lunes, 11 de noviembre de 2013

Otro complemento para el vermut: “Medialunas de queso”




Las puede hacer así de chiquititas y convidar a todo el barrio. O hacerlas tamaño boca “salario irreal” y luego rellenarlas a gusto o roerlas así nomás, desnudas.


  • Medialunas de queso

1)      Ponga sobre la mesa 1 taza de harina común y 75 gramos de manteca bien fría. (¡Allá usted si prefiere margarina!).
2)      Agregue un poquitito de sal (poca… ¿eh?) y pimienta (si quiere) y corte todo con dos cuchillos hasta que la manteca se convierta en granitos.
3)      Ponga el granulado en un bol y, mientras revuelve con un tenedor, agréguele 1 pote (240 gramos) de queso crema.
4)      ¿Vio que bollo más blandito? ¡Ni se le ocurra agregarle más harina! Ponga el bol en la heladera hasta que la masa esté durita, como para poder ser estirada con el palote.
5)      Estírela por partes sobre la mesa bien enharinada (trabaje rápidamente para que la masa no se ablande) y trate de darle forma circular y un espesor de 3 milímetros.
6)      Cubra la masa con mucho queso rallado (si es picantito, mejor: 3 cucharadas gordas, aproximadamente).
7)      Corte el circulo de masa en triángulos, trazándoles 5 o 6 diámetros (¿para que sirve la geometría, sino?).
8)      Separe cada sector y enróllelo (o arróllelo) desde la base hasta el vértice, y luego arquéeles las puntas para darles forma de medialunas.
9)      Apóyelas sobre placas enmantecadas y cocínelas en horno caliente primero y suave después, hasta que estén suavemente doradas y crujientes. ¡Glup!