viernes, 15 de julio de 2016

Lenguado a la mostaza


Lo que lleva lenguado:

8 filetes 
Sal, pimienta y jugo de limón, a gusto 
Mostaza, 8 cucharaditas 
Gajitos de limón “pelados a vivo”, 8 (sin hollejos) 
Caldo de verdura, ½ taza 
Vino blanco seco, ½ taza 
Pimienta negra en grano,1 cucharadita 
Crema de leche, ½ taza 
Fécula de maíz, 1 cucharada 
Papitas noisette, hervidas y aderezadas con manteca y perejil para guarnecer, a gusto  


Cómo se hace: 

Rocíe los filetes con limón, sazónelos y enfríe 1 hora Untelos con mostaza, coloque en el extremo más ancho un gajito de limón, enróllelos, sujete con palillos y acomódelos en una fuente para horno enmantecada Espolvoree los pescaditos con pimienta y báñelos con el caldo y el vino Cúbralos con papel aluminio y hornee hasta que estén a punto. Retire y cuele el fondo de cocción en una cacerolita Agréguele la crema y la fécula disuelta. Mezcle continuamente sobre el fuego hasta que la salsa hierva y espese. Vuélquela sobre los pescaditos Termine de guarnecer la fuente con las papitas. 

jueves, 14 de julio de 2016

Galletones negros




CÓMO SE HACE:

Mezcle 50 gramos de manteca blanda con 2 cucharadas panzonas de azúcar negra, 2 cucharadas de azúcar blanca, 1 taza de harina y 1 cucharadita de bicarbonato de sodio. Vuelque sobre la mesa y termine de unir todo en un bollo compacto y liso Estire la masa sobre la mesa enharinada dejándola fina. Córtela en rectángulos de unos 8 cm por 4 cm y acomódelos sobre placas enmantecadas y enharinadas Cocínelos en horno moderado caliente hasta que estén hinchaditos y secos. Levántelos con espátula y apóyelos sobre una superficie plana Cuando se enfríen... ¡ablándelos hundiéndolos en un vaso de leche (como hacia mi abuela) o arriésguese a probarlos en seco si tiene buena dentadura! 


Versión 2:


Mezcle 2 cucharadas panzonas de azúcar negra con otras 2 de azúcar molida, 1 huevo, 50g de manteca blanda, 1 taza de harina y 1 cucharadita de bicarbonato de sodio. Amase hasta obtener un bollo liso, estírelo sobre la mesa enharinada, recórtela en rectángulos del tamaño que quiera. Distribuya sobre placas enmantecadas y enharinadas. Cocínelos en horno caliente hasta que estén hinchaditos; baje la temperatura del horno y séquelos con calor suave. Retire y deje enfriar.



lunes, 11 de julio de 2016

Capelletti express


¡Estos capeletti se hacen en un santiamén! Para la masa, echaremos mano a discos de empanada comprados. Sí: los mismos que se usan para las empanadas al horno. Preparar el relleno… ¡es una paparrucha! Y resulta, de verdad, fuera de serie. ¡Anímese a cocinarlos…! “La confianza en sí mismo es el primer secreto del éxito” (Emerson). ¡Glup!

LO QUE LLEVAN

  • Carré de cerdo, sin nada de grasa, 150 gramos
  • Margarina untable, 3 cucharadas
  • Pechuga de pollo, sin nada de piel ni nervios, 150 gramos
  • Sal y pimienta a gusto
  • Nuez moscada rallada, una cucharadita (tamaño café)
  • Discos de empanadas para horno, 2 paquetes
  • Harina para la placa
  • Caldo de pollo, un litro y medio (o de verduras… ¡o el que mas le guste!)
  • Queso rallado, 70 gramos y cantidad extra
  • Opcional: salsa de tomates enriquecida con champiñones, perejil picado y crema de leche


  1. Procese la carne de cerdo y coloque la en una sartén junto con la margarina untable. Revuelva continuamente sobre el fuego hasta que la carne se note cocida. Procese la carne de pollo y agréguela a la sartén. Siga revolviendo hasta que el pollo se note cocido. retire y sazone a gusto con sal, pimienta y nuez moscada más los 70 gramos de queso rallado. Mezcle con las manos (¡cuidado… no se queme!) hasta lograr una “farsa” perfecta (¡me asomó la cocinera que llevo adentro!). Deje enfriar.
  2. Despegue los discos de empanadas, estírelos con el palote (sin enharinar la mesa, así le resulta más fácil…), hasta dejarlos bien finitos. Recórtelos en forma de discos con un cortapastas de 7 centímetros de diámetro. Distribuya un poquito del relleno en el centro de cada disco de masa y dóblelos como si fuera a hacer empanaditas. Presione bien alrededor del relleno (los bordes deben quedar sin presionar).
  3. Para armarlos proceda así: con un capelletti abrace el dedito índice de su mano izquierda (espero que no sea derechista…), lleve hacia atrás los extremos del sombrerito y presione bien las puntas. A medida que los arme, colóquelos sobre una placa enharinada. Ahora ¡atención!: los capelletti hechos con masa para empanadas llevan muy poca cocción porque la masa no tiene huevos.

