jueves, 22 de diciembre de 2011

Un menú brillante



            Planear un menú para las fiestas no significa, necesariamente, pensar en un desfile de fuentes. Fijemos la atención en el plato principal – en este caso, un pollo relleno – y elijamos como entrada algo liviano, que no nos de trabajo… ¡Bienvenidos los canapés de palta! En cuanto al postre, otra salida fácil: una mousse de chocolate. Salvo que prefiera hacer el postre helado que le explicaré la semana que viene… “El placer de la caza es el placer de la espera” ¡Glup!


  • Pollo relleno glaseado

INGREDIENTES

Pollo deshuesado, de 2 kg, 1 (recuerde mi manía: ¡no deshuesarle ni las patas ni las alas, así no pierde su “identikit”!)
Carré de cerdo, sin hueso ni nada de grasa, 200 gramos       
Carne de ternera, 150 gramos
Jamón cocido, 100 gramos                          
Miga de pan lácteo, en cubitos, 1 taza
Crema de leche, 100 gramos
Cebolla grande, picadísima y rehogada, 1
Almendras fileteadas, 100 gramos (o nueces. O mitad y mitad)
Orejones de damascos, 6
Queso rallado, 2 cucharadas
Perejil picadísimo, 1 cucharada
Coñac, 2 cucharadas
Sal, pimienta y nuez moscada, a gusto
Huevos, 2

GLASEADO

Mostaza, 2 cucharadas
Mermelada de ciruelas, 4 cucharadas

PREPARACION

  1. Lave y seque el pollo. Frótelo por dentro y por fuera con el coñac (¡él también tiene derecho a brindar!).
  2. Condimente con sal y pimienta.
  3. Cosa la piel del cogote volcándola sobre la espalda del pollo, a fin de cerrar la abertura del cogote (¡ay!).
  4. Zúrzale cualquier agujerito que tenga donde no debería estar agujereado. (Por lo tanto: ¡ni se le ocurra cerrarle la abertura de abajo!).
  5. Corte las carnes en trocitos y colóquelas en la procesadora (la carne de cerdo y la de ternera) junto con el jamón picado grueso, la miga de pan remojada en la crema de leche y la cebolla rehogada. Procese hasta que todo se convierta en un “pasticchio”.
  6. Vuelque la pasta en un bol y agréguele las almendras (o nueces), los orejones de damascos previamente remojados en agua tibia y cortados en trocitos, el queso rallado y el perejil.
  7. Incorpore los 2 huevos y mezcle todo con las manos (¡aj!).
  8. Sazónelo a gusto con sal, pimienta y nuez moscada (¡no se olvide de esta última, por favor! Tampoco exagere…) ¿Un consejo? Cierre los ojos, apriete los dientes… ¡y pruebe un poquito del relleno crudo! A mi juicio, es la única forma de sazonarlo “a punto”.
  9. Rellene con esta mezcla el pollo y cósale la abertura de abajo.
  10. Ligue las alas y las patas con un piolín (o sendas brochettes) para evitar que el pollo se despatarre; o “desale”… ¡bah!...
  11. Coloque sobre una asadera rodajas de papa cruda y acueste sobre ella el pollo. Pínchele la piel repetidas veces con una brochette para que la piel no estalle.
  12. Rocíe el pollo con aceite, vierta en la asadera un poco de agua y cocínelo en horno caliente, salseándolo de a ratos con su propio jugo, hasta que la piel esté doradita (aprox. 2 horas).
  13. Una vez doradito, retírelo del horno y déjelo enfriar en la asadera. Quítele las ligaduras (o brochettes) y páselo a una fuente enmantecada.
  14. Unte el pollo con la mostaza y báñelo con la mermelada de ciruelas.
  15. Póngalo en horno bien caliente, salseándolo a menudo hasta lograr un glaseado bien brillante. Retire la fuente del horno y adórnela con las frutas de estación glaseadas.