sábado, 3 de abril de 2010

Sabor inglés


La pound cake o torta libra

¿Se nota que estoy re-aprendiendo inglés? Hurgando y hurgando en literatura foránea (“The World’s Best Recipes”) me encontré con esta formula firmada, ni más ni menos, que por Mrs. Harry S. Truman, lo cual avaló mi teoría de que la cocina no está reñida con ningún status. Al enviársela al editor ella dice: “This is an excellent recipe, and I hope you include it in your book. This recipe is two hundred years old and has been in Mrs. Truman’s family for generations”(¡ejem!... ¡ejem!... ¡ejem!...). ¡Una receta familiar heredada con no menos de 200 años de antigüedad!     Confieso que la hice paso a paso (la “torta libra” – “pound cake” – es un clásico dentro de la cocina inglesa) y me salió igual… ¡Igual a cualquier torta rica, seca y así de alta, de esas que se precisa tomar media docena de tazas de té para empujarla! Pero es lindo cocinar tortas con historietas… ¿no? (Aunque a veces los autores me caigan como una bomba…).

PREPARACION

  1. Bata 200 gramos de manteca blanda (yo usé margarina sin colesterol…) con 1 taza de azúcar, hasta obtener una crema.
  2. Agréguele, de a una por vez, 4 yemas y media (¿se da cuenta de que sólo hice la mitad de la fórmula? ¡La calle está dura!).
  3. Agréguele luego la ralladura de 1 limón y 2 tazas de harina leudante. Ponga cara de señora de Presidente consternada por los conflictos bélicos y trate de mezclar todo, inútilmente.
  4. Agregue al desastre la mitad de las 4 claras y media sobrantes batidas a nieve. ¿Vio que con este agregado las cosas van mejor?
  5. Una la mezcla al resto de las claras batidas, con movimientos envolventes, a fin de airear el batido que parecerá, realmente, un pegote pesadísimo.
  6. Vierta el pasticchio en una budinera de 22 cm de diámetro enmantecada como si le regalaran la manteca y enharinada.
  7. Cocine la torta en horno moderado 1 hora; o hasta que esté doradita y comience a separarse de las paredes del molde.
  8. Retire, desmolde y cubra con azúcar impalpable tamizado o, cuando esté fría, báñela con glasé real liviano y, antes de que el baño se seque, decórela con trocitos de fruta glaseada.

VARIANTES: Antes de incorporar la harina, mézclele a esta 50 gramos de pasas sin semilla (como hice yo); o nueces, o una mezcla de ambas.
GLASÉ LIVIANO: Ponga en la batidora 1 clara, 200 gramos de azúcar impalpable tamizada y 1 cucharadita de jugo de limón. Bata a toda velocidad hasta obtener un baño que “corra por sí solo”… (usted me entiende…).


viernes, 2 de abril de 2010

Dónde se come la pizza más rica de Buenos Aires



"La que hago yo. Como tengo alma de gorda, le pongo manteca. Me gusta esponjosa. Una vez me pedí una en Venecia y parecía un papel..."

Blanca Cotta



jueves, 1 de abril de 2010

Panqueques de durazno



¿Qué hacemos con los primeros duraznos de la temporada?

Como sin duda los duraznos aún deben estar caros, para darnos el gusto le propongo comprar poquitos (¼ de kilo nos alcanzará) ¡y transformarlos en panqueques! No será el destino mejor para saborearlos, pero al menos habremos cedido a la tentación con la frente alta y el monedero agradecido.


1)      Tamice 1 taza y ¼ de harina con un poquitito de sal, 2 cucharadas de azúcar y ½ cucharadita de polvo para hornear.
2)      Agréguele, mientras bate: 1 huevo, un pote de yogur de vainilla y uno de leche.
3)      Por último incorpórele 1 cucharada de manteca derretida y 1 taza de duraznos frescos, cortaditos.
4)      Lo demás, como siempre: enmanteque la sartén cada vez que haga un panqueque y, cuando los sirva, juéguese y ofrezca crema Chantilly aparte… (o espolvoréelos con azúcar molido).

miércoles, 31 de marzo de 2010

Marquise champisoise


Saqué la receta de un librito muy interesante (Gala gourmet 1985) editado por la Asociación de Amigos del Museo Nacional de Arte Decorativo. Se llama “Marquise champisoise” y está firmada por la señora Clara Uriburu de Cernadas. ¡Una delicia! Y facilísima! Derrita 200 gramos de manteca cortada en trozos junto con 300 gramos de chocolate cortado en trocitos (el original decía ½ libra pero yo ya había entrado en “fin de mes”…). Revuelva continuamente hasta que se funda sin quemar. Entonces retire del fuego y mézclele 200 gramos de azúcar molido y deje entibiar. Finalmente únale 4 huevos batidos con 1 cucharada de harina, vierta en una budinera forrada con papel impermeable bien enmantecado y cocine a baño de María hasta que esté firme. Una vez frío desmolde y sirva acompañando cada porción con crema chantillí. ¿Que cómo queda? ¡Un bombón!






martes, 30 de marzo de 2010

Galletitas de maicena






Lo que llevan:

Manteca, 50 gramos
Azúcar, 4 cucharadas
Ralladura de limón,1 cucharada
Huevo, 1
Fécula de maíz, ½ taza y cantidad extra
Polvo para hornear, 1 cucharadita

Varios:

Clara, ½ (batirla ligeramente y luego dividirla)
Azúcar impalpable, 125 gramos
Ralladura de limón, 1 cucharadita
Jugo de limón unas gotas (o un chorrito..)
Chocolate cobertura, 200 gramos

Cómo se hace:

Aplaste sobre la mesa la manteca junto con el azúcar, la ralladura de limón y el huevo. Reserve Tamice la fécula con el polvo para hornear.
Una lo tamizando a la mezcla de manteca que hicimos en el primer paso y agréguele de a poco más fécula, hasta obtener una masa tierna, que no se pegotee y pueda estirarse con el palote.
Estire la masa sobre la mesa espolvoreada con fécula, dejándola fina como una galletita. Despéguela cuidadosamente con una espátula.
Recorte las galletitas en forma redonda o cuadrada (use para esto un cortapastas o la boca de un pocillo), levántelas con espátula y acomódelas sobre placas enmantecadas y enharinadas (una los recortes y haga mas galletitas) Cocínelas en horno moderado, hasta que estén sequitas pero sin dorar. Levántelas con espátula, apóyelas sobre una superficie plana y déjelas enfriar Prepare un glasé real con media clara, el azúcar impalpable y la ralladura y jugo de limón Una las galletitas de a dos, rellenándolas con el  glasé y espere a que el relleno se seque. Decore con glasé de colores. O derrita el chocolate cobertura a bañomaría y bañe las galletitas. Apóyelas sobre rejilla. Estaciónelas en la heladera hasta que el baño esté sólido.



lunes, 29 de marzo de 2010

San Pantaleón y los campesinos





La historia se remonta a la Edad Media, al siglo VIII para ser más precisa, época en la cual los ñoquis eran una de las comidas habituales de algunos humildes campesinos italianos (aunque suponemos que no estaban hechos de papa; no las conocían: las trajo recién Colón).

Un 29 de diciembre golpeó la puerta de uno de esos campesinos San Pantaleón, santo y médico, que peregrinaba por Italia difundiendo la doctrina cristiana.

La gente, conmovida, lo hizo pasar y lo convidó con lo único que tenían: un puñado de gnocchi.

El huésped les agradeció y les auguró prosperidad. Una vez que el santo se fue, la familia encontró debajo de cada plato unas monedas de oro y posteriormente se cumplió la profecía y fueron mucho más prósperos.

Desde entonces se repite todos los meses la tradición de comer ñoquis recordando el milagro producido y poniendo debajo del plato dinero para simbolizar el deseo de prosperidad y bendición.

No sabemos si la leyenda es fidedigna (así sucede con todas las leyendas de toda la historia).

Pero si sabemos compartir la mesa con quien se acerque.

Quien sabe, alguna vez nos visitará alguien santo porque, al decir de Pedro Miguel Obligado: “No vemos a los ángeles; pero en las avenidas/oscuras de la angustia, se acercan y nos llaman./¡Se parecen a ellos las personas queridas,/y no son sino ángeles los seres que nos aman!”


domingo, 28 de marzo de 2010

Para "comer sin culpa"




            Los gorditos también tienen derecho a participar de las fiestas de fin de año comiendo cosas dulces… ¡sin amargarse! Esta semana les prestaré atención especialmente a ellos a cambio de una promesa: fíjense cuantas porciones rinde cada fórmula y divídanla mentalmente sin hacer trampas. Sólo así, con una mano sobre el corazón, sabrán cuantas calorías han consumido. Un problema de conciencia… ¡bah! ¿Qué gordito escribió esto?: “Dentro de mí hay otro hombre que está contra mí…”

  • Ice-cream de frutillas

1)      Remoje 2 cucharaditas de gelatina en polvo sin sabor en ½ taza de agua fría.
2)      Mezcle ¼ de taza de leche en polvo descremada con ¾ de taza de leche descremada y haga hervir.
3)      Retire del fuego e incorpórele enseguida la gelatina remojada. Revuelva hasta que esta se disuelva.
4)      Agréguele 1 taza de frutillas semilicuadas.
5)      Endulce la mezcla con 2 cucharadas de azúcar y 1 cucharada de edulcorante liquido. Enfríe en la heladera hasta que comience a espesar.
6)      Aparte, bata ½ taza de leche en polvo descremada con ½ taza de agua hasta que todo esté espeso. Agréguele 1 cucharada de jugo de limón y siga batiendo hasta que espese más.
7)      Agréguele el azúcar restante (1 cucharada) y… ¡ufa! siga batiendo hasta que tome la consistencia de una crema chantilly (¡bah!... no tanto…).
8)      Mezcle esta crema con la preparación de gelatina.
9)      Vierta en cubeteras y congele.
10)  Desmolde, corte en trocitos y procese o licue hasta obtener un helado cremoso.
11)  Vuelva a verter en copas o cremeras y estacione en el congelador hasta que el helado tome consistencia como para ser servido.

Rinde: 8 porciones
Valor aproximado de cada porcion: 85 calorías.