FINAL

Para servirlos en caldo proceda así: caliente el caldo de pollo en una cacerola bien grande. Cuando rompa el hervor agregue con cuidado los capelletti, por tandas. En cuanto floten… ¡escúrralos! Distribúyalos en tazones (o en una sopera) y cuando estén todos hervidos… ¡vuélqueles encima el caldo hirviente! Ofrezca aparte queso rallado. ¿Una salsa para variar? Mezcle una taza de salsa de tomate con 100 gramos de champiñones fileteados, perejil picado y un toque de crema de leche. ¡Requeteglup!



domingo, 10 de julio de 2016

Torta de limón y un sólo huevo


INGREDIENTES

Margarina (o manteca… ¡bah!) 50 gramos (blanda)
Azúcar, 1 taza
Ralladura de 1 limón gordo
Yema, 1
Harina, 2 tazas
Polvo para hornear, 3 cucharaditas
Sal, un poquitito así
Leche, ¾ de taza
Clara batida a nieve, 1


PREPARACION

  1. Bata la margarina con el azúcar y la ralladura… ¡hasta que no se le haga una crema!
  2. Tamice la harina con la sal y el polvo para hornear.
  3. Agregue la yema al batido de manteca.
  4. Únale luego la harina tamizada, alternando con la leche y batiendo como pueda para airear el pegote que habrá obtenido.
  5. Vierta la pasta espantosa en un molde en forma de anillo (de 22 cm de diámetro) enmantecado y enharinado.
  6. Cocine como cualquier torta, hasta que esté cocida y doradita. Desmolde, enfríe y… ¡glup!


viernes, 8 de julio de 2016

Blanca Cotta:“Siempre una receta te va a salir mejor con los años”


Rodeada de nietos y bisnietos, la pionera en enseñar a cocinar a través de los medios sopló ayer 90 velitas.

“¿90 son?”, pregunta la cumpleañera, cuando mira las velitas arriba de la torta. Y la pregunta, de algún modo, tiene sentido. ¿De verdad son 90? Porque Blanca Cotta –la cumpleañera– los lleva como hay que llevarlos: con humor (porque cuando pregunta si de verdad son 90 lo hace como una broma, sorprendida, más que por estar desconcertada), con una energía incansable, esa que la lleva a seguir publicando sus recetas en Clarín desde hace 47 años. “Me gusta cumplir años, quiere decir que estoy viva, no?”, dice Blanca, en su casa de Ranelagh. “Además eso se nota en la cocina, la experiencia es fundamental. Siempre una receta te va a salir mejor con los años”.

Son las 4 de la tarde y de a poco empiezan a llegar nietos (seis) y bisnietos (nueve). La fiesta está por empezar y Blanca ya está maquillada y perfumada, y arriba de unas plataformas que no cualquier veinteañera se animaría a llevar. “Hasta las 2 de la mañana aguanto”, dice. Aparecen las tortas, una de ellas decorada con una máquina tragamonedas (“me encanta el bingo”, dice Blanca). “¿Cocinaste vos, Blanca?”. “Noooo, me gusta que me agasajen, yo estoy cansada. Pero igual sigo cocinando eh, nunca me voy a cansar de cocinar. Lo que te puede cansar es la rutina, pero en la semana sigo cocinando”, dice. Y sigue: “Sabés que pasa, la cocina es una fábrica de mimos. Hay que cocinar para agradar, no para lucirnos y quedar como estrellas”.

Blanca Cotta aprendió a cocinar con su madre (“ella fue mi maestra”). Es profesora de Letras, fue guionista de televisión, escribió historietas y se convirtió en periodista. Antes de trabajar en Clarín, en donde empezó en 1968, escribió en la revista “Mucho Gusto” y en Tía Vicenta. Su hermano Juan Angel Cotta fue uno de los dibujantes más importantes de esa revista. El humor, la buena pluma, la ironía y la fantasía. Esa es la fórmula secreta de las recetas de Blanca, una de las pioneras en esto de enseñar a cocinar a través de los medios. “Siempre hay recetas nuevas para mostrar. Hay una base que no cambia, pero en algún momento de la elaboración aparece la fantasía, la experimentación. Y ahí es donde aparece la magia de los nuevos sabores”, confiesa Blanca. Otro de los secretos es respetar los gustos propios: “Yo cocino lo que me gusta y lo que me sale bien. Después ojalá que le guste a los demás, a los lectores. Porque es importante respetar los gustos propios. Por ejemplo, a mi el bife me gusta bien tostado. Crudo, rojo, todo vivo, eso no. Y hay que respetar eso. No tiene sentido decir ‘lo correcto es esto’. Así es como cada uno va haciendo una línea, un estilo propio. También me gusta la comida sabrosa, picantita, no esas cosas chatas, suaves, sin sabor”, dice.

La casa se va llenando de gente, llega la hora de soplar las velitas. “¿90 son? –vuelve a preguntar Blanca–. ¿Están seguros?”

Fuente Clarín 14.03.15