viernes, 3 de diciembre de 2010

Pfefferkuchen o Lebkuchen



            Para esta semana conseguí una receta fabulosa de “Pfefferkuchen” o “Lebkuchen” de la cocina alemana, gracias a las explicaciones con ademanes que me dieran Maggie de Ninno y Marina (Maggie hablaba y Marina saboreaba mentalmente…). Con esta masa podrá darse el gusto de hacer esos corazones así de grandes y gorditos para decorar luego con glasé de distintos colores… ¡y llorar a gritos si a alguien se le ocurre comerlos! Tal vez la masa, estirada más finita, sirva para complacer también a Berta Moreau de Cenni (a) Tita que hace mucho pidió unas galletas de miel.


INGREDIENTES

Harina, 250 gramos
Azúcar, 150 gramos
Miel, 100 gramos
Clavo de olor en polvo, ¼ de cucharada
Canela en polvo, ½ cucharada
Anís en polvo, ¼ de cucharadita (Maggie nunca se lo pone…)
Nuez moscada rallada, ¼ de cucharadita
Polvo para hornear, 1 cucharadita y ¼
Manteca, 25 gramos
Agua, 50cc
Almíbar a punto de hilo flojo, para pintar

VARIOS

Glasé real de 1 clara
Agua, 2 cucharadas
Azúcar, 2 cucharadas
Glasé real de colores, para decorar, confites, granas y todos los chirimbolos que se le ocurran

PREPARACION

  1. Tamice la harina junto con la canela, el clavo, la nuez moscada, el anís y el polvo para hornear.
  2. Agregue la manteca cortada en trocitos (bien fría) y frote con las manos hasta que se deshaga en miguitas (la manteca, se entiende…). Coloque el granulado en un bol.
  3. Aparte, en una cacerolita, ponga el azúcar y el agua. Coloque sobre el fuego y revuelva con cuchara de madera hasta que el azúcar se disuelva.
  4. Agregue la miel y revuelva hasta que se mezcle bien con el almíbar.
  5. Vierta la mezcla, caliente, sobre la mezcla que esta en el bol.
  6. Una todo… ¡y ni se le vaya a ocurrir que a este pasticchio le falta harina! La verdad es que queda blandísimo. Pero hágame caso: ponga el bol en la heladera y olvídese hasta que la preparación esté bien fría. ¿Vio qué bárbaro? ¡Ahora sí que la mezcla tiene consistencia para ser amasada!
  7. Retire el bol de la heladera, despegue la masa y vuélquela sobre la mesa enharinada.
  8. Estírela – con el palote también enharinado – dejándola de 2 cm de espesor (si le gustan los corazones gordos) o menos (si le gustan flacos). Recorte la masa como se le antoje. Antes de cortar las piezas despegue la masa de la mesa con una espátula para facilitar el trabajo.
  9. Levante cada masita cuidadosamente con espátula y apóyelas sobre placas enmantecadas y enharinadas. Si alguna se deformó, ¡déle algunos cachetazos con la espátula y asunto concluído! Lo bueno de esta masa es que es tan maleable como la arcilla…
  10. Deje estacionar las masitas sobre las placas de un día para otro.

AL DÍA SIGUIENTE…

  1. Hornee las masitas en horno moderado hasta que se noten hinchaditas, cocidas y doradas.
  2. Al retirar las masitas del horno píntelas con abundante almíbar a punto de hilo flojo y déjelas orear bien antes de bañarlas.

PARA BAÑAR LOS CORAZONES

  1. Ponga las dos cucharadas de agua y las dos cucharadas de azúcar en una cacerolita y coloque sobre el fuego hasta que el almíbar se disuelva.
  2. Coloque el glasé real en un bol y agréguele de a poco el almíbar anterior hasta que el glasé tome la consistencia de un baño liviano “que corra por sí solo” (usted me entiende…).
  3. Bañe con este azucarado las masitas y apóyelas sobre rejillas para que se escurra el excedente de baño.
  4. Recién cuando el baño de azúcar esté seco, decore cada masita a gusto con el glasé real de distintos colores.