miércoles, 6 de enero de 2010

Rosca de Reyes



Pero en cuanto se aproxima la celebración de Reyes soy tradicionalista: desde que inventé las rosca que no lleva más que un tiempo de leudado siempre recurro a ella con excelentes resultados. Y quiero recordársela ahora para que vaya estudiándola con tiempo… ¿Lista? Disuelva 50 gramos de levadura prensada en ½ taza de agua tibia y agréguele, en forma alternada, todo lo que sigue: 4 huevos, 100 gramos de manteca blanda, la ralladura de 1 limón, unas gotitas (3 ó 4 no más) de agua de azahar (¡si se olvida, igual quedará rica!), ¾ de taza de azúcar molido y la harina que absorba, hasta formar un bollo tierno que se desprenda del bol. Entonces golpéela sobre la mesa con toda la bronca (como si quisiera estar orgullosa de ser argentina y no la dejaran) hasta que la masa se note elástica (recuerde que un elástico va y vuelve con facilidad). Hecho esto, aplaste el bollo dejándolo de 3 cm de espesor, colóquelo en una placa enmantecada, ábralo haciéndole un agujero en el centro y coloque allí un cortapastas tipo empanada criolla enmantecado y enharinado (para que el hueco no se cierre al cocinar). No se olvide de hundirle a la rosca, en algún lugar escondido, un dije o muñequito que no sea de plástico, envuelto en papel impermeable. Tápela con un polietileno y déjela leudar bien por única vez. Entonces pinte la rosca con huevo batido, adórnela con tiritas de naranja abrillantada y tiras de crema pastelera y salpíquela con azúcar partido. Lo demás lo hace el horno: fuego moderado hasta que esté cocida y bien doradita. ¿Verdad que este año se animará a hacerla? “El miedo del peligro es diez mil veces mas terrorífico que el peligro mismo”. ¡Glup!