miércoles, 18 de junio de 2014

Torta de nuez


(Especial para cuando no tenga ganas de trabajar demasiado o se haya olvidado de comprar harina).

  1. Ponga en un bol 300 gramos de nueces peladas y trituradas con el palote (aunque parezca una antigüedad quedan mejor así), 300 gramos de azúcar y 6 huevos enteros (sin cáscara…).
  2. Retroceda mentalmente hasta los 2 años y mezcle todo con una cuchara, SIN BATIR. Aquí reside el éxito de este pasticchio. Si bate, durante la cocción decantará el huevo y la cosa no saldrá tan rica.
  3. Vierta en un molde con el fondo forrado con un disco de papel blanco y todo muy enmantecado (como si le regalaran la manteca) y enharinado. LA PASTA DEBE QUEDAR DE UN ESPESOR DE NO MAS DE 4 CENTIMETROS.
  4. Cocine en horno caliente hasta que esté firme, PERO HUMEDA. (Si se la olvida en el horno o la cocina a fuego suave, en lugar de torta habrá cocinado un ladrillo. Por eso esta torta debe ser chatita).
  5. Retire, desmolde directamente en la fuente donde la piensa servir (y que pueda ir al horno) y despéguele cuidadosamente el papel ¿Vio qué miserable parece? ¡Coraje! “El verdadero valor comienza generalmente por el miedo…”.
  6. Una vez fría la torta (tortita… ¡bah!) cúbrale la superficie con una capa gruesita de dulce de leche espeso (¿vio qué bueno es el dulce de leche de crema?) de modo que no llegue a los bordes.
  7. Ahora haga un merengue batiendo 4 claras a punto de nieve e incorporándole de a una cucharadita por vez: 12 cucharadas de azúcar. Siga batiendo hasta que haga picos duros. Ponga el merengue en una manga con boquilla de picos y cubra enteramente el dulce de leche con copitos de merengue. Espolvoree todo con azúcar impalpable tamizada y gratine en el horno requetecaliente hasta que el merengue esté suavemente dorado (¡Qué no se le queme!). Deje enfriar y devore.