domingo, 8 de septiembre de 2013

Tarta de bananas




Con 1 taza de bizcochos dulces secos y molidos (Canale, sarmiento, tostaditas o la marca que quiera), más 3 cucharadas de azúcar y 50 gramos de manteca hice un polvillo como arena húmeda y con esto revestí el fondo y las paredes de un molde chiquito para bizcochuelo, enmantecado y desarmable. Luego pise 3 bananas (apenas si alcanzaron a media taza) y las mezclé con 2 cucharadas de azúcar, 1 yema, 1 cucharada de gelatina remojada en agua fría y disuelta a baño maría y un pote de crema de leche batido espeso. Por último, le incorporé la clara batida a nieve y mezclada con 2 cucharadas más de azúcar. Lo demás, imagínelo: con esto rellené la tarta y la puse en la heladera hasta que estuvo firme. Por fin llego el momento de servirla y la adorné con dos círculos concéntricos hechos con las tres bananas restantes cortadas en rodajitas, espolvoreadas con azúcar y rociadas con jugo de limón. ¡Y alcanzó para todos!
 

sábado, 7 de septiembre de 2013

¿Damos una vuelta a la manzana?



            Ya es el tiempo en que pensar en postres ricos es pensar en… ¡manzanas! Esta semana me he propuesto rescatar del olvido un par de fórmulas fáciles, accesibles y deliciosas. Y comienzo con una receta que hace tiempo me diera Luciana, una encantadora señora, mamá de una escalerita deliciosa de criaturas. Una buena fórmula para no caer en el lugar común de las tartas…

·         Budín diferente


1)      Compre 1 kilo de la mejor oferta de manzanas que encuentre.
2)      Ya en casa, pélelas quíteles las semillas y córtelas en trozos.
3)      Ponga los trozos de manzana en una cacerola, junto con agua y azúcar a gusto, como si realmente usted no supiera hacer otra cosa más que compota.
4)      Apenas las manzanas comiencen a enternecerse y el juguito empiece a tomar sabor, mézclele 1 paquete común de flan de vainilla y revuelva bien hasta que la preparación retome el hervor.
5)      Vierta entonces la mezcla en una budinera acaramelada y deje enfriar en la heladera.
6)      Resultado: ¡10 puntos! No hay caso… “El que descubrió la lanzadera fue más útil a la humanidad que el que descubrió las ideas innatas”… (Voltaire).



viernes, 6 de septiembre de 2013

Buseca




MONDONGO (Antes de cocinarlo hay que hervirlo y luego rasparlo para eliminar los filamentos)

Buseca

Cómo se hace:

Rehogue 1 cebolla cortada en cuadraditos y 4 dientes de ajo picados en una olla con aceite.

Agregue 250 gramos de panceta (bien lavada si es salada) sin el cuerito y cortada en tiritas. Saltee unos instantes.

Incorpore en la cacerola 3 zanahorias cortadas en rodajitas, 3 puerros picados, 1 repollo cortado en juliana y el blanco de 1 apio picadito.Rehogue unos minutos.
 
Cubra las verduras con caldo en cantidad suficiente.

Agregue en la cacerola 1 y ½ kilos de mondongo limpio, cocido y cortado en tiritas, 1 cucharada de conserva de tomates diluida en una taza de caldo, 250 gramos de porotos de manteca cocidos y 250 gramos de garbanzos ya cocidos y 2 chorizos colorados cortados en rodajas gruesas.

Deje hervir despacito hasta que las las verduras estén tiernas y la salsa espesita ( un buen rato, eh!).

Sazone la buseca a gusto con pimentón, ají molido y orégano (y sal y pimienta  si hicieran falta...).

Sirva ofreciendo queso rallado.

