domingo, 15 de noviembre de 2015

Coquitos caseros







  1. Aunque seas chiquitita, tendrás que saber la importancia de gastar el dinero en cosas útiles, ¿verdad?
  2. ¿Qué te parece si con las moneditas que ahorras preparas unas riquísimas galletitas para toda la familia?
  3. Lávate las manos, ponte un delantal y el gorro de cocinera y antes de comenzar a trabajar lee atentamente la receta.
  4. Pon en un bol 50 gramos de manteca y 3 cucharadas de azúcar y bate hasta que todo esté espumoso. Luego parte un huevo, separa la yema de la clara y agrégala al batido (la clara debes batirla aparte, hasta que parezca espuma de jabón).
  5. ¡Y sigue la receta! Mezcla al batido de manteca 3 cucharadas de harina leudante, 1 cucharadita de esencia de vainilla, 3 cucharadas de coco rallado y la clara a punto de nieve. Finalmente…
  6. … pon la mezcla en una manga de decorar con boquilla de picos y traza copitos sobre una placa enmantecada y enharinada. Para esto, presiona la manga hasta que salga un poco de pasta y luego levántala rápidamente; así se formarán los coquitos. Una vez moldeados, espolvoréalos con azúcar molida y pídele a mamá que los cocine en horno moderado hasta que estén apenas dorados. ¡Viva la cocina casera!

sábado, 14 de noviembre de 2015

Parfait de chocolate



Esta semana, Blanca Cotta propone empezar a despedir el invierno con un delicioso parfait de chocolate. Una verdadera fiesta de cacao.

Este invierno ha hecho frío de verdad. Me parece volver a los tiempos lejanísimos de mi niñez en que realmente el año se dividía en cuatro estaciones bien definidas, lo cual nos hacía sentir, a principios de septiembre, la alegría de olvidarnos de las camisetas e ir acondicionando los pulóveres finitos (de “banlon”, ¿recuerda?) para recibir a la futura primavera. Los tiempos cambian y … ¡nosotros también! El frío suele continuar y la cocina es para mí, en esos días destemplados, el mejor pretexto para seguir rindiéndole honores al chocolate, en nombre de las calorías que aporta. Un dato curioso: este ingrediente siempre tuvo fama de afrodisíaco. Cuentan que Madame Dubarry convidaba con chocolate calentito a todos sus amantes. Hasta Casanova declaró en un momento que a él le encantaba beber chocolate… ¡en lugar de champán! Hubo muchos eclesiásticos que, debido a tales sospechas, prohibieron en el siglo XVII a su comunidad que no bebiera ni un pocillo así de chiquitito. Es cierto que la cafeína y la teobromina que contiene el cacao son dos estimulantes del sistema nervioso, pero en el siglo pasado los científicos desvirtuaron sus virtudes afrodisíacas. Como diría Antonio Machado: “Se miente más de la cuenta, por falta de fantasía”. Sin embargo, se lo reconoce como una importante fuente de energía para la mente… y agrego: ¡un placer para el paladar! ¿Le doy una receta súper rápida para deleitarse con chocolate? “Si amas la vida economiza el tiempo. Porque de tiempo se compone la vida” (Benjamín Franklin).

Parfait de chocolate

1. Ponga en una cacerolita 125 gramos de azúcar y 150 centímetros cúbicos de agua. Lleve al fuego y haga hervir 3 minutos luego de que el azúcar se haya disuelto.

2. Retire y agréguele 125 gramos de chocolate rallado. Revuelva hasta disolverlo y vierta la mezcla bien caliente sobre 3 yemas batidas.

3. Siga batiendo hasta que la mezcla se enfríe. Unale1 cucharada de café fuerte, 1 cucharada de coñac y 300 centímetros cúbicos de crema de leche batida espesa.

4. Llene con esto copas altas, estaciónelas en la heladera y… ¡Glup!



viernes, 13 de noviembre de 2015

Tarta de queso y frutillas


Nuestra primavera tiene color de frutillas. Es el tiempo ideal para todos los “antojos” del mundo ya que, a mayor producción, menor precio…
Esta semana le propongo desde atraparlas en una jalea… ¡hasta inventar para ellas unas tarteletas “distintas”! como las que hace poquito saboreé en Córdoba. Si usted es novata en estos menesteres, le recuerdo que las frutillas deben lavarse muy bien sumergiéndolas en agua hasta que estas salgan bien libres de impurezas. Y, sólo entonces, escurrirlas y quitarles el cabito. Si las usa para decorar tortas, no las azucare; si lo hace, soltarán mucho jugo y podrán estropear la textura o presentación de la torta.

