jueves, 18 de junio de 2015

¡Eureka!... ¡Una masa de levadura que no necesita levar!...









¿Cuántos Clarines me los pasé explicándole masas de levadura y obligándoles a dejarles levar dos o tres veces? Es que todavía no había tenido tiempo de hablar con doña Margarita sobre el tema. Pero apenas me contó la receta de unas rosetas húngaras rapidísimas, me apuré a anotar las proporciones sobre el pan de manteca que había comprado (al precio que está… ¿quién puede perderla de vista?). Ensayé la receta y recién entonces hallé sentido a esta frase de Menckem: “La fe podría definirse brevemente como una creencia ilógica en el advenimiento de lo improbable”. Salieron requetedeliciosas. Y vuelvo a insistir: ¡doy fe! Ponga sobre la mesa 350 gramos de harina y haga un hueco en el centro. Antes, robe un poco de harina, y así, EN SECO, mézclela con 30 gramos de levadura de cerveza, hasta que se haya desmenuzado bien. Ponga esta mezcla en el hueco, agregue 3 yemas, 200 gramos de crema de leche ácida y la pequeña cantidad de leche necesaria como para obtener una masa con la clásica consistencia de las masas de levadura: elástica, esponjosa, que no se pegue ni a las manos ni a la mesa. (¿Qué dónde consigue crema ácida? En cualquier rotisería o almacén que le vendan una crema que no sea del día…) ¿Listo? Tape la masa y, mientras tanto, bata 100 gramos de manteca con 100 gramos de azúcar hasta obtener una crema. Entonces estire la masa hasta obtener un rectángulo de dos cm de espesor, unte con la mezcla de manteca, arrolle por el costado más largo, como si se tratara de un pionono, y divida en rodajas de dos o tres centímetros. Ahora acueste las espirales sobre una placa limpia (sin enmantecar ni enharinar) o sobre una tartera, colocándolas unas al lado de las otras, hombro a hombro, como pasajeros de un subte antes de llegar a Diagonal. ¡Y listo! Lo demás lo hace el horno: unas espirales de masa livianísima, ligeramente acarameladas, que todo el mundo creerá que le habrá llevado hacerlas en el tiempo de una receta mía. Pero no: el mérito vuelve a llamarse otra vez Margarita. ¿Vio qué ricas y fáciles? “El progreso es la realización de las utopías” WILDE.