  

jueves, 5 de septiembre de 2013

Picarones chilenos



El libro “Sabor y saber de la cocina chilena”, de Hernán Eyzaguirre Lyon, es una sabrosa y documentada historia de la gastronomía chilena, complementada con un breve pero interesante recetario autóctono. Me detengo en los “picarones chilenos”, seducida por la historieta que atribuye la autoría de éstos a doña Rosalía Hermosilla, una negra dicharachera y popularísima que imprimió un carácter muy especial a la cocina chilena. Dicen que hasta el general San Martín saboreó, entusiasmado, los “picarones” que la negra Rosalía le ofreció en Lima (Perú la descubrió antes que su país natal, donde se estableció después) acompañados con un ponche de Pisco ¡de su propia invención! Yo me limité a hacer una ínfima porción de la formula, a total beneficio del hígado de mi madre, quien es capaz de comerse un ejército de frituras. ¿Le cuento? Aplaste con un tenedor 1 cucharadota de calabaza hervida y agréguele ½ cucharadita (tamaño café) de bicarbonato de sodio, disuelto en 2 cucharadas de agua hirviendo. Únale entonces 2 cucharadotas panzonas de harina común y bata hasta que el pegote se desprenda del bol. Vuelque sobre la mesa, agréguele un poquito más de harina si hiciera falta (debe resultar bastante “pegajosita” la masa…) y arme los “picarones” así: Tome pequeñas porciones de la pasta con las manos enharinadas (si lo hace con las manos mojadas se arrepentirá para toda su vida…), achátelas en forma de rosquitas y ábrales un agujerito en el centro. A medida que las haga, fríalas  en abundante aceite caliente hasta dorar bien de ambos lados. Apenas las escurra, revuélquelas por azúcar molido y pruebe. ¿Qué cómo quedan? ¡Pregúntele a mi mamá! Apenas las hice, las 6 salieron volando del plato.


miércoles, 4 de septiembre de 2013

Tarta de jamón y queso





Ingredientes:

Masa:

100g de manteca
1 yema
4 cucharadas de agua
2 cucharadas de vinagre
Sal y pimienta, a gusto
1 taza de harina

Relleno:

1 clara
200g de jamón cocido picado
200g de queso de maquina
2 cebollas medianas
60g de manteca
1 taza de leche
Huevos batidos
½ taza de queso rallado


Preparación:

Masa:

  • Coloque la harina sobre la mesa y hágale un hueco en el centro. Ponga allí la manteca blanda, la yema, el agua fría, el vinagre, la sal y la pimienta.
  • Mezcle primero los ingredientes del centro hasta unirlos bien y luego incorpore rápidamente la harina hasta unir todo en un bollo tierno, que no se pegotee. (Si hiciera falta, agregue un poquito –poquito nomás…- de harina.)
  • Estire con un palote la masa sobre la mesa enharinada y forre con ella una tartera grande y algo profunda, previamente enmantecada y enharinada.
  • Recorte la masa excedente de los bordes en forma prolija y pinche totalmente la tarta con un tenedor. Reserve. Mientras…


Relleno y cocción:

 
  • Coloque la manteca blanda en una sartén, derrítala y rehogue en ella las cebollas picadas. Retire del fuego y reserve.
  • Coloque en un bol el queso de maquina picado junto con el jamón idem, mezcle y reserve.
  • Vierta la clara en la tarta cruda y hágala correr para pintar bien la masa (si quiere puede ayudarse con un pincel anchito). Tire el excedente.
  • Cubra el fondo de la tarta con una capa de las cebollas rehogadas.
  • Extienda en forma pareja el queso y el jamón picaditos sobre la cebolla que esta en la tarta. Reserve.
  • Mezcle la leche con los huevos batidos y el queso rallado. Sazone la mezcla con sal y pimienta a gusto.
  • Vierta el batido sobre el relleno que está en la tarta, tratando de que se extienda bien a fin de ligar todos los ingredientes.
  • Cocine la tarta en horno caliente hasta que el relleno esté firme y la masa doradita.

martes, 3 de septiembre de 2013

Lomo con champiñones



De tanto en tanto me gusta volver a las fuentes, a recetas clásicas, con ingredientes fáciles de conseguir y deliciosas. En este caso se trata de tournedós a la Eduardo VII, unos bifecitos gordos con champiñones, envueltos en papel aluminio y terminados en el horno... ¡Glup! 