Tarta de queso y frutillas

INGREDIENTES

Tarta cocida, de masa crocante dulce, 1 (hecha con 100 gramos de manteca, 3 yemas, 3 cucharadas de azúcar, 2 cucharaditas de vinagre y la harina leudante que absorba)
Queso crema, 1 pote de 400 gramos
Ralladura de limón, 1 cucharada
Jugo de limón, 1 cucharada
Licor de frutillas, ½ taza
azúcar, 1 taza
Claras a nieve, 4
Gelatina en polvo, sin sabor, 1 cucharada
Frutillas limpias, y esta vez azucaradas, ½ kilo


PREPARACION

  1. Mezcle el queso crema con la taza de azúcar, el jugo y ralladura de limón y el licor de frutillas.
  2. Incorpóreles suavemente las claras batidas a nieve.
  3. Remoje la gelatina en agua fría, disuélvala a baño de María y únala a lo anterior.
  4. Rellene con esta mezcla la tarta cocida y póngala en la heladera hasta que tome consistencia.
  5. Mezcle las frutillas (que habrán soltado bastante jugo) para que queden brillantes. Cubra con ellas, enteramente, la superficie de la tarta.
  6. Mantenga en la heladera hasta el momento de servir.


jueves, 12 de noviembre de 2015

Blanca Cotta de visita en el colegio San Felipe Benizi








Fecha: septiembre 2015

Fuente del video: youtube

La receta del salame de chocolate la pueden encontrar acá.

Qué placer verte cocinar, Blanquita!


miércoles, 11 de noviembre de 2015

Masa para empanaditas de dulce de membrillo



Cambiemos de tema… ¿Una masa rica para empanaditas de dulce de membrillo? Mezcle 1 cucharadota de queso crema con 1 cucharadota de manteca (o margarina) apenitas de sal y 3 cucharadotas de harina leudante. ¡Listo! ¿Única recomendación? Estirar la masa así de finita. ¿Otra recomendación? La próxima vez triplicar las cantidades pues sale sólo 1 docena y media de empanaditas miniatura…


martes, 10 de noviembre de 2015

Super torta de chocolate






Una crema que lleva trocitos de chocolate y azúcar negra se suma a una segunda mezcla. El resultado es una masa deliciosa que se rellena con otra crema, de chocolate y café.


Ingredientes

Primera preparación

Chocolate, 150g
Leche, ½ taza
Azúcar negra, prensada, 1 taza
Yema, 1

Segunda preparación

Harina, 2 tazas al ras
Bicarbonato de sodio, 1 cdta
Sal, un poquitito así
Azúcar, 1 taza
Manteca blanda, 100g
Yemas, 2
Agua, ¼ de taza
Leche, ½ taza
Esencia de vainilla, 1 cdta.
Claras, 2

Crema

Chocolate en trocitos, 150g
Azúcar, 175g
Agua, 75g
Café bien concentrado, 1 cda.
Manteca, 175g (blanda)
Yemas, 2

Varios

Rulos de chocolate

1. Para la primera preparación, ponga el chocolate cortado en trocitos en una cacerola junto con la media taza de leche, el azúcar negra y la yema.
2. Revuelva continuamente sobre el fuego hasta que el chocolate se disuelva y se forme una crema. Retire y deje enfriar. Reserve.
3. Aparte, como segunda preparación, tamice en un bol la harina junto con el bicarbonato y la sal. Reserve.
4. Ponga la manteca en otro bol, agréguele la taza de azúcar molida y bátala energicamente tratando de unir ambos ingredientes.
5. Agregue al batido las 2 yemas, de a una por vez, batiendo muy bien después de cada adición.
6. Mezcle el agua con la leche y la esencia y agréguela al batido anterior alternando con la harina que tamizamos con el bicarbonato y la sal.
7. Una ahora la primera preparación con la que hizo luego, mezclando siempre con movimientos envolventes.
8. Bata las 2 claras a nieve y mézcleselas, siempre con movimientos envolventes, para lograr una miga bien aireada.
9. Vuelque la mezcla en una budinera de tamaño apropiado (con tubo central) enmantecada y enharinada.
10.                 Cocine la torta en horno moderado hasta que, al clavarle un palillo, salga sin adherencias.
11.                 Desmóldela sobre rejilla y déjela enfriar, mientras preparamos la crema.
12.                 Para la crema: coloque los trocitos de chocolate en una sartencita y derrítalos en el horno. Retírelo y mézclelo con un tenedor. Reserve.
13.                Hierva el azúcar con el agua hasta que tome punto de “bolita blanda”. Retire del fuego y deje enfriar.
14.                 Bata la manteca en un bol, hasta que esté cremosa. Únale las yemas.
15.                 Agréguele el chocolate que derritió anteriormente y mezcle bien.
16.                 Mézclele el café bien concentrado.
17.                 Siga batiendo mientras le agrega de a poquito el almíbar que hizo hasta incorporarlo todo. Coloque la crema en la heladera hasta que tome consistencia para untar.
18.                 Parta la torta por la mitad y rearmela rellenándola con 1/3 de la crema preparada. Úntela con el resto de la crema y decore con el chocolate. Lleve al frío hasta que esté firme.


