lunes, 14 de diciembre de 2015

Galletitas de miel



Blanca Cotta propone usar la miel para hacer delicias aptas para todo público. Dedicadas a sus lectores, sus queridos  “amigos invisibles”.

Hoy quiero polemizar con Paul Valéry, el autor de la frase Ser uno mismo, pero… ¿y vale la pena? Yo le aseguro que sí. Después de soñar varios destinos, cuando la realidad me ubicó en la cocina, lo primero que me propuse fue tender, a través de ella, un diálogo sincero con usted y mostrarme tal como soy. Viajar desde mi pequeño mundo hasta el suyo. Desde mi humor, mis delirios, mi experiencia, mis dibujitos, desde la vida. Y dialogamos a la distancia y fuimos tejiendo una mágica amistad que aflora como un río subterráneo emocionándome hasta las lágrimas cada vez que me cruzo con alguno de mis amigos/as invisibles y nos abrazamos en “vivo y en directo”.
Con mis lectores, dialogamos a la distancia y tejemos una mágica amistad.

Pienso que mis lectores y yo nos identificamos por el gusto por la cocina y también a través de las frases y reflexiones que acostumbro deslizar entre mis recetas. Gracias por estar siempre presentes y quererme como soy. Ahora les propongo que empecemos octubre con una frase más afortunada que la de Valéry. Es de Baudelaire: Hay mañanas en las que uno abre la ventana y tiene la impresión de que el día lo estaba esperando. ¿Le cuento ahora las últimas galletitas de miel que inventé para ir ensayando las famosas galletitas navideñas? Anote.

Galletitas de miel

1. La preparación
Bata 50 gramos de manteca con 1/2 taza de azúcar negra. Agregue 1/2 taza de miel. Tamice 1 y 1/2 tazas de harina con 1 cdita. de bicarbonato de sodio, 1/2 cdita. de canela, 1/4 de cdita. de jengibre molido y otra especia a su gusto, más 1 cdita. de sal.

2. La mezcla
Agregue lo tamizado al batido de manteca y súmele apenitas de agua hasta formar una masa tierna.

3. La cocción
Estire, recorte las galletitas con la forma que desee y hornéelas sobre placas enmantecadas. Una vez cocidas, póngalas sobre algo plano para que no se arqueen.



sábado, 12 de diciembre de 2015

Rollito de salmón y queso




Ingredientes

125g de queso crema
2 cdtas. de cebolla rallada
1 cdta. de rábano picante rallado
1 lata de 100g de salmón rosado
Sal y pimienta
150g de avellanas o almendras


Preparación

Mezcle el queso con la cebolla, el rábano picante (o el sustituto que quiera) y el salmón escurrido y desmenuzado. Sazone a gusto con sal y pimienta. Ingénieselas para darle a la pasta forma de rollo. Hágalo rodar por las almendras o avellanas tostadas y molidas. Póngalo en la heladera hasta que esté bien firme. Sírvalo en una tablita, con un cuchillito filoso para cortarlo en rueditas y que cada uno se sirva solo… ¡cracker en mano!





viernes, 11 de diciembre de 2015

Pan dulce fácil






¿Le gustaría este año hacer en casa un pan dulce fácil y que la miga salga tan rica como si lo hubiera hecho un maestro pastelero? Yo me limito a darle la fórmula. Disuelva 35 gramos de levadura de cerveza en ½ taza de leche tibia y únala con 200 gramos de azúcar y 150 gramos de harina. Bata todo hasta obtener un engrudo liso, tápelo y déjelo en lugar tibio hasta que duplique su volumen. Entonces mézclelo con 450 gramos más de harina, la ralladura de un limón, ¼ kilo de frutas surtidas, a gusto (pasas, cáscaras, nueces, avellanas…), 150 de manteca derretida y 3 huevos. Hecho esto, vuelque todo en un molde enmantecado y enharinado de tamaño apropiado de modo que la mezcla llegue hasta la mitad. Vuelva a tapar y olvídese del pan dulce hasta que duplique su volumen. Apenas la masa duplique su volumen, cocine el pan dulce en horno caliente primero y suave después, hasta que se dore y comience a separarse de las paredes del molde. Recién cuando se enfríe, pruébelo, convide y créame: cuanto más pasión haya puesto en hacerlo, más rico le parecerá.