 

Lo que lleva

 

bifes de lomo, 6
sal y pimienta del molinillo, A GUSTO
manteca, 2 CUCHARADAS Y CANTIDAD NECESARIA
aceite, 1 CUCHARADA
jamón cocido, 6 TAJADAS
paté (o leverwurst), 6 PORCIONES
champiñones al natural, 1 FRASCO MEDIANO

Varios

 

panaché de verduras, para acompañar, A GUSTO
piolín, CANTIDAD NECESARIA
papel aluminio, CANTIDAD NECESARIA

Cómo se hace

PASO 1 (7 minutos)

 

Sazone los bifecitos gordos de lomo con sal y pimienta de molinillo a gusto. Ateles en la cintura un piolín... ¡para levantarles el ego! Derrita en una sartén las 2 cucharadas de manteca con la cucharada de aceite y dore la carne de ambos lados. Luego escúrralos del recipiente, deseche los piolines y reserve la carne. ¡Pero no lave la sartén!

PASO 2 (12 minutos)

 

Afloje el fondo de cocción que hay en la sartén con el líquido de los champiñones que está en la lata (si lo prefiere también puede usar hongos frescos, cocinados en caldo de verduras), raspando bien el fondo de cocción. Déjelo cocinar sobre el fuego unos minutos hasta que se forme una salsita oscura. Retire y reserve, mientras preparamos los paquetitos.

PASO 3 (22 minutos)

 

Prepare 6 cuadrados grandes de papel aluminio donde quepan holgadamente los bifes (de aproximadamente 15 centímetros de lado). Enmanteque cada cuadrado de papel generosamente y coloque en el centro una tajada de jamón cocido, convenientemente doblada. Unte cada tajada con una capa del paté o leverwurst elegido, que les dará más sabor.

PASO 4 (30 minutos)

 

Corte los champiñones en tajaditas verticales. Distribuya sobre cada porción de paté una porción de laminitas de hongos. Agregue al fondo de cocción que quedó en la sartén el juguito que pudieron soltar los tournedós cocidos mientras los dejamos en reposo. Mezcle todo sobre el fuego y rocíe los champiñones con esta salsita que se formó. Y sígame los pasos...

PASO 5 (45 minutos)

 

Apoye sobre los champiñones un tournedó. Enciérrelo levantando los bordes del papel aluminio y repulgando los bordes en alto, como si armara una empanada bien inflada... (¡usted me entiende!). Distribuya los paquetes sobre una placa y cocínelos en horno caliente 5 minutos. Sirva cada paquete con una porción de panaché de verduras.   

 

lunes, 2 de septiembre de 2013

Imaginación vs. economía






            Cuando los precios suben y los australes bajan,  recién entonces valoramos hasta que punto saber cocinar con inteligencia e imaginación puede ayudarnos a superar los problemas sin deprimirnos.

  • Guiso de papel

(Utilice el mismo método para hervir verduras o legumbres, hacer puchero, preparar estofados, etc. Recuerde que no necesita usar mucho líquido, porque practicamente no hay evaporación).

1)      Tome una tabla de picar (o de lo que sea…) y coloque sobre ella, bien extendido, un Clarín gordo, con todos sus suplementos.
2)      Atraviese el diario (siempre sobre la madera) con otro ejemplar gordo, igualmente extendido (bueno… ¡bah!... si quiere, use La Nación, o La Prensa…). Le quedará formada así una gruesa cruz de papel. Apoye en el centro de la cruz otro diario (puede ser más chico) plegado en cuatro.
3)      Coloque en una cacerola todo lo que quiera ponerle al guiso.
4)      El líquido debe apenas cubrir las verduras. Si resulta poco, añada un poquito de vino o caldo (poco…¿eh?).  Sino,  resultará un guiso aguachento).
5)      Ponga la cacerola sobre fuego fuerte hasta que ropa francamente el hervor. “Francamente” es cuando todo el líquido grita: ¡blu, blu, bluuuuu!
6)      Tape enseguida la cacerola y apague el fuego.
7)      Apoye la cacerola en el centro de la cruz de papel y envuélvala en el mismo sin sacarla de la tabla, de modo que no quede ninguna rendijita. Ate con piolín como si fuera una pelota de trapo, pero manténgala apoyada en la tabla. Por si esto fuera poco, yo suelo tirarle encima una manta o cobija vieja…
8)      Vaya a hacer las compras, o a mirar vidrieras y cuando a usted se le ocurra desenvolver el paquete (hasta puede prepararlo a la mañana y desenvolverlo a la noche…) encontrará que todo lo que puso está cocido en su justo punto.