viernes, 18 de diciembre de 2015

Pollo a la suiza


(Receta robada a Carlos en un momento de debilidad intelectual)

  1. Deshuese un pollo grande como sólo su carnicero sabe hacerlo (se llame Pedro, Luis o Roberto. Otros, no). Lávelo y séquelo.
  2. Cósale la abertura del cogote.
  3. Prepare un relleno de pan con la miga de un pan lácteo chico (sin corteza) remojado en leche (o agua) y exprimida y picada, 100 gramos de queso rallado, una cebolla picadita y rehogada en manteca, 1 cucharada de perejil, 1 huevo, sal, pimienta y nuez moscada.
  4. Rellene el pollo de esta manera (desde la espalda hacia la pechuga): una capa de tajadas de jamón cocido (más o menos gruesita según la altura del mes en que haga esta receta); una capa de queso “de maquina” cortado en tajadas, el relleno de pan, otra capa de queso de máquina y otra capa de jamón cocido.
  5. Cosa la abertura de abajo y ate las alas y las patas para que al cocinarse, el pollo no parezca que está bailando rock.
  6. Acueste el pollo así relleno sobre un lecho de rodajas de papas crudas (finitas) dispuestas en una asadera aceitada. Agregue ½ taza de caldo.
  7. Pinche despiadadamente al pollo con una aguja gruesa (¡Ayyy!). (Es preferible desgrasarse lentamente que reventar).
  8. Áselo en horno caliente SIN DARLO VUELTA, salseándolo a menudo con su propio jugo, hasta que esté doradito y crocante.
  9. Sírvalo frío, cortado en tajadas y rearmado, sujeto con brochettes. Si quiere servirlo caliente córtelo en frío, reármelo y caliéntelo en horno suave. Acuérdese de quitarle las costuritas para que nadie se atragante.


lunes, 14 de diciembre de 2015

Galletitas de miel



Blanca Cotta propone usar la miel para hacer delicias aptas para todo público. Dedicadas a sus lectores, sus queridos  “amigos invisibles”.

Hoy quiero polemizar con Paul Valéry, el autor de la frase Ser uno mismo, pero… ¿y vale la pena? Yo le aseguro que sí. Después de soñar varios destinos, cuando la realidad me ubicó en la cocina, lo primero que me propuse fue tender, a través de ella, un diálogo sincero con usted y mostrarme tal como soy. Viajar desde mi pequeño mundo hasta el suyo. Desde mi humor, mis delirios, mi experiencia, mis dibujitos, desde la vida. Y dialogamos a la distancia y fuimos tejiendo una mágica amistad que aflora como un río subterráneo emocionándome hasta las lágrimas cada vez que me cruzo con alguno de mis amigos/as invisibles y nos abrazamos en “vivo y en directo”.
Con mis lectores, dialogamos a la distancia y tejemos una mágica amistad.

Pienso que mis lectores y yo nos identificamos por el gusto por la cocina y también a través de las frases y reflexiones que acostumbro deslizar entre mis recetas. Gracias por estar siempre presentes y quererme como soy. Ahora les propongo que empecemos octubre con una frase más afortunada que la de Valéry. Es de Baudelaire: Hay mañanas en las que uno abre la ventana y tiene la impresión de que el día lo estaba esperando. ¿Le cuento ahora las últimas galletitas de miel que inventé para ir ensayando las famosas galletitas navideñas? Anote.

Galletitas de miel

1. La preparación
Bata 50 gramos de manteca con 1/2 taza de azúcar negra. Agregue 1/2 taza de miel. Tamice 1 y 1/2 tazas de harina con 1 cdita. de bicarbonato de sodio, 1/2 cdita. de canela, 1/4 de cdita. de jengibre molido y otra especia a su gusto, más 1 cdita. de sal.

2. La mezcla
Agregue lo tamizado al batido de manteca y súmele apenitas de agua hasta formar una masa tierna.

3. La cocción
Estire, recorte las galletitas con la forma que desee y hornéelas sobre placas enmantecadas. Una vez cocidas, póngalas sobre algo plano para que no se arqueen.



sábado, 12 de diciembre de 2015

Rollito de salmón y queso




Ingredientes

125g de queso crema
2 cdtas. de cebolla rallada
1 cdta. de rábano picante rallado
1 lata de 100g de salmón rosado
Sal y pimienta
150g de avellanas o almendras


Preparación

Mezcle el queso con la cebolla, el rábano picante (o el sustituto que quiera) y el salmón escurrido y desmenuzado. Sazone a gusto con sal y pimienta. Ingénieselas para darle a la pasta forma de rollo. Hágalo rodar por las almendras o avellanas tostadas y molidas. Póngalo en la heladera hasta que esté bien firme. Sírvalo en una tablita, con un cuchillito filoso para cortarlo en rueditas y que cada uno se sirva solo… ¡cracker en mano!