viernes, 21 de septiembre de 2012

Delicias primaverales




Cada estación de la vida tiene su encanto. Ayer elogié al otoño. Ahora quiero brindar por la primavera: la que está por dentro… ¡y la que está por fuera! El “palo borracho” que planté ya está lleno de hojitas y el ginkó (bonsái) – más sutil,  amenaza, sin embargo, con echar brotes. Ojalá esta primavera dé las suficientes para estallar  y sorprendernos. Tal vez la primavera sea, en esencia,  un estado de ánimo: “Huele la rosa/la mujer dichosa/y aspira los perfumes de la rosa;/la huele la infeliz/… ¡Y se clava una espina en la nariz!” (Joaquín Bartrina).
Esta semana le propongo nuevos bocaditos salados para sorprender en la mesa.

Cañoncitos de atún

Ingredientes

Masa hojaldrada para pascualina (horno), 1 rectángulo
Atún blanco en aceite de oliva, 1 lata (mediana)
Cebollita de verdeo (parte tierna), picadita, 1 cucharada
Aceitunas verdes picaditas, 1 cucharada
Mayonesa, cantidad necesaria
Jugo de limón, 1 cucharadita
Alcaparras, 1 cucharada
Huevo duro, tamizado, 2
Sal y pimienta, a gusto

Varios

Moldes para cañoncitos (o tubitos cilíndricos de metal)

Preparación

1.       Estire la masa sobre la mesa enharinada, afinándola un poco más.
2.       Córtela en tiras de 1 cm de ancho.
3.       Enmanteque y enharine exteriormente los moldecitos. Reserve.

Relleno

1.       Abra la lata de atún, escurra y deseche el aceite y vuelque el contenido en un bol. Desmenúcelo con un tenedor.
2.       Agréguele la cebollita de verdeo, las aceitunas picaditas y las alcaparras.
3.       Únale gradualmente la mayonesa necesaria como para obtener una pasta espesa pero húmeda. Rectifique el sazonamiento a gusto con sal, pimienta y el jugo de limón.

Armado y terminación

1.       Forre externamente los moldes para canoncitos (o tubulares) superponiendo ligeramente las tiras de masa que cortó, hasta darle al canoncito la longitud que quiera (no es necesario forrarlo totalmente si es que los va a servir como “bocadito”).
2.       Coloque los moldes sobre placas enmantecadas, pinte la masa con huevo batido y cocínelos en horno bien caliente hasta que comiencen a dorarse; baje el fuego a mínimo y déjelos un rato más para que la masa quede bien sequita y crujiente.
3.       Retire los moldecitos de la placa y desmóldelos. Deje enfriar muy bien los cañoncitos (¡ojo, que son más frágiles que una promesa política!).
4.       Una vez fríos, rellénelos cuidadosamente con la pasta de atún, tratando de que esta sobresalga un poquito (use cucharita o manga con boquilla grande para hacer esta operación).
5.       Apoye la “boca” de los canoncitos sobre el huevo duro tamizado puesto en un plato (tápeles la boca… ¡bah!)… ¡y corra a preparar un buen coctel para servirlos!


Nota: La misma idea sirve para rellenarlos con dulce de leche de repostería, crema pastelera, chantillí, etcétera y mimar sin mucho trabajo al “gordo mental” que suele tener toda familia bien constituída.