miércoles, 9 de diciembre de 2015

Kugelhopf





De la Viena imperial

Una antigua receta que perduró en el tiempo gracias a su textura esponjosa y al sabor delicado que la hace inigualable.


Ingredientes

Esponja

Levadura prensada, 50 gramos
Agua tibia, 1/3 de taza
Harina, 1 cucharada
Azúcar, ½ cucharadita

Masa

Manteca, 70 gramos y cantidad extra
Azúcar, 1/3 de taza
Sal, un poquitito
Ralladura de ½ limón
Huevos, 2
Pasas de uva sin semillas, ½ taza
Harina, 1 taza y 1/3
Almendras, sin la piel marrón, 50 gramos (optativo)

Varios

Azúcar impalpable, cantidad necesaria


1. Para la esponja: disuelva la levadura en el agua tibia.
2. Agréguele la harina y el azúcar y bata con un tenedor hasta que se formen globitos en la superficie.
3. Tape la levadura disuelta y déjela en sitio tibio hasta que tome el aspecto de una esponja. Reserve.
4. Para la masa: bata la manteca hasta convertirla en pomada. Siga batiendo mientras le incorpora de a poco el azúcar, la sal y la ralladura de limón.
5. Continúe batiendo mientras le agrega los huevos, de a uno por vez, batiendo muy bien después de cada adición.
6. Únale la levadura fermentada y las pasas.
7. Bata la mezcla con la mano abierta mientras le incorpora harina hasta obtener un engrudo blandito y esponjoso.
8. Enmanteque abundantemente una budinera alta con tubo central y pegue en el fondo las almendras peladas (optativo).
9. Vuelque en el molde el pegote de masa, de modo que llegue hasta la mitad de la altura del mismo.
10.                 Tape el molde con un lienzo y déjelo en sitio tibio hasta que la preparación duplique su volumen.
11.                 Cocínelo en horno caliente hasta que la superficie esté doradita y la miga cocida.
12.                Retire del horno, desmóldelo sobre rejilla y enfríe.
13.                 Cuando esté frío espolvoréelo con azúcar impalpable tamizada y páselo a una fuente.




Este típico “budín” de la repostería vienesa, también llamado Gugelhupf tiene su historia. Es un clásico en las mesas festivas austríacas y durante las fiestas navideñas de Europa Central. Algunos remiten su origen a Alsacia, una región de Francia que limita con Suiza y Alemania, cuya capital es Estrasburgo. Sin embargo, otros investigadores de la historia de los alimentos cuentan que el Kugelhopf es popular en Francia gracias a María Antonieta, quien importó la receta de Austria. Y aunque figura entre los platos tradicionales alsacianos, es muy probable que su origen sea austríaco. Más allá de sus ingredientes, este budín tiene para los vieneses el sabor de lo propio. Al estar presente en todas sus celebraciones, se convierte en una presencia infaltable en diversas reuniones familiares y en una muestra de afecto entre cocineros y comensales. Junto con el Stollen alemán, el panettone italiano, el Christmas cake inglés y otros panes festivos típicos de Europa llegó a nuestras tierras de la mano de los inmigrantes. Desde entonces quedó impreso en los recetarios caseros como una joyita de la pastelería para acompañar un buen té o café y para soñar con la antigua Viena imperial, pues aseguran que era el postre favorito del emperador Francisco José de Austria.



martes, 8 de diciembre de 2015

Pan dulce para irse a dormir




Pan dulce para ir a dormir

Ingredientes

El fermento

Levadura fresca prensada 50 gramos
Azúcar 1 cucharadita
Harina 1 cucharada gorda
Agua tibia 1/3 de taza

