martes, 21 de enero de 2014

Espejo de dulce de leche





¿Cómo puedo celebrar el “cumpleaños” de un dulce que fijo los recuerdos más tiernos y divertidos de mi niñez? Me parece escuchar desde el tercer patio de la enorme casona donde vivíamos en La Pampa (el director de la escuela tenía su casa en el mismo edificio…), la voz de mamá asomándose desde la cocina para convocarnos: ¡vengan a comer “la raspa”!... Enseguida Roberto (mi mellizo) y yo salíamos disparados hacia allá, para llegar primero y elegir la cuchara más grande para rebañar mejor el dulce de leche que quedaba pegadito a la olla… Han pasado demasiados años desde entonces. Y una pujante industria láctea elabora hoy “dulces de leche” excelentes, permitiéndonos rescatar sabores sin derrochar tiempo. Sin embargo, ya son muchas las amigas invisibles que me reclaman fórmulas caseras para prepararlo en casa. ¿Qué si es difícil? En absoluto. Por otra parte… ¡hay decenas de fórmulas diferentes y exquisitas! Hoy rescataré los sabores de mi infancia y los que mi experiencia cotidiana ha descubierto y ensayado.
  • Espejo de dulce de leche
(Una torta chatita, con nueces, chocolate y poca harina, ideal para acompañar el café. ¿Y por qué la llamo “espejo”?... Porque el baño de dulce de leche que le inventé queda tan lisito y brillante, que parece realmente “un cristal azogado”…).

INGREDIENTES

Azúcar, 150 gramos
Manteca o margarina, 100 gramos (margarina, si vigila su colesterol…)
Chocolate cobertura oscuro, 1 paquete (200g)
Nueces molidas, 100 gramos
Harina, 80 gramos
Claras a nieve, 4
Mitades de nueces, para decorar
Crema chantilly o crema de manteca al chocolate, unos copitos para hacer más prolijo el borde… (y si quiere, pastillas de chocolate)
Nueces trituradas, para adherir en los costados de la torta

BAÑO 

Dulce de leche de repostería, 250 gramos
Crema de leche, 3 cucharadas
Gelatina en polvo, sin sabor, 1 cucharadita, remojada en apenitas de agua fría y disuelta a baño de María

PREPARACIÓN

TORTA
  1. Bata la manteca (o margarina) con el azúcar hasta obtener una crema.
  2. Derrita el chocolate a baño de María y agrégueselo de a poco (caliente) al batido anterior. Siga batiendo hasta incorporarlo todo.
  3. Mezcle las nueces con la harina.
  4. Agréguelas al “pasticcio” chocolatado.
  5. Una a este mazacote la mitad de las claras, para ablandarlo. Agréguele el resto de las claras, mezclando esta vez con batidor de alambre y manos de hada.
  6. Vierta la mezcla en un molde de 22 cm de lado, con el fondo forrado con papel manteca y totalmente enmantecado y enharinado.
  7. Cocine la torta en horno moderado, hasta que esté firme pero húmeda (usted me entiende)…
  8. Desmóldela directamente sobre el plato donde la piensa servir y retírele cuidadosamente el papel de la espalda. Déjela enfriar.
BAÑO
  1. Ponga en una cacerolita el dulce de leche y revuelva con cuchara de madera hasta que se funda (el dulce de leche, se entiende…).
  2. Agréguele la crema de leche y mezcle.
  3. Incorpórele la gelatina disuelta y revuelva unos segundos.
  4. Vuelque la preparación en un bol y estacione en la heladera hasta que comience a espesar.
FINAL FELIZ
  1. Cuando el baño esté espesito, viértalo desde cierta altura (¡desde el techo, noooooo!) en el centro de la torta. Sostenga el plato con ambas manos y hágalo girar para que el baño corra por sí solo y cubra la superficie de la torta formando una capa lisita como un espejo (si le tiembla el pulso… ¡salga del paso estirando el baño con una espátula ancha!...).
  2. Con una espátula unte los costados de la torta aprovechando la “chorreadura” del dulce. Limpie el borde del plato con un trapo.
  3. Vuelque las nueces alrededor de la base de la torta y, con la espátula limpia, ingéniese para levantarlas y adherirlas al borde de la torta en forma prolija.
  4. Termine la decoración del borde de la torta con copitos de crema, pastillas de chocolate y mitades de nueces. ¡Glup!
NOTA: Si en lugar de servir con el café quiere convertirla en postre, antes de decorarla, corte la torta en 2 capas y rellénela con la crema de su preferencia.