miércoles, 19 de septiembre de 2012

Salmón al vino blanco








Lo que lleva:

salmón rosado, una rodaja gruesa
agua, 200 cc
jugo de ½ limón
vino blanco seco, 200 cc
ramito compuesto, 1
manteca, 1 cucharada
echalotes picados, 6
crema de leche, 200 cc
yemas, 2
sal y pimienta de molinillo, a gusto
pimienta en grano, 1 cucharadita

Cómo se hace:

Quítele al salmón la piel y los huesitos. Póngalo en una cacerola con el agua y el jugo de limón, la pimienta en grano, el vino y el ramito compuesto. Hierva 3 minutos y cuele en otra cacerola. Reserve el caldo.

Derrita la manteca en una sartén y rehogue los echalotes.

Agréguelos al caldo y lleve al fuego. Cuando rompa el hervor, incorpore el salmón y cocine despacito 5 minutos.

Apague el fuego, escurra el salmón, póngalo en una fuente y manténgalo caliente, en horno mínimo. Mientras...

Hierva el caldo hasta que se reduzca a la mitad. Añada la crema y deje hervir 5 minutos más hasta que espese.

Bata las yemas y agréguelas de a poco mientras mezcla con una cuchara. Siga revolviendo hasta que la salsa espese (sin a hervir). Retire del fuego, salpimente y viértala sobre el pescado. Acompañe con vegetales.




martes, 18 de septiembre de 2012

Granizado de chocolate




Mezcle en una cacerolita 2 tazas de leche fría, 1 cucharada de fécula de maíz y ¾ de taza de azúcar. Mezcle continuamente sobre el fuego, con batidorcito de alambre hasta que la mezcla hierva y espese. Retire del fuego y así, en caliente, vierta de a poco sobre una clara a nieve mientras simultáneamente mezcla con el batidor y deje enfriar. Mézclele 1 pote chico de crema de leche batida espesa y ponga a congelar como de costumbre. Una vez congelado el helado procesado hasta convertirlo en puré (usted me entiende…) colóquelo en un bol y agréguele 150 g de chocolate cobertura disuelto a bañomaría. Debe aplicarlo en forma de hilito, para eso, ponga el chocolate cobertura en una manga o en un cucurucho de papel, ambos con la punta finita. A medida que vierta el chocolate bata rápidamente para formar el granizado. Esta operación puede hacerla también mecánicamente utilizando la batidora, a fin de dispersar mejor el chocolate que, al caer sobre el helado, se  solidificará enseguida. El resultado será un helado delicioso.



lunes, 17 de septiembre de 2012

Tarta de ricotta y naranja

 

 

Esta es una de esas recetas que uno quiere tener siempre a mano. ¿Por qué? Porque resulta fácil de preparar, su sabor es delicado y las porciones... ¡bien rendidoras! Una dulzura exquisita y original para compartir con la familia y los amigos a la hora del té. A poner manos a la obra...

 

Lo que lleva:

harina leudante 250 GRAMOS Y CANTIDAD EXTRA

manteca blanda 125 GRAMOS

azúcar 120 GRAMOS

yema 1

huevo 1

ralladura de 1 naranja

Lo que lleva el relleno

ricota 1/2 KILO

azúcar 200 GRAMOS

naranja 1 (JUGO Y RALLADURA)

manteca derretida 6 CUCHARADAS

yemas 2

fécula de maíz 2 CUCHARADAS (AL RAS)

claras batidas a nieve 2

Varios

molde para tarta, profundo, de 24 centímetros de diámetro 1

manteca y harina PARA EL MOLDE

cacao dulce 2 CUCHARADAS (OPTATIVO)




Cómo se hace:

PASO 1 (2 MINUTOS)

Coloque la harina sobre la mesa en forma de anillo. Ponga en el centro la manteca blanda (retírela con anticipación de la heladera), el azúcar, la yema y el huevo. Una los ingredientes del centro y luego, de a poco, vaya incorporando la harina hasta obtener una masa firme, que no se pegotee (si hiciera falta, agregue un poco más de harina).


PASO 2 (4 MINUTOS)

Corte el bollo en 2 partes. Con el palo de amasar, estire una de las masas sobre la mesa enharinada, dejándola bien finita. Despéguela de la mesa con una espátula y forre el molde para tarta, previamente enmantecado y enharinado. Recorte los bordes excedentes en forma prolija y reserve los recortes, uniéndolos a la mitad de la masa reservada.


PASO 3 (7 MINUTOS)

Ahora pasemos al relleno. Tamice la ricota pasándola por un colador de malla fina y mézclela con los 200 gramos de azúcar, la fécula de maíz, el jugo de naranja y la ralladura de ídem. Sume la manteca derretida y las yemas. Incorpore con movimientos envolventes las claras a nieve. Rellene con la mezcla el molde forrado con masa y reserve.


