lunes, 18 de febrero de 2013

Proletarias



Antiguamente, estas masitas se llamaban princesas. Pero como vivimos en democracia, me pareció correcto cambiarles el nombre para que estén al alcance de todos.
Además estas princesas no tienen ni una pizca de abolengo: son un buen recurso para calmar el hambre de los chicos… ¡y salen moneditas!


Lo que llevan:

Manteca blanda, 120 gramos
Azúcar, 120 gramos
Yemas, 3
Esencia de vainilla o ralladura de limón, una cucharadita
Harina, 120 gramos
Polvo para hornear, 2 cucharaditas colmadas
Claras batidas a nieve, 3
Dulce de leche de repostería, cantidad necesaria
Azúcar impalpable tamizada, 2 ó 3 cucharadas, para espolvorear
Moldecitos individuales o una placa para muffins (usted sabe…), enmantecados y enharinados


1.    Bata la manteca con el azúcar hasta obtener una crema. Agréguele las yemas, de a una por vez, mientras bate bien después de cada adición. Perfume con la esencia o la ralladura de limón, como usted prefiera.
2.    Tamice la harina junto con el polvo para hornear. Agréguelo al batido de manteca y mezcle bien. Únale la mitad de las claras a nieve, para ablandar la mezcla. Súmele la otra mitad, mezclando en este caso con movimientos suaves y envolventes.
3.    Vierta la mezcla en moldecitos para muffins (o budineritas individuales) previamente enmantecados y enharinados. Cocínelas en horno moderado unos 20 minutos, hasta que saquen panza y estén doraditas (olvídese de la panza si usó budineritas). Pruebe la cocción clavándoles una brochette, debe salir sin adherencias. Desmóldelas sobre rejilla y déjelas enfriar.
4.    Con un cortapasta chico, quíteles el centro a los budincitos. Quíteles un poco mas de miga con una cucharita. Y córteles una rodajita a cada tapa extraída. Relléneles el hueco con dulce de leche de repostería y póngales como sombrerito el bocado que les saco. Espolvoréelas con azúcar impalpable tamizada. Otra idea: apenas desmoldadas, pínchelas con una brochette, póngalas en una asadera y emborráchelas con almíbar mezclado con whisky o ron. En este caso, rellene los huecos con chantillí.