lunes, 20 de octubre de 2014

Torta Lady Baltimore






Hay un proverbio muy conocido: “Rasca al ruso y encontrarás al cosaco”. Con esta torta pasa algo parecido: lea la receta de esta torta aristocrática y encontrará una torta proletaria. La famosa Lady Baltimore no es otra que una simple torta hecha con claras. Las mismas claras sobrantes que usted casi siempre guarda para aplacar su conciencia, hasta que su sentido común las decomisa. “La conciencia es la cantidad de ciencia innata que tenemos en nosotros mismos” (VÍCTOR HUGO). Claro que la torta Lady Baltimore, una vez hecha, se corta en 3 capas, se rellena con 1 taza de nueces, ½ de pasas de uva y 6 higos abrillantados (todo picadito, luego se cubre con una capa espesa de merengue italiano… Pero usted anímese a servirla sola, y en todo caso para no acomplejarse, llámela: “Doña María”. Bata 1 taza de azúcar con ½ taza de margarina, hasta que se canse. (La receta original insiste en que todo debe quedar hecho una crema; yo le aseguro que apenas si llega a convertirse en arena húmeda). Agréguele entonces 1 taza y ¾ de harina previamente tamizada con un poco de sal y 2 cucharaditas y ½ de polvo para hornear, alternando con ½ taza de leche. Perfume entonces con esencia de vainilla y bata enérgicamente hasta que todo esté espumoso y burbujeante. Finalmente incorpórele 7 u 8 claras batidas de nieve, una suavemente, y hornee en un molde enmantecado y enharinado. Cuando esté fría rellénela con dulce de leche y cúbrala con el baño que quiera. Ahora, pruébela.