 cubitos de caldo desmenuzados.

3. Tape y cocine a fuego suave. Escurra para que suelten el jugo.

4. Colóquelos en un bol y mézcleles 1 taza de queso rallado y 4 huevos batidos.

5. Vierta sobre una tartera cubierta con un disco de masa (comprada o caserita).

6. Cocine hasta que el relleno esté firme y la masa doradita. Variante: puede hacerla también con zapallitos largos (zucchini).


Arroz con azafrán



A veces protestamos cuando tenemos que incorporar a nuestros platos cotidianos un ingrediente un poco más caro que otro. Sin embargo, algunos bien valen la pena. No es lo mismo condimentar un arroz con un polvito amarillo que con azafrán. Pero… ¿por qué será tan caro el azafrán?

Este ingrediente, infaltable en toda paella que se precie de tal, sigue teniendo la jerarquía de “ingrediente de lujo”. Me refiero especialmente al “azafrán en hebras”, genuino, español, sin falsificación. (¿Sabía que comerciantes inescrupulosos tiñen de rojo estambres de otras flores para falsificarlo?).

Las plantas de azafrán prosperan en las mesetas de Castilla y La Mancha, en las provincias de Toledo, Teruel y Albacete. Su nombre científico es Crocus sativus y florece en octubre. Otro dato: España es el mayor productor de hebras de azafrán. Produce por año casi dos mil millones de rosas de azafrán, o sea… ¡35.000 kilos anuales!

Espero haberla inspirado como para que se atreva a hacer, por lo menos, un arrocito con azafrán del bueno. Valdrá la pena no sólo por el color sino por el sabor. Además, esta receta es ideal para moldear timbalitos y convertirlos en una guarnición de lujo.

Arroz con azafrán

1 Ponga 1 taza de arroz en un colador y lávelo hasta eliminar el almidón.

2 Colóquelo en una cacerola junto con 3 tazas de caldo de verdura. Ponga a fuego fuerte hasta que hierva y luego a fuego suave hasta que el caldo esté a punto de consumirse.

3 Incorpore el azafrán disuelto en agua, apague el fuego, tape la olla y deje reposar 10 minutos.

4 Destape, incorpore 1 cebolla picada y rehogada en manteca, 50 gramos de manteca y 1/2 taza de queso rallado. Sazone y mezcle con tenedor.

Tarta de queso diferente


Ingredientes

Masa de tarta, 1 disco (o dos)
Queso tipo santa Rosa, cortado en cubitos, 2 tazas
Cebollas grandes, picadas, 3
Manteca, 70gr
Claras batidas a nieve, 2
Queso rallado, 4 cdas

Procedimiento

Pique las cebollas y rehóguelas en manteca, hasta que estén translúcidas pero sin que tomen color. Escúrrales el líquido y distribúyalas en el fondo de la tarta cruda. Cúbralas con los daditos de queso santa Rosa. Si desea, sazone el queso con un poquito de pimienta. Una el queso rallado con las claras batidas a nieve y sazone con muy poquita sal (y pimienta si es maniática como yo…). Vierta en la tarta y alise suavemente hasta cubrir bien los daditos de queso. Agregue si quiere la tapa o prepare así nomás. Hornee a calor moderado, hasta que la masa esté doradita.



Pepas



Ingredientes

Manteca, 100gr
Yema, 1
Azúcar, 3 cdas
Vinagre, 1 cda
Ralladura de 1 limón
Harina, 3/4 de taza
Mermelada espesa, el gusto que prefiera.

Preparación

Aplaste sobre la mesa con un tenedor: la manteca, la yema, el azúcar, el vinagre y la ralladura de limón. Cuando todo esté convertido en pasta, agréguele la harina y una rápidamente hasta obtener una masa tiernísima (si se pegoteara demasiado agregue un poquito más de harina. Pero recuerde masa ¡TIER-NA!). Tome porciones de la masa y, sobre la mesa enharinada, amásela en forma de rollitos como si fuera a hacer ñoquis. Corte cada rollo en rodajitas de 1 cm. Distribúyalas sobre placas. Enharínese el dedito índice y hunda cada rodajita de masa en el centro, formándoles un hoyo (pero sin perforarles la base). Rellene los huecos de las masitas con la mermelada elegida. Cocínelas en horno re-caliente hasta que estén sequitas y suavemente doradas.


Pastafrola de membrillo



Ingredientes

Manteca blanda, 100gr
Yemas, 1
Azùcar, 2 cdas
Agua fría, 2 cdas
Vinagre. 1 cda
Harina común, 1 taza (aprox.)

Dulce de membrillo, 400gr
Vino tinto, 2 cdas
Azúcar, 1 cda

Procedimiento

Ponga sobre la mesa la manteca, las yemas, el azúcar, el agua y el vinagre. Aplaste todos los ingredientes con un tenedor hasta convertirlos en una pomada. Incorpóreles de a poco la harina, mientras une rápidamente hasta amalgamar todo en un bollo liso (agregue menos o más harina si fuera necesario). Aplaste ligeramente la masa con el palote enharinado, estírela con el palote y colóquela sobre el molde enmantecado y enharinado y termine de estirar allí dentro, presionándola con los dedos hasta dejarla de un espesor parejo.

Recorte los bordes en forma prolija y termínelo con un repulgo. El resto de masa que recortó, resérvelo para cortar en tiras y hacer el enrejado del relleno.

Relleno: mezcle el dulce de membrillo con el azúcar y el vino, aplastándolo con un tenedor. Cubra la masa con el dulce y luego decore con el enrejado.


Helado de vainilla


Ingredientes

Leche, 2 tazas
Azúcar, 2/3 de taza
Huevos, 3
Fécula de maíz, 1 cdita colmada
Esencia de vainilla, 2 cditas
Crema de leche, 1 pote (200gr)

Procedimiento

Mezcle el azúcar con la fécula de maíz y los huevos. Bata bien mientras le agrega la leche fría. Revuelva continuamente sobre el fuego hasta que hierva y espese. Cuele en un bol y enfríe. Agréguele la crema de leche batida espesa. Perfume con la esencia. Vierta en un recipiente de metal y congele a frío máximo.