La masa

Harina común cantidad necesaria (aproximadamente 1 kilo)
Manteca blanda 75 gramos
Azúcar 200 gramos
Ralladura de 1 limón
Agua de azahar unas gotas (con cuidado)
Coñac o whisky 1 copita
Huevos 2
Leche tibia 1/3 de taza
Fruta seca y abrillantada 400 gramos (variedades a gusto)
Huevo batido 1 (para pintar)
Moldes de papel para pan dulce 2 de 1 kilo

Preparación

Para hacer la esponja, disuelva en un bol la levadura con el agua tibia. Mézclele la cucharadita de azúcar y una cucharada bien panzona de harina. Bata bien con batidor de mano o con cuchara de madera, hasta que se formen globitos. Tape flojamente con un repasador limpio o una bolsita de nailon y espere a que la levadura fermente y espume.

Ahora empezaremos a elaborar la masa. Ponga en un bol grande 3/4 kilo de la harina indicada y haga un hueco en el centro. Coloque allí la manteca blanda (recuerde retirarla un rato antes de la heladera), el azúcar, la ralladura de limón (sólo la parte amarilla, sin resto de piel blanca), unas gotitas de agua de azahar, el coñac y los 2 huevos.

Agregue ahora en el hueco la esponja de levadura que hemos preparado en el paso 1. Mezcle todo con la mano abierta (es la mejor manera), mientras une todo con la leche tibia, que irá agregando de a poco, más la harina extra necesaria. El objetivo es ligar todos los ingredientes hasta formar un bollo tierno, que no se pegotee en las manos.

Vuelque el bollo sobre la mesa enharinada y agréguele de a poco más harina mientras amasa enérgicamente hasta obtener una masa tierna y lisa. Colóquela en un bol suficientemente amplio, píntele la panza con un poco de manteca derretida o aceite, tápela flojamente, métala en el horno apagado... ¡y váyase a dormir!

Al día siguiente, ni bien se levante... ¡corra a ver qué pasó con la masa que encerró en el horno! ¿Vio cómo creció? Entonce, vuélquela sobre la mesa enharinada y aplástela con todas sus fuerzas... ¡más...! ¡más...! y... ¡más...! para desgasificarla bien y evitar así que le salga un pan dulce lleno de agujeritos. La idea es lograr una masa compacta.

Una vez bien desgasificada la masa, estírela sobre la mesa enharinada dándole forma rectangular y un espesor de 2 centímetros aproximadamente. Pique sobre una tabla toda la fruta seca y abrillantada que haya elegido y luego mézclela bien en un bol. Extienda la mezcla de frutas sobre el rectángulo de masa, distribuyéndola bien parejo.

Ahora enrolle la masa a lo largo, encerrando las frutas, como si estuviera armando un pionono. Enrosque el arrollado en espiral y luego amáselo con bronca para distribuir bien las frutas en el interior del bollo. Entonces, sí: divida la masa en 2 porciones y déle a cada una forma de pan dulce. O colóquelas dentro de los moldes de papel.

Tape flojamente los panes y olvídese de ellos en un lugar tibio, hasta que crezcan al doble. Pero antes, tome un cuchillito filoso —no dentado— o una hojita de afeitar (¡qué antigüedad...!) y hágales en la panza de cada pan dulce 3 tajitos superficiales formando un triángulo. O simplemente 2 tajos superficiales en cruz, para que se abran al leudar.

Una vez leudados, pinte los panes con huevo batido y cocínelos en horno precalentado en moderado. Coloque en el piso del horno un jarrito con agua para que la corteza no se reseque (retire el jarrito 5 minutos antes de terminar la cocción). En cuanto los panes estén doraditos, retírelos, enfríelos sobre rejilla y... ¡escóndalos hasta Navidad!