PASO 4 (12 MINUTOS)

Una bien la masa reservada con los recortes y, si hiciera falta, amáselos con un poquitito más de harina leudante para manejarlos mejor. Haga lo mismo que con el bollo anterior. Estire la masa sobre la mesa enharinada, dejéndola fina. Despéguela de la mesa usando una espátula y con un cuchillo córtela en tiras largas de un centímetro de ancho.


PASO 5 (20 MINUTOS)

Levante con cuidado las tiras de masa y dispóngalas sobre el relleno formando un enrejado. Cocine la tarta en horno moderado hasta que la masa se note doradita y el relleno firme. Retire, deje enfriar y... ¡Glup! Si sobró masa, agréguele 2 cucharadas de cacao dulce y arme rosquitas. Cocínelas en horno moderado hasta que estén sequitas.



 

 

 

 

 

domingo, 16 de septiembre de 2012

Pizza al horno







(receta básica)

Por lo general de cada cinco recetas de “pizza a la piedra”… seis salen realmente parecidas a una piedra… ¡durísimas! Con los tiempos que corren, no es cuestión de ir al dentista porque una esté antojada, sino de obrar con inteligencia y elegir una receta que, por más finita que haga la masa, conserve al cocinarse la ternura de un osito de peluche. Eso sí: el día que se decida a hacer “pizza a la piedra”, llame primero a Gas del Estado y pregúntele qué tal anda el suministro de combustible. Las masas finitas de levadura exigen para su cocción un horno requetecaliente, de lo contrario resultan muy secas.

Ingredientes

Levadura, 50 gramos
Agua tibia, ½ taza
Azúcar, 1 cucharada
Harina, ½ kilo y 1 cucharada
Sal, 1 cucharadita
Aceite, 2 cucharadas
Leche tibia, cantidad necesaria


Salsa de tomates

Sal y pimienta, a gusto
Aceite, 4 cucharadas
Dientes de ajo picaditos, 4
Cebolla grande picadísima, 1
Morrón gordo, verde (o el que consiga), picado, 1
Laurel, 1 hoja
Tomates al natural, picados y con todo su jugo, 1 lata
Caldo de verduras, 1 cubito (desmenuzado)
Orégano, 1 cucharadita
Ají molido, 1 cucharada

Varios

Queso fresco (o mozzarella, si le gusta más), picadito, 300 gramos
Filetes de anchoa (si le gustan)
Aceitunas negras o verdes

Preparación

MASA

1.  Disuelva la levadura en el agua tibia, junto con la cucharadita de azúcar y la cucharada de harina.
2.  Bata con un batidorcito hasta que se formen globitos en la superficie.
3.  Tape y deje en un lugar tibio hasta que la levadura fermente y se transforme en una verdadera “esponja”.
4.  Coloque la harina sobre la mesa en forma de anillo.
5.  Ponga en el centro la “esponja de levadura”, la sal y el aceite.
6.  Una los ingredientes, agregando de a poco leche tibia hasta formar una masa tierna, que se pegotee un poco.
7.  Tome la masa con la mano (o las dos… ¿por qué no?) y estréllela sobre la mesa, desde cierta altura. A fuerza de castigarla, la masa se aireará y volverá elástica.
8.  Incorpórele un poco más de harina, moldee en forma de bollo, tápela y hágala leudar en un lugar tibio. ¿Qué dónde diablos encuentra un lugar tibio en pleno invierno? Le diré… ¡Ni se le ocurra apoyar el bol sobre el gato de angora! No sirve. Tampoco la falda de la abuela ni las pantuflas peludas del nono. ¿El mejor método? Ponga agua hirviendo en un recipiente de boca más chica que la base del bol donde puso la masa. Apoye el bol (con la masa adentro) en la boca del recipiente de modo que no toque el agua y tápelo con un lienzo liviano o polietileno. El vapor que desprenderá el agua caliente bastará para crear el famoso “medio tibio” y de este modo la masa no correrá el riesgo de quemarse.
9.  Deje la masa así hasta que haya duplicado su volumen. Mientras tanto, prepare la salsa.

SALSA

1.  Caliente el aceite en una sartén y saltee en él los ajos, la cebolla y el morrón hasta que estén traslúcidos.
2.  Agregue en la salsa el laurel, los tomates picados con todo su jugo y el cubito de caldo, desmenuzado.
3.  Deje hervir la salsa a fuego suave y destapada, hasta que se concentre y espese bien.
4.  Retire el laurel y condimente con sal, pimienta, orégano y ají molido.


