martes, 23 de junio de 2015

Ahora cantemos loas a Suiza








Deje de comer peceto por una semana, o de saborear duraznos de 600 pesos el kilo. Pero eso sí: ¡no deje de ensayar ya mismo esta torta, así le cueste un pan de manteca, media libra de chocolate y un cargo de conciencia!
            Me la consiguió para usted la espía X-078, directamente desde una aldea perdida en los extramuros de Berna. Se hace así: bata 200 gramos de manteca con 150 gramos de azúcar. Cuando todo esté cremoso, agréguele, de a una por vez, 6 yemas. Y cuando de nuevo todo esté cremoso, incorpórele 3 claras batidas a nieve y mezcle cuidadosamente. Ahora viene lo importante: Separe el batido en dos mitades. Una, déjela así, crudita, en la heladera, para que se ponga firme (¡es una crema de chocolate de sabor increíble!). En cuanto a la otra, agréguele 2 cucharadas soperas de harina mezcladas con 2 cucharaditas de polvo para hornear, y cocínela en una tartera de 25cm. de diámetro, justo el tiempo como para que esté a punto pero no seca. (Use tartera de vidrio térmico o de material presentable para llevar a la mesa). Y ahora le cuento el gran final: retire la “torta” del horno, déjela enfriar y cubra toda la superficie con la crema que reservó en la heladera. Último paso: ¡salpíquela con virutas de chocolate, como si a su marido le hubieran aumentado el sueldo! Y cuando la corte y convide, diga nomás que la compró por Belgrano, San Isidro o La Lucila, porque si dice que es casera ¡ni sus chicos le creerán!