Esta torta de chocolate seduce por su color intenso, ya que tiene un valor agregado: una proporción de azúcar negra que enriquece no sólo su sabor, sino su apariencia.

Secretos

Al preparar el almíbar que require la crema, el punto de “bolita blanda” (once minutos de hervor, aproximadamente) se reconoce así: pasado dicho tiempo, retire la cacerolita del fuego y eche un poquito del almíbar en la taza que contenga el agua fría. Si al enfriarse el almíbar se solidifica de modo que usted pueda moldearlo como un chicle en forma de bolita blanda... ¡listo! Si se deshace en hebras, haga hervir el almíbar unos minutos más, hasta lograr el punto deseado.

No dé grititos de desesperación si cuando prepara la “crema de manteca” ésta resulta demasiado blanda despues de la incorporación del almíbar. Un preciso estacionamiento en la heladera le devolverá la consistencia necesaria para rellenar o decorar la torta.

Cuando compruebe la cocción de una torta clavándole un palillo o brochette, tenga la precaución de clavárselo en el centro pues los bordes, en contacto con las paredes del molde, enseguida se cocinan y es el centro de la torta el que muchas veces nos da ingratas sorpresas.




lunes, 9 de noviembre de 2015

Pepas de membrillo






Las clásicas pepitas, para agasajar a toda la familia

Tengo guardada en mi cueva de trabajo la foto de un hipopótamo que una vez me regaló alguien que admiré mucho. No, no era la foto de esa persona. Era, quizás, la imagen de su sabiduría. Muchas veces yo me sentía agobiada por las exigencias del trabajo o las medidas arbitrarias de mis superiores (era entonces yo muy jovencita como para entender las relaciones laborales). La imagen de ese hipopótamo era una advertencia: para trabajar en una oficina es necesario tener la piel de un paquidermo. Que todo resbale… Que nada pueda perforarnos la piel y lastimarnos de verdad.
En aquel entonces me reía de esa ocurrencia. Ahora, a distancia sideral de aquel entonces, entiendo mejor el mensaje. No sólo en una oficina sino en la vida misma, uno debería tener la gracia de poder portar una coraza tan gruesa para que nada nos hiciera sentir escozor: ni las mentiras, ni las inseguridades, ni la niñez desvalida, ni la educación desvirtuada, …
¿Qué estoy diciendo? Perdón. ¡Borro todo lo pensado! Sólo siendo sensibles, aunque nos muramos por dentro, podremos defender el mundo que alguna vez soñamos: sin prepotencias, sin hipocresías, sin insensibilidad, sin groserías, sin mentiras. Aunque nos duela, despojémonos de las corazas que nos impiden acercarnos a los demás para tenderles una mano, o simplemente una sonrisa.

A veces, un gesto cariñoso vale más que un gran regalo. Como cuando vienen mis bisnietos (recuerde que soy una abuela bis) y, a mi manera, les regalo unas galletitas que los ponen contentísimos, aunque se hacen con poquísimos ingredientes (casi diría miserables), pero con un amor enorme.

Pepas de membrillo

1. Ponga sobre la mesa 3 cucharadas de harina, 2 cucharadas y 1/4 de azúcar, 1 cucaharadita de polvo para hornear y 50 gramos de manteca.
2. Trate de amasar todos los ingredientes hasta que el calor de las manos derrita la manteca y todo se una en un bollo liso.
3. Haga bolitas de masa y ubíquelas en una asadera “limpia” (sin enmantecar ni enharinar).
4. Húndales el centro y ponga en el hueco un trocito de dulce de membrillo (o batata, o dulce de leche).
5. Cocine en horno suave y no las despegue hasta que estén bien frías.