sábado, 4 de agosto de 2012

Ensaimadas



Disolver 25 g de levadura junto con 1/2 cucharadita de azúcar en 1/3 taza de leche tibia. Batir con batidor de alambre. Tapar con un lienzo y dejar fermentar en lugar tibio. Aparte poner en un bol 300 g de harina, hacer un hueco en el centro y poner en él 100 g de azúcar, 2 huevos batidos y la “esponja” de levadura. Batir todo con la mano abierta mientras se agrega de a poquito la leche tibia necesaria (no más de 1/2 taza) hasta que se forme un bollo tierno que se desprenda de las paredes y del fondo del bol. Volcar sobre la mesa enharinada, amasar muy bien hasta tener una masa lisa, elástica y tierna. Poner en un bol, tapar con un lienzo y dejar en sitio tibio hasta que duplique su volumen.

Armado: Estirar la masa por partes, dejándola lo más finita posible (como strudel). Darle forma rectangular, emprolijarlos bordes y untarla totalmente con 200 g de manteca (o margarina) blanda como pomada (o aceite, o grasa). Enrollar como si se armara un pionono o strudel gigante. Cortar el rollo en tiras lo bastante largas para poder enroscarlas en forma de espiral y armar las ensaimadas.
Enroscarlas sobre la fuente de horno enmantecada y enharinada, dejando bastante espacio entre ellas (porque aumentan de tamaño). Taparlas, dejarlas leudar hasta que estén bien hinchaditas. Cocinarlas 5 minutos en horno muy caliente para que se levanten bien y se inflen, luego seguir a horno moderado hasta que estén doraditas (pero no secas). Al retirarlas, en caliente, espolvorear con azúcar impalpable. Se pueden rellenar con crema chantilly o pastelera. 


(De “Panes y Facturas” de Blanca Cotta)