domingo, 12 de febrero de 2012

Sorrentinos de "La Feliz"







Llevan una masa original y fácil de hacer

Cuando hablamos de “pastas” no podemos dejar de asociar esta especialidad con la cocina italiana. Sin embargo, los “sorrentinos” – esa especie de “ravioles redondos” deliciosos, generalmente rellenos con jamón y queso pero que admiten numerosas variantes… - ¡son un invento argentino! Es más, nacieron en Mar del Plata. Y la receta auténtica la conseguí gracias a una amiga incondicional: Diana Castelar.
Estos sorrentinos están hechos con una masa diferente y deliciosamente tierna.

Todo comenzó en Nápoles…
Según la historieta, allá por el año 1220 vivía en dicha ciudad un mago llamado Chico. Sólo salía de su casa para ir al mercadito de la esquina a comprar tomates y diversas hierbas.
Realmente sólo un mago podía comprar tomates en ese siglo, ya que el Viejo Mundo debería esperar otros más para que Colón descubriera América (las Indias Orientales, ¡bah!) y dicho fruto americanísimo, hiciera su irrupción en Europa. Pero como se trata de leyendas… ¡todo análisis es absurdo! Pero volvamos al Mago. Chico se pasaba todo el día, tarde y noche cocinando tomates en un enorme caldero. Se había propuesto inventar “algo rico y distinto” a base de ese extraño fruto que había llegado a Europa y parecía haber sido arrancado de los jardines del Diablo. Desde la vereda de enfrente, una vecina llamada Jovanella lo espiaba, curiosa, tratando de adivinar la fórmula que estaba cocinando y que despedía ese olorcito tan tentador. Ella era la esposa del ayudante de cocina del Palacio Real, quien no sabía ya qué inventar para ganarse los favores del Rey. Así, espiando día tras día, consiguió anotar la fórmula que mereció los aplausos de todo el reino. Cuando el Rey le pregunto cómo había conseguido la receta, ella le respondió con una mentirijilla: “Un ángel me la reveló en sueños…” El Rey no le creyó, pero hizo como que sí. Sin duda pensaba como Benavente: “No está mal una mentira cuando con ella defendemos una verdad”.
¿Y qué pasó con el mago Chico, el verdadero inventor de la salsa? Enterado de que le habían robado el “copyright” de su invento y – peor aún – atribuído a los ángeles… ¡se fue al Diablo!
Sea cierta o no esta historieta, siempre dará cabida a esta moraleja: “No destruyas las creencias que hacen a otros felices, si no podéis inculcarles otras mejores.” (Lavater)


INGREDIENTES

Masa:

·        Harina, 250 gramos
·        Sal, ½ cucharadita
·        Aceite, 2 cucharadas
·        Agua, 1 taza

Relleno:

·        Queso fresco, 200 gramos
·        Jamón cocido, 200 gramos
·        Queso rallado, 3 cucharadas
·        Huevo, 1
·        Sal, pimienta y nuez moscada, a gusto

Varios:

·        Salsa de tomates o rosa, para acompañar

PASO A PASO

La masa es el gran golpe de efecto de estos sorrentinos: deliciosa, pero muy delicada. Por eso, hay que sacarlos de la olla no bien comienzan a flotar. Un exceso de cocción hará correr el riesgo de que se abran y vacíen.


1.     Relleno: Quítele la cáscara al queso y córtelo en trocitos. Ponga en un bol. Pique finamente el jamón y agrégueselo al queso. Incorpore en el bol el queso rallado y el huevo. Sazone a gusto con sal, pimienta y nuez moscada. Mezcle todo a mano hasta lograr un relleno compacto.
2.     Masa: Hierva el agua con la sal y el aceite. Cuando rompa el hervor, agregue de golpe la harina y revuelva con todas sus fuerzas hasta lograr unir todo en un pegote. Vuelque el “espanto” sobre la mesa enharinada y con la puntita de sus dedos amase hasta obtener una masa lisita. Reserve.
3.     Armado y cocción: Tome una pequeña porción de masa y estire hasta dejarla transparente y finita como papel, y dándole forma rectangular. Estire del mismo modo otro rectángulo de masa. Distribuya sobre uno de los rectángulos los montoncitos de relleno. Tape con el otro rectángulo de masa.
4.     Marque las separaciones entre rellenos y luego recorte los sorrentinos con un cortapastas redondo de diámetro adecuado. Tome cada sorrentino y, uno por uno, presione con sus deditos los bordes para asegurarse de que el relleno no se escapará. Una los recortes y siga haciendo más.
5.     Cocción: Ponga a hervir abundante agua con sal. Cuando rompa el hervor, eche en la cacerola una tanda de sorrentinos. Apenas floten, escúrralos y colóquelos en una fuente enmantecada y espolvoreada con queso rallado. Siga cocinando del mismo modo los demás. ¡Sírvalos con la salsa elegida!


EL DATO

Los sorrentinos deben recortarse con un cortapastas de bordes romos (es decir: no filosos). De ese modo, la masa “cortada a presión” queda sellada. Pero por las dudas, vuelva a presionar con sus deditos los bordes de cada sorrentino. Mejor prevenir que… ¡llorar!


Entre nosotras…

Si es “tradicionalista”, arme los “sorrentinos” con la masa de siempre: 300g de harina, 2 huevos, 2 cucharadas de aceite, 1 cucharadita de sal y “el agua que entre”.

“El éxito justifica la acción” Ovidio