miércoles, 12 de noviembre de 2014

“PESQUE UNA MASA ASÍ DE RENDIDORA”






Las cocineras a veces tenemos alma de pescadoras. Pero bien dicen que la exageración es la mentira de las gentes honradas.
La receta que voy a darle si bien no rinde para un regimiento, créame que le permitirá convidar hasta un radio de 4 vecinas. Y no ponga esa cara cuando le diga que se hace con levadura de cerveza “El temor es un educador de gran sagacidad y el heraldo de todas las revoluciones” (EMERSON). ¿Quién dijo miedo? Disuelva en ½ taza de agua tibia 2 cucharadas de azúcar y 30 gramos de levadura de cerveza. Y, cuando comience a hacer espumita, agréguele un poquito de sal, 2 huevos batidos, la ralladura de 1 limón, 6 cucharadas de manteca derretida y aproximadamente 2 tazas y media de harina. Y aunque la historia sea repetida: vuelque sobre la mesa y trabaje con los puños (agregándole más harina si fuese necesario) hasta obtener una masa blanda y elástica, que no se pegue a los dedos. Ahora ponga en un bol, tape y deje en lugar tibio hasta que doble su volumen. Mientras tanto haga miguitas con todo esto: ¾ de taza de manteca, 1/3 de taza de harina, 1 taza de azúcar y 1 cucharada de canela.
¿Ya levó la masa? Apóyela sobre una placa de horno enmantecada y enharinada y estírela con los dedos, como si se tratara de una pizza, cubriendo toda la superficie. ¡Y vuelva a dejarla levar! Entonces, sí: pinte la superficie con manteca derretida, presione sobre ella en forma pareja el granulado de manteca, azúcar, harina y canela; y meta en horno moderadamente caliente hasta que crezca, y la superficie comience a dorarse y cubrirse con una deliciosa corteza crocante. Consejo final: retire del horno… ¡y nada de cortajearla para ver como queda! Sabía que las masas tiernísimas de levadura, si las corta en caliente se apelmazan? Una vez fría, divida la masa en rectángulos, ábralos por el medio y rellénelos con una capa de crema chantilly y así de gruesa. En las confiterías alemanas llaman a estos trozos de torta “streuselkuchen”. Pero usted bautícela como quiera: “Una excelente manera de defenderse de los demás es procurar no parecerte a ellos” (MARCO AURELIO). Otro recurso: déjele el nombre alemán pero en lugar de convidar, véndala en porciones. ¿Duda aún de que “el yo es insaciable”?