martes, 23 de septiembre de 2014

Vigilantes para el desayuno







Soy una convencida de que aunque prolifere la industria de productos tentadores y se multipliquen las vidrieras de cosas ricas, nunca dejaremos de lado las rectas heredadas. ¿Por qué? Porque la cocina casera tiene la magia de la economía. Con un par de moneditas (de 1 peso ley cada una) usted podrá hacer casi tres docenas de facturas con forma de “vigilante” y miga de pan. Y además de ahorrar, podrá darse el lujo que de la puerta de su casa se escape olor a cosa rica y todas las señoras de al lado la envidien pensando que cobró clandestinamente un cuarto aguinaldo (“Siempre parece más copiosa la mies del campo ajeno; y más llenas las ubres del ganado vecino” OVIDIO).
                Vaya a la panadería y, con un profundo sentido de la humildad, pida 20 gramos de levadura de cerveza. Seguramente la panadera, con un profundo sentido de la sinrazón, sólo aceptará venderle 50 gramos. Entonces ingéniese en su casa para medir la primera cifra que le dije (20 gramos) y disolverla en una taza (tamaño té) de agua apenas tibia. Agréguele a esto un poco de sal y 1 cucharada de manteca derretida (o margarina o grasa de cerdo). Ahora incorpórele de 3 a 3 y media (o más) tazas de harina (también tamaño té), batiendo con la mano bien abierta, hasta formar un bollo que pueda trabajar con los puños sobre la mesa, y volverlo blandito y elástico. Lo demás, ya lo sabemos de memoria: dejar levar el doble en lugar tibio. Y lo que sigue también puede imaginarlo: estirar la masa fina, cortarla en cuadrados y estos en triángulos. Arrollarlos desde la base hacia el vértice y, en lugar de arquearlos como si fueran medialunas, dejarlos así, derechitos como “vigilantes”. Paso final: acomódelos sobre una placa enmantecada y enharinada, píntelos con clara, salpíquelos con abundante azúcar molida y déjelos levar nuevamente. Recién cuando estén hinchaditos hornéelos hasta que crezcan y estén deliciosamente dorados. ¿Qué espera para hacerlos y sorprender a toda la familia? “íAhora o nunca! “Mañana” es la mentira piadosa con que se engañan las voluntades moribundas” (JOSÉ INGENIEROS).