jueves, 27 de noviembre de 2014

Chipás


El secreto de Martha para que los “chipás” no se pongan duros cuando se enfrían… ¡es amasarlos con jugo de naranja en lugar de leche! (correntina había ‘i ser!!!). Esta es su fórmula que me apuro a transmitirle, esta vez sin ensayo previo, en honor a la amistad: “Son nuestros amigos los que nos señalan nuestras faltas, no los que nos adulan” (Pitágoras). ¿Lista? Ponga sobre la mesada, en forma de corona, 1 kilo de almidón de mandioca tamizado con ½ cucharada de polvo para hornear y suficiente sal. Coloque en el centro 3 ó 4 huevos, ¼ kilo de queso rallado, 200 gramos de margarina cortada en trocitos (o mitad margarina y mitad grasa de cerdo) y 400 gramos de queso de cáscara colorada cortado en cuadraditos. Una todos los ingredientes agregándoles de a poquito jugo de naranja, hasta obtener un bollo pesado, tipo mazacote. Tome pequeñas porciones, moldee en forma de pancitos alargados, hágales unos cortes en la panza y hornéelos en horno caliente hasta que se ampollen, cuidando que no se doren, para que no se les forme una corteza dura. ¡Gracias, Martha! ¡Glup!