martes, 4 de noviembre de 2014

Tocinitos del cielo







Otra que  un flan

Una antigua receta española, que la dejara con la boca abierta… para comer

Ingredientes

Azúcar, 300 gramos
Agua, cantidad necesaria
Chaucha de vainilla, 1
Yemas, 8
Glucosa, cantidad necesaria para untar los moldecitos

Preparación

1. Coloque en una cacerolita el azúcar y cúbrala con agua, de modo que la sobrenade 2 milímetros. Agréguele la chaucha de vainilla. Ponga la cacerolita sobre el fuego y mezcle con cuchara de madera hasta disolver el azúcar. ¡Deje de mezclar o el almíbar se azucarará! Deje hervir hasta que alcance el punto de “hilo flojo” (8 minutos de hervor). Con la punta de una cuchara de madera, retire un poquito de almíbar y, sin quemarse los deditos, ponga una gota entre su dedo índice y el gordo. Sepárelos y… si obtiene un hilito flojo que se rompe enseguida… ¡ya está el almíbar a punto! Mientras tanto…
2. Bata en un bol las yemas hasta unirlas bien. Mezcle continuamente las yemas con cuchara de madera mientras le agrega de a poco y en forma de hilo, el almíbar caliente a punto de hilo flojo. Trate de hacer esta operación suavemente, sin provocar espuma. Unte moldecitos para flan (o para tocinitos del cielo) con glucosa. Distribuya la preparación de yemas en los moldecitos untados.
3. Coloque los moldecitos a bañomaría en una asadera, apoyándolos sobre papel de diario (el agua del baño debe llegar hasta la mitad de la altura de los moldecitos). Cocine los tocinitos a bañomaría en horno caliente aproximadamente 20 minutos hasta que, al introducirles un palillo, este salga sin adherencias. Retire los moldecitos del horno y del bañomaría.
4. Déjelos enfriar muy bien antes de desmoldarlos y colocarlos en pirotines.


Una receta de las monjas

Hoy elegí para usted un postre de los preferidos de mamá.
Los mayores dirán: ¡Qué antigüedad!
Los más jóvenes, en cambio, pensarán: ¡Qué postre novedoso!, porque seguramente no saben que estaba de moda hace ya unos cuantísimos años.
El Tocino del Cielo es una receta tradicional española.
Cuenta la historia que fue creado por las monjitas del Convento del Espíritu Santo de Jerez de la Frontera, allá por el año 1300 y pico.
Sucede que, por ese entonces, los vinateros empleaban grandes cantidades de clara de huevo para clarificar los vinos.
Y las yemas… las regalaban a las monjas de los conventos que eran muy creativas y sabían hacer mucho con poco.
Es por eso que el nombre de este postre tiene una connotación religiosa.
Y realmente es un manjar celestial que vale la pena probar.
Eso sí, a usted lo que le van a sobrar son… ¡claras!
Pero seguramente se le ocurrirá hacer algo con ellas como, por ejemplo, una Torta Ángel, para seguir con la onda religiosa.
¡Aunque Ud. no lo crea!


Dificultad:

Para el éxito de esta receta es muy importante respetar el punto indicado para el almíbar.

Tip:                 

Antes de ponerlos en pirotines puede desmoldarlos sobre recortes de pionono untados con dulce de leche.