martes, 18 de marzo de 2014

Bizcochitos de queso


(para buscadores de recetas “sin T.A.C.C.”… ¡y compañía!)

            Cuando una debe seguir una dieta rigurosa (la enfermedad celíaca no se trata con remedios sino con un régimen estricto, exento de gluten) la gente piensa que hay que estar condenado a comer cosas sosas o espantosas. A veces, ocurre… Pero si usted se acostumbra a entrar en la cocina con mucho amor, humor, creatividad e ingenio… ¡ni se imagina las cosas ricas que podrá inventar aunque le pongan límites! Creo que es el único lugar de trabajo donde la libertad cobra alas. Estos bizcochitos de queso son dignos de esta frase de Jefferson: “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”… ¡Glup!


1)      Ponga sobre la mesa 100 gramos de manteca (o margarina sin colesterol o lo que se le antoje), más 100 gramos de queso rallado, un poquito de sal, más de pimienta negra (si quiere…) y 1 huevo.
2)      Aplaste todo con un tenedor, hasta convertirlo en pomada.
3)      Incorpórele entonces 1 taza (siempre uso las de 250 cc de capacidad) de maicena tamizada con ½ cucharadita de polvo para hornear. Una ligeramente hasta obtener un bollo tiernísimo. ¡Claro que se le pegotearán los dedos! (Trabajar con fécula es desesperante…). Pero ¿recuerda esta frase? “Si quieres comer huevos, deberás soportar a las gallinas…” ¿En dónde estábamos? ¡Ah! sí… Lávese las manos, séqueselas y, si hiciera falta, agregue un poquitito más de maicena para formar el bollo (siempre debe quedar tiernísimo).
4)      Estire la masa por partes espolvoreando mesa y palote con maicena y dejándola fina. Despegue la masa de la mesa con una espátula, corte en discos de 4 cm de diámetro, aproximadamente y distribúyalos sobre placas enmantecadas.
5)      Paso final: Horno caliente hasta que estén sequitos y apenas rubios. ¡Glup!