ARMADO Y COCCIÓN

1.  Ponga el queso en un bol y cúbralo con agua fría. Reserve. (Esto se hace para que el queso se derrita luego más rápidamente en el horno).
2.  Tome una porción de masa, déjela finita con el palote (o gruesa, si le gusta más…) y recorte con la pizzera donde la piensa hornear.
3.  Unte con aceite la pizzera, coloque dentro el disco de masa y continúe estirándola dentro del molde, hasta cubrir bien el fondo.
4.  Tape con un lienzo o polietileno y déjela en un lugar tibio, hasta que la masa esté bien hinchadita.
5.  Moldee del mismo modo las otras pizzas. En cuanto a los recortes, únalos y haga otras pizzas.
6.  Cuando las pizzas estén bien hinchaditas, cocínelas en horno requetecaliente hasta que la superficie esté sequita, pero no dorada.
7.  Retire las pizzeras del horno y dé vuelta las pizzas en el mismo molde, de modo que la parte de abajo quede ahora para arriba.
8.  Unte la superficie de cada pizza con la salsa preparada (sólo un poco, para que no resulten demasiado húmedas).
9.  Seque las cubiertas de las pizzas unos segundos en el horno.
10.                  Retírelas y cubra con el queso escurrido.
11.                  Vuelva a poner las pizzas en el horno hasta que el queso se funda.
12.                  Retire y adorne a gusto con los filetes de anchoa y las aceitunas verdes y negras.



sábado, 15 de septiembre de 2012

Dulce crema de limón




Si se me ocurriera titular a esta receta “dulce crema de limón”, quizás usted frunciría la nariz.
Si le explico ahora que se trata del tradicional dulce con el que los ingleses rellenan sus scones o su típico “lemon pie”, tal vez cambie de opinión.
¿O no tienen los ingleses las mejores opciones para la sagrada hora del té? (¡Qué envidia, cuántas cosas ricas que comen cada tarde!).
La que le voy a dar es una excelente opción para reemplazar el clásico dulce de leche a la hora de servir el té, café, mate cocido o lo que acostumbre a hacer para los suyos.
Esta receta que guardo celosamente entre los papeles de mi cueva de trabajo (en la que hay de todo, créanme) me la acercó generosamente hace añares una lectora: Aba Polacco de Militello. El crédito es todo para ella.
Como seguramente para la receta anterior compró varios limones…
Entonces, ¡hay que aprovecharlos!
Ponga en un bol 4 huevos, 2 tazas de azúcar, el jugo de 2 limones (sin semillas y colado) y la ralladura de un limón.
Coloque el bol a bañomaría y revuelva y revuelva y…
¡Revuelva más todavía!
O bata, bata y…
¡Siga batiendo!
Ahora pare.
Este será el momento en que el dulce espese como una mayonesa firme y se ponga traslúcido.
Retírelo entonces del bañomaría y déjelo enfriar antes de ponerlo en la mesa a la hora del té junto con una pila de scones o tostadas…
¡O lo que prefiera!
Cuando alguno de los comensales le pregunte que clase de dulce es, ponga cara de inglesa y pronúncielo así: “lemon…” y luego, como si estornudara, “¡chiiiis!”
Hágalo, obviamente, con acento inglés. Al menos, trate.



viernes, 14 de septiembre de 2012

Churros


Ponga en una cacerola 250 cc de agua, 30 g de manteca y un poquito de sal. Cuando el agua rompa el hervor, eche de golpe 250 g de harina en la cacerola, mientras revuelve rápidamente con una cuchara hasta unir todo en un pegote espantoso que se  desprenda de las paredes y del fondo de la cacerola. Retire la cacerola del fuego y vuelque el pegote en un bol. Agréguele 1 huevo (así, en caliente…) y bata enseguida. No se  aflija si la masa parece “cortada”. Siga batiendo con fuerza y con fe hasta volver a unirla. Del mismo modo incorpore otro huevo. Después, ponga la masa dentro del cilindro de la churrera (ni se le ocurra moldearlos con manga y boquilla porque correría el riesgo de que en la masa quedaran burbujas de aire y al freír los churros estos explotarán causándole ¡tremendas quemaduras…!). Moldee los churros a su gusto: como bastones o como aros, directamente sobre una tabla o mesa. Ponga a calentar la grasa o aceite elegido dentro de una cacerola y, cuando esté caliente, fría los churros dándolos vuelta una vez hasta que estén doraditos y crujientes. Escúrralos sobre papel absorbente y, mientras estén calientes, hágalos rodar por azúcar molida. Existen numerosas recetas para hacer churros. Las más tradicionales no llevan huevo (ver receta abajo). Pero esta es la fórmula que más me agrada.