martes, 25 de noviembre de 2014

Torta inédita





¿No le parece que esto merece festejarse con un buen champán (Henri Piper, por favor…) y una torta inédita? ¿Lista? Bata 5 yemas con 5 cucharadas de azúcar, hasta que estén espesas y cremosas como un sabayón (o hasta que su hombro empiece a rezongar…). Entonces únales 3 cucharadas de cacao amargo, 5 claras batidas a punto de nieve y… ¡dos bizcochos “Bay Biscuit”! (o parecidos… ¡bah!) molidos y mezclados con un poquitito así de bicarbonato. Todo esto se vierte en una tartera enmantecada y enharinada – pues se trata de una torta petisita – y se cocina en horno suave hasta que, de livianita, ¡parezca cruda! (ojo… que no se le seque…). Una vez desmoldada y fría, la cubro con esta crema: 100 gramos de manteca batidos con ½ taza de azúcar impalpable tamizada, más 1 cucharada gorda de cacao amargo y un chorrito de coñac (o la bebida cualunque que tenga a mano…) y 1 clara batida a nieve. RESULTADO: “Una torta (léase “hombre”) no es más que un soplo y una sombra” (versión libre de Sófocles) ¡Glup!