viernes, 5 de junio de 2015

Torta helada de ricotta



Seguramente a esta altura de nuestra conversación usted sabe hacer a la perfección la mezcla de galletitas para forrar moldes. Como que no? Se acuerda que solo consistía en mezclar 2 tazas de bizcochos tipo Canale (o Sarmiento) triturados con el palote, junto con 1/3 de taza de azúcar y 6 cucharadas de manteca derretida hasta que todo estuviera como arena húmeda? Menos mal que usted tiene mejor memoria que yo… Enmanteque un molde, vuelque esta “arena” sobre la manteca y con el revés de una cuchara vaya presionando hasta forrar bien las paredes y el fondo. ¿Listo? Entonces prepare el relleno. Cocine a baño maría 1 yema de huevo batida con ¼ de taza de azúcar, ¼ de taza de leche y un poco de sal, hasta que espese apenas (si hierve, se corta). Agréguele 1 cucharada sopera de gelatina remojada en agua fría y revuelva hasta que se disuelva bien. Ahora revuelva con el batidor apoyando el bol sobre el hielo, hasta que la mezcla comience a espesar (no demasiado) y entonces, recién entonces, únale todo esto: 1 taza de ricotta, 2 cucharaditas de jugo de limón, 1 de ralladura, ½ taza de crema de leche batida espesa, 1 cucharadita de esencia de vainilla y la clara sobrante batida a nieve. Rellene con esto el molde y ponga en la heladera hasta que todo esté bien firme. Por supuesto: la decoración corre por cuenta suya. ¿Crema chantilly? ¿Cerezas al marraschino? ¿Uvas glaseadas con gelatina? Ahora imagine como queda y descanse un poquito. “El ensueño es el domingo del pensamiento.” Ya sé: ¡ y el lunes comienza la dieta!