sábado, 8 de marzo de 2014

Queso cosas





En la larga lista de comiditas que tenemos ensayadas para hacer, cosas ricas sin perder tiempo, seleccionamos estas que no debe conocerlas ni el ratón más avezado. Es como si comieras milanesas increíbles. Te damos dos fórmulas para que luego elijas la que prefieras.


PALITOS CROCANTES



1. Corta tajadas de queso fresco (que no sea mantecoso) de medio centímetro de espesor y luego divídelas en palitos (si salen muy largos, cortálos por la mitad).

2. Revuelca cada palito de queso por harina, como si estuvieras empolvando la cola del hermanito.

3. Sumérgelos en huevo batido, como cuando mamá hace milanesas.

4. Secálos y revuélcalos esta vez por pan rallado.

5. Fríelos en aceite muy caliente. Eso sí… apenas estén dorados de un lado, dálos vuelta enseguida para que se doren del otro (apenas unos segundos) y escúrrelos antes de  que el queso reclame su libertad. (Un consejo: dejálos enfriar un poquito antes de probarlos.)


VIGILANTITOS



6. Corta el queso fresco (o similar) en tajadas de tres centímetros de ancho. Divide en cubos y ahueca el centro de cada uno, cuidadosamente, con un cuchillito de punta. (Lo que sacas puedes comértelo. Lo tienes bien ganado…).

7. Rellena el hueco de cada cubo con un trocito de dulce de membrillo, luego…

8… fríelos como hiciste con los palitos, es decir, rebozándolos primero en harina, luego en huevo y finalmente en pan rallado, para zambullirlos en aceite caliente hasta que se doren. ¡Y cuidadito con quemarse!

            Seguro, seguro que papá, mamá y los hermanitos se los comen antes de que lleguen a la mesa.





¡Gracias, Susana  y Omarcitus por esta recetita!